Un joven cocinero de Almansa gana el concurso de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras

Javier Espinosa conquistó al jurado con su plato «Ajoarriero, aire de remolacha y crujiente»
Javier Espinosa cocinero Almansa

Javier Espinosa, natural de Almansa y alumno de primero del ciclo de Dirección de Cocina en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Nº1 de Cuenca, se ha proclamado ganador del concurso de cocina para estudiantes organizado por la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras. Su propuesta, «Ajoarriero, aire de remolacha y crujiente», convenció al jurado por su equilibrio técnico, su capacidad para innovar sobre el producto y logró un premio de 250 euros. |  Foto: CIFP Cuenca

«La experiencia ha sido genial. Independientemente del resultado, este tipo de concursos siempre sacan lo mejor de ti e incitan mucho a la creatividad, que es lo que nos hace, o al menos a mí, querer ser cocinero», explica el joven estudiante de cocina a La Tinta de Almansa.

Tradición y vanguardia en un solo plato

Su receta ganadora no fue fruto del azar, sino de un profundo estudio del producto estrella de la región. «Lo que más me inspiró fue coger un plato tan tradicional como el ajoarriero y darle mi toque profesional», detalla Espinosa. El plato presenta el ajo morado en tres texturas diferentes, mientras que la remolacha se utiliza para curar el pescado y crear un «aire» natural: «He conseguido darle forma sin añadir nada externo, simplemente estudiando el producto para ver qué podíamos extraer de él», destaca el joven cocinero.

Plato ajoarriero Javier Espinosa
«Ajoarriero, aire de remolacha y crujiente»

No es la primera vez que Javier Espinosa sorprende delante de los fogones. El chef dejó su sello en la gastronomía local al conseguir el primer premio de las Jornadas de la Tapa de Almansa en 2024, gracias a su celebrada «Espuma de huevos rotos trufados con crujiente de cristal».

El éxito de Javier es también un triunfo para la educación pública. El Centro Integrado de Formación Profesional Nº1 de Cuenca destacó  el alto nivel de las propuestas presentadas y el importante trabajo previo que conlleva participar en este tipo de concursos, que exige planificación, pruebas técnicas, ajuste de sabores y cuidado de la presentación. El centro también felicitó públicamente a Javier Espinosa y al equipo docente por su esfuerzo y dedicación, incluso fuera del horario lectivo.

«Haber ganado desde una escuela pública pone en valor que tiene un altísimo nivel. Los profesores se implican mucho y nos animan a dar lo mejor de nosotros mismos. La verdad es que estoy muy contento», reconoce Javier, orgulloso de su escuela.

Una vocación heredada

El idilio de Javier con la cocina viene de lejos. Reconoce que siempre ha vivido rodeado de fogones. «Mi madre ha sido cocinera toda la vida», relata. Sin embargo, el empujón definitivo llegó de la mano de su mejor amigo. «Él estudió en una buena escuela de cocina. Al compartir piso y cocinar juntos, me animó a dar el paso y estudiarlo profesionalmente», añade.

Un premio que reconoce el trabajo, la constancia y la pasión por la cocina de un joven almanseño con un futuro prometedor en el mundo de la gastronomía.

 

 
 
 
 
 
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