María Sánchez López, la campeona de España que encontró su libertad a lomos de un caballo

Mujeres en Igualdad rinde homenaje a la deportista almanseña que ha convertido su pasión por la hípica en un ejemplo de superación y éxito nacional
María Sánchez López

Existen historias que se escriben con gestos de superación, complicidad y una voluntad inquebrantable. La de María Sánchez López (Albacete, 1999) es una de ellas. Durante el acto de Mujeres en Igualdad, el Teatro Regio se rindió ante una joven que ha demostrado que el corazón no entiende de barreras cuando se tiene un propósito claro. Reconocida como mujer referente en el mundo del deporte, María es el vivo ejemplo de que los sueños, si se cuidan con constancia, terminan por hacerse realidad.

La biografía leída por Tania Andicoberry durante el acto permitió al público conocer las raíces de una deportista que es, ante todo, «ejemplo de constancia, pasión y superación». María nació el 6 de agosto de 1999 en Albacete y es la pequeña de dos hermanas. Desde su nacimiento, ha contado con una red de amor incondicional, especialmente en su hermana Patricia, quien supo comprender desde muy pronto que María era una niña especial, convirtiéndose en su gran apoyo y «sensibilizándose totalmente con la discapacidad intelectual» para hacerle la vida más fácil.

El primer caballo y el despertar de una pasión

La historia de María con los caballos no empezó en una pista de competición, sino en el taller de su abuelo. Entre los pilares fundamentales de su vida destacan sus abuelos, y fue precisamente su abuelo Pepe quien, con sus propias manos, le construyó su primer caballo de madera. Aquel juguete fue el presagio de un vínculo que María define casi como mágico: para ella, los animales representan «amor, paz y ternura», y en su compañía encuentra una forma única de comunicarse con el mundo.

Antes de cumplir los nueve años, María lo tuvo claro y expresó con determinación. «quiero montar a caballo». En aquel momento, su familia pensó que la equitación podría ser una buena terapia para su desarrollo, pero nadie imaginó que ese deseo infantil sería «el motor de una carrera deportiva extraordinaria». Desde entonces, María no ha dejado de entrenar, dividiendo su esfuerzo entre el Centro Hípico Equitalba en Albacete y el Centro Ecuestre Claudio Moreno en Almansa.

En sus inicios, María utilizaba un sistema visual para aprender a dirigir al caballo: «llevaba dos muñequeras de diferente color, una rosa con una D y una blanca con una I pintadas en grande». Era la forma en que sus entrenadores, Jose Ignacio y Pilar, le indicaban hacia dónde girar: «María, mano rosa o mano blanca».

Esa constancia y disciplina dieron sus frutos definitivos en 2019, cuando dio el salto al Equipo Español de Doma Adaptada. Un año después, María comenzó a competir en los campeonatos internacionales VIRTUS, el equivalente a los Juegos Olímpicos para personas con discapacidad intelectual. En estas pistas internacionales, María no solo ha demostrado su capacidad para «compartir experiencias, aprender de los demás y comprender la realidad de cada deportista», basando su carrera en el respeto y la empatía

Un palmarés dorado forjado con sacrificio

Detrás de la sonrisa que María siempre luce en el podio se esconden «muchas horas de entrenamiento, sacrificio, esfuerzo y perseverancia». Los resultados hablan por sí solos y justifican con creces el homenaje recibido, ya que es cuatro veces Campeona de España de Doma Adaptada y Subcampeona del Mundo por equipos en VIRTUS.

A pesar de estos títulos de élite, María mantiene una humildad que conmueve a quienes la rodean. Para ella, el caballo es mucho más que un compañero de deporte; es su refugio y su medicina. La biografía destacó una frase que María suele decir cuando siente algún dolor físico: «El caballo me cura, para qué ir al médico si tengo a mi caballo». Es esta conexión visceral la que le permite superar momentos de duda o cansancio, demostrando que su actitud ante la vida es lo que realmente la define, por encima de cualquier limitación.

Una mujer polifacética y «Corsaria» de corazón

Más allá de las pistas de hípica, María es una mujer activa y comprometida con su ciudad. Miembro de la comparsa Corsarios desde que nació, ha vivido las Fiestas de Mayo con pasión, llegando a ser Abanderada Infantil en 2014.

Su sed de aprendizaje no se detiene; ha realizado formaciones en peluquería canina, ayudante de cocina y atención al cliente, trabajando incluso como conserje en la Casa de Cultura y asistiendo a clases en ACMIL. Además, cuenta con el apoyo del Centro de Capacitación de Asprona en su camino hacia la autonomía laboral.

El reconocimiento de Mujeres en Igualdad celebró sus éxitos deportivos, su fortaleza, sensibilidad y humanidad. Su historia, que comenzó con un caballo de madera y hoy brilla con medallas internacionales, es el recordatorio de que los sueños se construyen paso a paso y de que creer en uno mismo puede, verdaderamente, cambiar una vida.

ecoVitab

Quizás te interese:

Archivado en:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *