El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha anunciado que el Gobierno autonómico solicitará al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) que ceda parte de la gestión de las confederaciones hidrográficas a la Administración regional, con el objetivo de agilizar trámites y dar respuesta a las necesidades de regantes y municipios.
El anuncio se produjo durante el acto institucional del Día Mundial del Agua celebrado en el Teatro Regio de Almansa, donde García-Page, arropado por la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, defendió que la región está dispuesta a asumir responsabilidades para desbloquear expedientes paralizados y reducir la «atrofia burocrática» que afecta a la gestión del agua.
Así mismo, reconoció que el Ejecutivo que preside «no está de acuerdo con los planteamientos iniciales en los planes de cuenca» porque «no son ni realistas, ni sostenibles socialmente». Por ello, el presidente regional garantiza que se va a luchar para que «no se abra paso el intento de ajuste que se está planteando al agua». En su opinión, «son discutibles hasta las mediciones de agua que se hacen», por lo que ha considerado la posibilidad de «poner piezómetros para medir nosotros».
Desde el Teatro Regio de Almansa, García-Page retomó además la reivindicación trasladada recientemente a Bruselas para prorrogar la Directiva Marco del Agua. En su opinión, la aplicación de la nueva normativa con criterios «tan agresivos» podría resultar «catastrófica», al tiempo que cuestionó la urgencia de revisar los planes de cuenca actuales.
Conexiones con la red de desaladoras
El presidente subrayó que Castilla-La Mancha es la única comunidad autónoma que no repercute la inversión hidráulica ni en los consumidores ni en los ayuntamientos y avanzó que no es descartable reclamar conexiones con la red de desaladoras del Levante para abastecer a las zonas limítrofe. A este respecto, explicó que si Murcia o Valencia formaran parte de la misma comunidad que Castilla-La Mancha, «nadie vería un problema que se trasladara a la red, pues así es como hay que entenderlo, como un todo, como lo que es este país».
«Particularmente me preocupa muchísimo la situación del Guadiana, la amenaza que se cierne sobre el Segura y sobre el Júcar y por supuesto, también la permanente y relacionada con las otras que tiene el Tajo», puntualizó, asegurando que el Gobierno que preside «tiene las cosas muy claras y las ideas muy ciertas» y lanzó el deseo de que el Día Mundial del Agua «nos recuerde que proteger este recurso, es una responsabilidad compartida».
El presidente criticó las acusaciones que apuntan a un uso electoral del agua por parte de su Gobierno y aseguró que «cuando se dice eso, se está traicionando a esta tierra», insistiendo en que este recurso «ni da ni quita votos, pero es vida». En este sentido, recordó que la falta de abastecimiento ha provocado que numerosas empresas hayan tenido que retrasar inversiones en la región.
García-Page defendió que Castilla-La Mancha aborda el problema del agua «con sentido común y sin fanatismos» y, ante las distintas realidades del territorio, no descartó promover una movilización social. A su juicio, no basta con aprobar resoluciones o debatir en mesas institucionales, sino que es necesaria una «clara demostración» de que esta preocupación es compartida por la ciudadanía.











