03/04/2025

El periódico digital de Almansa

Isabel Pastor Rumbo, los fogones como cimiento de toda una familia

La asociación «Mujeres en Igualdad» homenajea a Isabel Pastor Rumbo por su trayectoria en la hostelería y su dedicación a la enseñanza culinaria
Isabel Pastor Rumbo Almansa

Isabel Pastor Rumbo nació en Almansa en 1955, hija de Pascual y Dolores, es la mayor de dos hermanos. Su hermano, Pascual, tiene seis años menos que ella. Durante su infancia, su padre tuvo que irse a trabajar a Barcelona, al barrio de Horta. Allí, su padre entró en una agencia de transportes y su madre trabajó en las oficinas haciendo la limpieza, por lo que toda la familia se trasladó con él.

Una vez allí, se dieron cuenta de que esa vida no era la que querían para ellos, así que decidieron regresar a Almansa. No tenían muchas opciones donde elegir, ya que su padre tenía una discapacidad y, al no contar con una especialidad concreta, le resultaba difícil encontrar un empleo estable. Aun así, de vuelta en Almansa, podían pasar más tiempo con la familia y comer juntos, algo que en Barcelona no podían hacer.

Con el tiempo, su padre tuvo la oportunidad de quedarse con un bar que dejaban unos vecinos, el «Bar Labrador». A sus padres les daba mucho miedo aquella idea, ya que no tenían experiencia en el negocio de la hostelería. Isabel recuerda que, el primer día de hacerse cargo del bar, su madre bajó al mercado llorando, llena de incertidumbre por el futuro.

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Isabel pastor rumbo Almansa

Pero las cosas salieron realmente bien. Tanto, que al poco tiempo tuvieron que mudarse a un local más grande y el negocio pasó a llamarse «Restaurante Bar Deportivo». Este cambio implicó mucho más trabajo. Por tanto, Isabel, que por aquel entonces estaba estudiando bachillerato, tuvo que dejar los estudios cuando su madre enfermó, ya que debía ayudar en el restaurante. Tanto ella como su hermano Pascual tuvieron que ponerse manos a la obra para apoyar a su padre en el negocio.

Para Isabel, la hostelería era un mundo nuevo, pues nunca antes había trabajado en este sector. Al principio, desempeñaba diferentes funciones tanto en la cocina como en la barra, ayudando donde hiciera falta. Sin embargo, cuando la carga de trabajo aumentó durante las comidas y cenas, se centró definitivamente en la cocina. Junto a su madre, fueron aprendiendo poco a poco, preguntando a familiares y conocidos. Así, fueron creando platos que gustaban mucho a los clientes.

Isabel lleva más de 40 años dedicados a ese trabajo. Durante 23 años, además de su labor en el restaurante, impartió clases de cocina en el Centro de San Roque, Casa de Cultura, Centro de Mayores AJ, en Alpera y en Bonete. Así que Isabel ha pasado más de 50 años entre fogones. Todo esto es, en gran parte, de su madre, Dolores, por su temperamento, su buen hacer y su capacidad para mantener siempre una buena actitud. También de su padre, Pascual, quien, aunque más serio, fue una persona honrada, trabajadora y, sobre todo, un gran padre. Su hermano Pascual, que tomó las riendas del negocio cuando sus padres se retiraron, ha sido no solo un buen jefe, sino también una gran persona y, sobre todo, un hermano excepcional.

Actualmente, Isabel se siente muy orgullosa de haber contribuido a dar de comer y deleitar con su cocina a tantos clientes y amigos. Además, quienes la rodean saben que es una mujer admirable, luchadora y muy querida por todos. Parte de este homenaje va dirigido al cielo, porque un trozo de este reconocimiento lo recibe también en nombre de su madre, Dolores.

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