En el emblemático escenario del Teatro Regio, durante el III Acto Institucional del Ayuntamiento de Almansa por el 8M, la comunidad se puso en pie para rendir homenaje a una mujer cuya vida es un poema de superación: Antonia Cuenca Sánchez. Reconocida con el premio a Mujer Referente en Inclusión, Antonia es hoy una de las personas más queridas de la asociación Asprona, donde su alegría y carisma iluminan a quienes la rodean.
Desde muy joven, Antonia demostró que su voluntad no conocía barreras. Con apenas 14 años comenzó a trabajar, dejando su huella tanto en el sector del calzado como en labores de limpieza.
Ella misma recuerda con orgullo aquellos años de esfuerzo: «Pues yo era de las limpiadoras… en calzado, bien, era hacer bolsos, carteras, cajas también… Un poquico de todo sí, pará’ no estaba».

Su trayectoria es el reflejo de una lucha incansable frente a una triple discriminación —por ser mujer, por su discapacidad y por su situación social—, obstáculos que ha saltado con una actitud siempre positiva.
Desde 2013, Antonia forma parte fundamental del Centro de Día para Mayores de Asprona, un lugar que siente como su hogar y donde continúa cultivando su mente y su corazón.
«Yo aquí escribo, o hago cuentas, o hago sopa de letras, dibujos», relata con entusiasmo, subrayando además el cariño que siente por quienes la acompañan: «Es importante que estén ellas [las trabajadoras], nos dicen muchas cosas y nos enseñan muchas cosas. Y yo estoy muy contenta de estar aquí, sí».
Hoy, Antonia vive de forma independiente en su casa familiar junto a su hermano Paco, con quien mantiene un vínculo profundamente especial. Aunque tiene contratada a una mujer para tareas de cuidados y limpieza, ella misma se hace la comida y, según sus vecinas, es una gran cocinera.
Su reconocimiento en este Día Internacional de las Mujeres no solo premia su historia personal, sino que pone en valor el papel vital de las mujeres con discapacidad en la construcción de una sociedad más igualitaria y justa.
Antonia Cuenca no es solo una premiada; es, para toda Almansa, un faro de inclusión y una prueba viviente de que la autonomía en mujeres con discapacidad es plenamente alcanzable y siempre debe fomentarse.











