05/04/2025

El periódico digital de Almansa

El legado de Angelina García González: vida de esfuerzo, amor y resiliencia

«Mujeres en Igualdad» homenajea a Angelina por su dedicación a la familia, su incansable espíritu de superación y su ejemplo de perseverancia y entrega
Angelina García González Almansa

Angelina García González nació en Almansa en 1941, hija de José y Rafaela. Fue la menor de siete hermanos: Genívera (fallecida en la infancia), Miguel, Eduardo, María, Josefina y Rafaela. Trabajadora incansable, madre de ocho hijos, abuela de catorce nietos y bisabuela de una hermosa biznieta. Pasó su niñez en la calle Alicante de Almansa. Sus padres eran los posaderos del «Niño», y desde pequeña acompañaba a su madre al campo a espigar. Apenas tuvo oportunidad de recibir estudios, pero su determinación la llevó, ya en la edad adulta, a aprender a leer y escribir hasta conseguirlo.

Siendo aún muy joven, se trasladó a Madrid junto a su hermana María para ayudarla en una sastrería que confeccionaba ropa para El Corte Inglés. Sin embargo, a los 16 años regresó a Almansa al recibir una oferta de trabajo en la industria del calzado, concretamente en Joaquín Alcocel, donde también trabajaba su hermana Rafaela.

En agosto de 1963 contrajo matrimonio con Carlos Sánchez Planas, conocido en Almansa como «Carlicos», el electricista que más tarde sería alguacil del ayuntamiento. Tras casarse, se quedaron a vivir en la casa familiar de sus padres. Tres años después, decidieron mudarse a una vivienda más céntrica, donde nació su primera hija, Gloria. En los años sucesivos, la familia creció hasta llegar a ocho hijos: Rafaela, Juan Carlos, José Antonio, Mª Ángeles, Luis Miguel, Germán y Ana Belén.

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Desde el nacimiento de Gloria en 1966, Angelina decidió continuar su labor como cortadora de calzado, pero desde casa, lo que le permitía compaginar el trabajo con el cuidado de sus hijos y las tareas del hogar. Mientras su familia dormía, ella aprovechaba para trabajar hasta altas horas de la madrugada, asegurándose de que cada mañana su tarea estuviera lista para ser entregada en las fábricas. Entre ellas, la empresa de calzado de Enrique Navalón, esposo de su sobrina Emilia.

Angelina García González

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Siempre que la economía lo permitía, organizaban escapadas familiares a la playa o viajes a Valencia para visitar a la familia de Carlos. Todos juntos, en un solo coche, algo difícil de imaginar en la actualidad. Solo tuvo la oportunidad de realizar un viaje con su marido: a Mallorca. Fue la primera vez que montaba en un avión, sin saber que, en el futuro, le esperarían muchos más.

En los años 80, la unidad familiar estaba formada por once miembros, ya que también vivía con ellos su padre, quien, viudo y enfermo, requería cuidados. Para entonces, habían adquirido una vivienda más amplia en el barrio de San Roque. A pesar de la carga de trabajo y responsabilidades que tenía en el hogar, sin ayuda alguna, sus hijos recuerdan que jamás la vieron rendirse. Todo lo contrario, siempre la escuchaban cantar, especialmente mientras tendía la ropa. Era un momento en el que sus vecinas le pedían que siguiera cantando, alegrando así el patio de la comunidad.

Con el deseo de mejorar la economía familiar, Angelina emprendió un pequeño negocio de alimentación. Esto llevó a un nuevo cambio de domicilio, buscando siempre el bienestar de su familia. Desde entonces, reside en su hogar en Pedro Lamata. Sin embargo, la apertura de grandes superficies comerciales y, sobre todo, la enfermedad de su esposo, la obligaron a dejar el negocio para dedicarse por completo a su cuidado y al de sus hijos.

Angelina y Carlos lograron ver casarse a tres de sus hijas: Rafaela, Gloria y Mª Ángeles. Sin embargo, en febrero de 1996, Carlos falleció, dejando a Angelina sola con cinco hijos a su cargo. Apenas quince días después, nació su primer nieto, Cristian, una nueva luz en su vida en medio del duelo. Ante esta nueva situación, decidió reincorporarse al mundo laboral, esta vez como cocinera en el hogar de religiosas Esclavas de María, mientras también ayudaba en el cuidado de sus nietos.

Las consecuencias de los embarazos y el ritmo frenético de su día a día hicieron mella en su salud. Con el tiempo, tuvo que someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas, llegando a estar en riesgo su vida apenas un mes antes de la boda de su hijo Germán. Afortunadamente, ha tenido la dicha de ver casarse no solo a todos sus hijos, sino también a dos de sus nietos, Sheila y Carlos.

La vida la ha puesto a prueba en muchas ocasiones, pero siempre ha logrado sobreponerse. Ha enfrentado la enfermedad de sus hijos, la pérdida de todos sus hermanos y la de su esposo cuando aún era muy joven, con solo 54 años. Hoy en día, tiene a su familia cerca, salvo su nieto David, que reside en Noruega. Sin embargo, esto nunca ha sido un impedimento para ella, pues ha viajado sola por toda España para visitar a sus hijos. Incluso llegó a coger un avión a Tenerife con casi 80 años para cuidar de sus nietos Raúl y Mario.

Angelina es una mujer muy querida por su familia, amigos y conocidos. Su carácter sociable y optimista la han acompañado siempre. Ha sabido ver la vida como una oportunidad y, a pesar de sus limitaciones de salud, continúa disfrutando cada fin de semana junto a su familia y amigas, yendo al centro de mayores.

Es una mujer ejemplar, que ha inculcado en sus hijos y nietos valores inquebrantables como la bondad, el respeto y la perseverancia. Su vida es un testimonio de superación, resiliencia y amor incondicional. Por todo ello, tu familia y amigos te agradecen la valiosa lección de vida que les has dado. Enhorabuena, Angelita.

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