Cuando las balas no matan la verdad: el legado

Isabel Hernández y Alberto López, a las puertas del Ayuntamiento que presidió José Hernández
Isabel Hernández y Alberto López, a las puertas del Ayuntamiento que presidió José Hernández

En las páginas más dolorosas del libro de nuestra historia local, allí donde el polvo del tiempo amenaza con sepultar los ecos de quienes construyeron un mundo más humano, emerge con la fuerza de los colosos la persona de José Hernández de la Asunción. Nacido en Almansa un 30 de septiembre de 1894, su vida fue un sacrifico eterno por el servicio público y compromiso social que se truncó de diabólica y criminal forma en la posguerra española.

Zapatero de ocio, cobrador de luz y maestro en la Escuela Laica de la Casa del Pueblo, José Hernández fue un vecino que transformó el mundo que le rodeaba; un hombre que encarnó los valores de la democracia y el asociacionismo en una época de profundas trans formaciones.

Su trayectoria política y social es el reflejo de una entrega absoluta a la comunidad. Miembro de la Sociedad de Zapateros y de las Juventudes Socialistas desde 1911, su liderazgo lo llevó a presidir la Casa del Pueblo y a representar a Almansa en congresos nacionales del PSOE y la UGT. Elegido concejal en las históricas elecciones del 12 de abril de 1931, ocupó cargos de relevancia como primer teniente de alcalde y diputado provincial. Sin embargo, su mayor responsabilidad llegó el 12 de marzo de 1937, cuando fue elegido alcalde de Almansa, cargo que desempeñó con integridad hasta el final de la contienda civil. Su destino final, marcado por la injusticia de un consejo de guerra franquista, se selló la madrugada del 7 de julio de 1939, cuando fue fusilado en Albacete tras haber pasado por el penal de Chinchilla. Hoy, su nombre bautiza la calle que transitan los estudiantes de los institutos locales; y su recuerdo es el símbolo de una memoria que reclama lugar en el presente, un ejemplo aún vivo para creer en un mundo mejor.

El Teatro, fuerte de la memoria

El Teatro, fuerte de la memoria Bajo esta premisa de rescate histórico nace Un hombre bueno, la nueva producción realizada por el núcleo humano de Almateatro que se estrenará el próximo 7 de febrero a las 19:30 en el Teatro Regio de Almansa. Alberto López, veterano director y alma mater del proyecto, confiesa que la idea de rendir homenaje a José Hernández rondaba su cabeza desde hacía tiempo, considerándolo una gura fundamental de la memoria histórica del pueblo: «Sin duda, es digno de un reconocimiento mayor por su ejemplo en las circunstancias extraordinarias que le tocó vivir».

El impulso definitivo para materializar este proyecto no surgió de un aniversario institucional, ni de un homenaje, sino de la urgencia del afecto. Tras una entrevista con Rubén Hernández, hijo del inmortal alcalde y padre de Isabel Hernández, Alberto comprendió que el tiempo apremiaba. Rubén, que hoy cuenta con 95 años, es el último hilo directo con aquella historia de dignidad y dolor. «Este hombre merece ver este trabajo sobre su padre», explica el director, subrayando que el motor de la obra ha sido el deseo de que Rubén pueda presenciar este tributo en vida.

La obra no es una biografía convencional, es un ejercicio teatral de alta carga emocional y rigor documental. Su estructura se vertebra sobre la década de los años 30, desgranando año por año los hitos que marcaron la vida de José y de la sociedad almanseña. Para ello, Alberto López se ha servido de dos fuentes primordiales: las seis cartas que José escribió a su mujer desde el penal de Chinchilla antes de s ejecución y las vívidas anécdotas compartidas por su hijo Rubén. Estas cartas, escritas entre abril y julio de 1939, revelan la entereza de un hombre que, habiendo tenido la oportunidad de huir de España tras el caos del puerto de Alicante, decidió regresar porque, en sus propias palabras, «no tenía las manos manchadas de sangre: no tenía por qué esconderse».

