Paloma Zafrilla, nueva concursante de ‘MasterChef’

La influencer almanseña, estudiante de odontología y voluntaria en la Cañada Real, da el salto a RTVE como una de las concursantes más completas de la edición
paloma zafrilla masterchef

Paloma Zafrilla Ibáñez, estudiante de odontología almanseña, podría ser una de las grandes revelaciones de la nueva edición de ‘MasterChef’. Tiene 25 años y ya parte como una de las favoritas de la 14ª entrega del exitoso concurso culinario de RTVE, que regresó al prime time el pasado lunes 30 de marzo. La joven ‘Palo’, como la llaman sus amistades, logró hacerse con el delantal blanco tras convencer al jurado más seguido de la televisión: Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Delicious Martha (que sustituye a Samantha Vallejo-Nágera tras su salida del programa).

Criada en Almansa (Albacete) y formada entre los muros del centro concertado católico Colegio Esclavas de María, la influencer reside actualmente en Madrid, donde cursa su grado universitario. Sin embargo, su vida va mucho más allá. La joven dedica sus fines de semana a colaborar con la ONG Proyecto Capicúa en los asentamientos de la Cañada Real madrileña, donde trabaja con familias en situaciones de vulnerabilidad. Una faceta solidaria que comparte con su comunidad en redes sociales, donde ya roza los 30.000 seguidores.

Según explicó en su presentación, su pasión por la cocina nació tras su compromiso matrimonial con el jinete de doma clásica Juan Matute, con quien se casó en 2025. Su esposo es conocido en España no solo por su carrera sino también por su historia de superación. Y es que el 5 de mayo de 2020, un grave accidente lo situó al borde de la muerte: un derrame cerebral a lomos de su caballo le dejó 22 días en coma, un episodio que él mismo define como un «regalo de vida». Años después, ya plenamente recuperado, celebró su boda junto a Paloma Zafrilla, que se publicó en ¡HOLA!.

 

 

 
 
 
 
 
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Para Paloma, que se identifica como católica practicante y conoció a su marido a la vez que rezaba por su recuperación, el arte culinario es una forma de «entrega y de dar amor» a su pareja. Pero su apuesta por el programa de gastronomía es tal que ha decidido posponer su viaje de luna de miel a Tanzania y Zanzíbar para exprimir esta oportunidad televisiva.

En su localidad de nacimiento, los padres de Paloma son muy conocidos por ser la pareja al frente de una de las cadenas dentistas más reconocidas de la zona, con clínicas en Almansa y Yecla. Pero Amparo Ibáñez y Carlos Zafrilla no solo son los impulsores de Clínica Zafrilla, también se les conoce por ser un pilar humano y familiar para Paloma y el resto de sus hermanos, especialmente su hermano mayor Carlos (26 años), que tiene una discapacidad del 98%.

La implicación de los Zafrilla-Ibáñez va más allá del ámbito profesional, reflejándose en una familia unida que comparte tanto los logros como los momentos especiales. Prueba de ello es cómo parte del equipo de la clínica odontológica y familiares se reunieron en casa de la propia Paloma para acompañarla y apoyarla durante su estreno en MasterChef, evidenciando el fuerte vínculo entre trabajo, vocación y vida personal que define la esencia de esta familia almanseña.

Paloma Zafrilla, en una imagen promocional de MasterChef 2026
Paloma Zafrilla, en una imagen promocional de MasterChef 2026

Un debut con sabor a hogar

Paloma se presentó ante los fogones con «Carbonara a mi manera», una versión del clásico italiano a la que añadió sobrasada y miel. El plato es un tributo directo a su madre Amparo, titulado como su canción favorita: A mi manera de Frank Sinatra. El jurado valoró con entusiasmo la ejecución.

Pepe Rodríguez destacó que el plato estaba «muy bien hecho», mientras que Marta Sanahuja alabó la actitud de la almanseña: «En todo el rato no has perdido la sonrisa y eso enamora». Se le recriminó la falta de sal en el agua, pero con los tres «síes» de los chefs, Paloma consiguió su ansiado delantal blanco.

Sabor agridulce para Albacete

La representación de la provincia en este estreno tuvo dos caras. Mientras Paloma celebraba su éxito, el otro concursante albaceteño, Nacho Pistacho (natural de Villarrobledo), se convirtió en el primer expulsado de la edición. Nacho no logró superar la prueba de eliminación tras fallar, paradójicamente, con su ingrediente fetiche: el pistacho.

Tras la emisión, Paloma compartió su emoción con sus seguidores: «No sabéis lo nerviosa que estaba, me temblaba todo… estar ahí delante de los jueces era tan heavy. Siento una mezcla de ilusión y nostalgia; ojalá poder vivir esta experiencia desde cero otra vez. Gracias a todos por tantísimo apoyo y cariño, pero sobre todo a masterchef y a todo su equipo por este sueño de oportunidad. Que ganas de ir viendo juntos todo lo que viene».

Con el delantal en la mano, Paloma inicia una aventura que la mantendrá alejada de las playas de Zanzíbar, pero cada vez más cerca de cumplir su sueño gastronómico.

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