Cuando el arte ocupa el espacio público para hacernos mirar

«Recordar que detrás de cada noticia hay vidas concretas, ciudades destruidas y duelos que no siempre encuentran espacio en la conversación pública»
mural Gaza Almansa

Escribo estas líneas como parte de un grupo de personas que, desde la incomodidad y la preocupación compartida, hemos decidido encontrarnos semanalmente en el espacio público para dialogar sobre las realidades que atraviesan nuestro tiempo. No nos reúne una ideología cerrada ni una consigna única, sino la necesidad de pensar colectivamente aquello que, a menudo, queda reducido a titulares breves o cifras difíciles de asimilar.

Desde hace meses nos reunimos en el templete de los Reyes Católicos, actualmente los domingos a las once de la mañana, para conversar, cuestionar y transformar esas reflexiones en acciones artísticas. Creemos que el arte, cuando se sitúa en la calle y se ofrece sin imposiciones, puede abrir preguntas allí donde el ruido cotidiano suele anestesiar la mirada.

La última de estas acciones ha sido la realización de una lona de más de siete metros de longitud, instalada frente a la antigua fábrica de Sancho, junto a la rotonda del Zapatero. En ella hemos querido abordar, de manera clara pero no agresiva, el sufrimiento de la población civil en Gaza, apelando a un alto el fuego que ponga fin a una violencia que siempre recae, de forma desproporcionada, sobre quienes menos responsabilidad tienen en los conflictos.

pancarta colgada gaza

La imagen central —una sandía atravesada por calaveras bajo el mensaje «Gaza no llores más»— no busca provocar, sino recordar. Recordar que detrás de cada noticia hay vidas concretas, ciudades destruidas y duelos que no siempre encuentran espacio en la conversación pública. Alrededor, los edificios derruidos y el humo hablan de una devastación que no es abstracta ni lejana.

En otro punto de la lona aparece un carro de la compra convertido en objetivo de varias figuras humanas armadas con lanzas. Esta imagen, que dialoga con el imaginario del arte urbano contemporáneo, pretende establecer una reflexión más amplia: la relación entre nuestros hábitos de consumo y los conflictos que se repiten en distintos lugares del planeta. Congo, Haití, Sáhara, Sudán, Siria, Mali, Birmania, Ucrania, Palestina… los nombres se suceden como recordatorio de que estas realidades no son episodios aislados, sino parte de una estructura global compleja que merece ser pensada con calma y responsabilidad.

colectivo vecinal Gaza Almansa

No se trata de señalar culpables individuales ni de imponer lecturas únicas. Nuestra intención es invitar a quien se detenga ante la lona —aunque solo sea unos segundos— a preguntarse por el origen de lo que consume, por las conexiones invisibles entre lo cotidiano y lo lejano, y por el papel que cada sociedad juega, consciente o inconscientemente, en la perpetuación de ciertas dinámicas.

Gaza paz colectivo vecinal Almansa

Creemos firmemente que la reflexión no necesita gritar para ser profunda, ni la crítica debe convertirse en confrontación para ser honesta. Por eso elegimos el lenguaje del arte y el espacio común: porque permiten abrir conversaciones sin exigir respuestas inmediatas, porque respetan la diversidad de miradas y porque confían en la capacidad de las personas para pensar por sí mismas.

Esta acción no pretende cerrar debates, sino abrirlos. Y ojalá que, al menos, sirva para que alguien se detenga, mire y se pregunte qué hay detrás de aquello que damos por normal.

Fdo: Adrián Fernández

ecoVitab

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