Lo cierto es que así era, lejos de tener las manos manchadas, fue gracias a su intervención que decenas o incluso cientos de personas salvaron la vida, tanto de un bando como de otro.

Luces, sombras y verdad

En el escenario, el espectador asistirá a una narrativa que combina la realidad histórica con la creación dramática necesaria para llenar los vacíos del recuerdo. La obra empleará proyecciones visuales para situar al público en el contexto sociopolítico de la época, mostrando desde la bandera de la República hasta los símbolos de la Falange, buscando siempre la veracidad histórica por encima del conflicto gratuito. «Quiero que se sienta como algo muy real, cosas que pasaron, la gente lo tiene que entender de una forma u otra», a afirma López.

La música desempeñará un papel crucial, conectando la obra con la propia historia del Teatro Regio. El montaje comenzará con una romanza de la zarzuela La Dolorosa, la misma pieza que inauguró este templo cultural en su día, como un guiño a la libertad creativa
de aquellos tiempos. El cierre, de una belleza desgarradora, correrá a cargo de la soprano Belén López, quien interpretará un aria de la ópera Dido y Eneas en el momento que se evoca el final de José.

Uno de los elementos más conmovedores de la representación será la presencia vía grabaciones del propio Rubén Hernández. En uno de estos audios, Rubén relata cómo de niño, tras la muerte de su padre, bajaba la cabeza cuando le llamaban «rojo» por la calle, siguiendo el consejo de su madre. Sin embargo, el texto cierra con una reivindicación poderosa: hoy, a sus 95 años, Rubén declara con orgullo que si volviera a ocurrir, respondería «sí señor, con mucho orgullo». Es un testimonio de cómo las ideas sobreviven a la ignominia y cómo la figura del padre ha permanecido presente en su vida durante casi un siglo.

Arriba, cartel de la obra Un hombre bueno | COMPAÑÍA ALMATEATRO
Cartel de la obra Un hombre bueno | COMPAÑÍA ALMATEATRO

Un acto de justicia y de encuentro

Especialmente para su nieta Isabel, esta obra ha supuesto un proceso de descubrimiento y toma de conciencia. Isabel interpretará a su propia abuela, relata cómo durante la dictadura el silencio se impuso en casa y cómo solo con el paso de los años, y gracias a homenajes previos, comprendió la verdadera magnitud de la gura de su abuelo. «Quisieron matar al hombre, pero no a la idea; la idea la alimentaron», reflexiona, destacando que incluso gente joven de Almansa muestra hoy un interés creciente por conocer quién fue aquel alcalde que da nombre a su calle.

Un hombre bueno, es cita ineludible, una obra que va más allá de la interpretación teatral, servirá como punto de encuentro para la memoria colectiva de Almansa. Las nuevas generaciones deben comprender que el amor por el prójimo, el servicio a la vecindad y la defensa de los derechos humanos, no son conceptos abstractos, sino el resultado del compromiso de personas como José Hernández de la Asunción, quien eligió las consecuencias de la integridad frente al escape del exilio.

La obra

La producción de Almateatro cuenta con un nutrido grupo de profesionales y colaboradores para esta historia local con alcance universal. Dirección: Alberto López. Reparto Principal: José: Juan Minguez. Isabel: Isabel Hernández. Padre: Antonio Cuenca. Hermana: Ana Gil. Hijos (Cristóbal, Rafael, Rubén): Carlos López, Daniel Campos y Robert Tomás. Voces y Personajes de Reparto: Alberto López (Suegro-voz), José L. García (Villaescusa), Rubén Gil (Funcionario), José R. Lloret (Alcocel), Pedro López (Jefe Policía) y Luis Hernández (Denunciante). Música en directo: Piano: Julia León. Barítono: Elías Bañón. Soprano: Belén López. Equipo Técnico: Blanca López

La Revistica | Publicado en el Nº004, página 18 y 19
La Revistica | Publicado en el Nº004, página 18 y 19