Para Elena Gozálvez Landete, la educación es una maleta que siempre debe estar lista para la próxima aventura. Con esa filosofía de vida y de aula, ha conseguido que Almansa sea hoy un referente nacional en respeto a la infancia e innovación tecnológica. El pasado 7 de marzo, el Teatro Regio fue el escenario donde Mujeres en Igualdad puso en valor una trayectoria de excelencia que no conoce horizontes. Un homenaje que reconoce a la docente premiada, pero sobre todo a la mujer que ha hecho de su vocación un compromiso inquebrantable con el futuro de sus alumnos y alumnas.
La velada, celebrada en las vísperas del Día Internacional de la Mujer, se rindió ante Elena cuando Tania Andicoberry tomó la palabra para desgranar la biografía de la homenajeada.
Una maleta cargada de raíces y valores
Elena nació el 18 de octubre de 1983 en Teresa de Cofrentes, un lugar donde, siendo apenas una niña, ya soñaba con mapas y destinos lejanos. Su infancia, marcada por los juegos en las calles del pueblo y el amor de una familia sólida —sus padres Lupe y Pepe, su hermano y sus abuelos—, fue el cimiento de la mujer que es hoy. Como destacó Andicoberry en el acto, aquellos primeros años le entregaron el equipaje más valioso: «la solidaridad, el esfuerzo y la pasión en aquello que hace».
A los 17 años, su camino la llevó a Valencia para estudiar Magisterio. Fue allí donde el destino la cruzó con Paco, un joven almanseño que se convirtió en su inseparable compañero de vida y el responsable de que Elena terminara haciendo de Almansa su hogar. Para ella, viajar y conocer nuevas culturas es una forma de nutrirse, entendiendo que la vida, al igual que un buen viaje, requiere tanto planificación como capacidad de improvisación.
«Mujer saharaui, tú me enseñaste a luchar»
Durante años, junto a Paco y su familia, Elena fue familia de acogida de dos niños saharauis. Sin embargo, su compromiso fue más allá de la acogida; Elena decidió viajar sola a los campamentos de refugiados para visitarlos, una experiencia que marcó un antes y un después en su forma de entender el mundo. En la inmensidad del desierto, Elena descubrió que «las grandes mujeres de la historia son las mujeres invisibles».
De aquel rincón del mundo regresó con una frase grabada a fuego que Tania Andicoberry quiso resaltar ante el auditorio: «mujer saharaui tú me enseñaste a luchar». Esa fuerza y esa resiliencia son las que Elena ha trasladado a su día a día en las aulas de educación infantil.
El hallazgo del IKIGAI: Una revolución en las aulas
Con 19 años de experiencia a pie de aula, Elena Gozálvez ha protagonizado un cambio metodológico profundo, situando a los niños y niñas como los verdaderos protagonistas de su propio aprendizaje. Según relató Andicoberry, este giro hacia el respeto absoluto a la infancia le permitió encontrar su IKIGAI, su propósito vital y su razón de ser.
Su labor no se limita a las cuatro paredes del colegio José Lloret Talens, donde actualmente forma parte del equipo directivo. Elena ha sabido aprovechar las herramientas digitales para compartir su visión pedagógica a través de «el nido de Pippi», su blog y redes sociales educativas, convirtiéndose en una guía para otros docentes a través de ponencias y congresos.
Su impacto ha sido tal que en 2024 fue elegida por Televisión Española (TVE) como protagonista del programa educativo «Caravana educativa: Almansa», dejando imágenes maravillosas de la ciudad y de su forma de enseñar.
Una trayectoria de excelencia reconocida
El reconocimiento de Mujeres en Igualdad se suma a una impresionante lista de galardones nacionales e internacionales que avalan la calidad docente de Elena. Durante el acto, se recordaron hitos como la Peonza de oro en el Premio Espiral 2019, el Premio Internacional Espiral 2023 en la categoría de Igualdad, y los prestigiosos premios SIMO Educación en 2023 y 2024 por sus experiencias innovadoras y tecnológicas.
Además, su excelencia ha sido validada por el Ministerio de Educación en varias ocasiones, destacando el Primer Premio del Ministerio de Educación 2025 a la mejor experiencia de Infantil para la mejora de la Competencia Digital, un galardón cuya entrega se celebró en Madrid apenas unos días antes del homenaje en el Teatro Regio.
No obstante, como bien apuntó Andicoberry, para Elena el verdadero éxito no reside en las vitrinas, sino en “la huella que dejamos en los demás y en las personas que están verdaderamente a nuestro alrededor”, especialmente sus alumnos, su familia y su sobrino Gael.
El broche de oro a una noche de gratitud
El acto concluyó con unas palabras de Tania Andicoberry que resumieron la esencia de la homenajeada ante una audiencia que rompió en aplausos. Se destacó su «alegría, su ilusión y su pasión por el trabajo que desempeña», así como el cariño y la amabilidad que rebosa al hablar de su vocación de enseñar con el corazón.
Elena Gozálvez Landete recibió este humilde pero sentido reconocimiento con la promesa de mantener intacta esa chispa que la impulsa a seguir aprendiendo y, sobre todo, con «la maleta lista para la próxima aventura».








