Rosa María García nació en Almansa en 1958. Es hija de Pascual García, perteneciente a la familia del Bar Longinos y gerente de Cerámica Almanseña, y de Úrsula Cuenca, hija de Diego el Matosino. Es la mayor de dos hermanos, Pascual y Rosa, lo que, sin duda, ayudó a forjar su carácter. Realizó su educación primaria en el Colegio Esclavas de María y, posteriormente, cursó Bachiller y COU en el Colegio Episcopal de Almansa.
A los 17 años se trasladó a Barcelona para continuar su formación. Allí estudió Secretariado de Dirección, lo que supuso un reto, ya que todas las clases eran en catalán, por lo que tuvo que aprender el idioma rápidamente. Más tarde, comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, etapa en la que vivió en una residencia de chicas.
Al finalizar sus estudios, regresó a Almansa y comenzó a trabajar en el despacho del procurador Isidro Horcas, donde adquirió experiencia en la práctica del derecho. Durante un año, aprendió sobre la formulación de demandas, el acompañamiento en embargos y el funcionamiento del ámbito judicial, de la mano de un gran profesional como fue Isidro.
En 1985, se colegió en el Ilustre Colegio de Abogados de Albacete y comenzó a ejercer como abogada en un despacho compartido con su hermano Pascual, agente de seguros. En esa primera etapa, su oficina estaba en un piso propiedad de sus padres y, más tarde, se trasladaron a un local en la calle Rambla de la Mancha, 43, donde su hermano sigue ejerciendo actualmente en el despacho de Seguros Generali.
Rosa ejerció como abogada llevando casos de Derecho de Familia, procedimientos civiles y penales, así como asuntos relacionados con accidentes de circulación. Dado que su hermano era agente de seguros, muchos de los casos de la zona le llegaban a través de él. En 1988 contrajo matrimonio y, aunque en 1994 se separó de su esposo, de esa unión nació su único hijo, Jorge, en 1990.
Jorge fue y sigue siendo su mayor alegría. Sin embargo, cuando tenía dos años, tras diversas pruebas médicas, se le diagnosticó una discapacidad cognitiva. Desde entonces, Rosa compaginó su vida personal y profesional con el apoyo de sus padres y su hermano, ya que, al separarse, Jorge tenía solo cuatro años y requería de su total atención.
En 1996 se convocó la plaza de Asesor/a Jurídico/a en el Centro de la Mujer de Almansa. Rosa se presentó y consiguió el puesto, comenzando a trabajar en el Ayuntamiento de Almansa en febrero de ese mismo año. Inicialmente, su jornada en el centro era de solo dos horas por la mañana, lo que le permitió compatibilizar ese trabajo con su despacho privado.
Esta doble función le proporcionó una visión más amplia de los problemas a los que se enfrentaban las mujeres de Almansa. Mientras asesoraba en el Centro de la Mujer, también ejercía como abogada, lo que le permitía conocer de primera mano cómo se resolvían las demandas judiciales, muchas de ellas relacionadas con Derecho de Familia en su vertiente civil (separaciones y divorcios) o penal (denuncias por violencia de género, entre otras).
Durante esos años, se formó ampliamente en el ámbito de la igualdad, realizando múltiples cursos y un Máster en Agente de Igualdad, ya que uno de los objetivos principales del Centro de la Mujer es fomentar la igualdad entre hombres y mujeres.
Con el paso del tiempo, la demanda de los servicios del centro aumentó considerablemente y su jornada laboral se amplió. Fue entonces cuando tuvo que tomar una decisión: continuar con su despacho privado o dedicarse por completo al Centro de la Mujer. Finalmente, optó por lo segundo, dada la importancia del trabajo con mujeres en situación de vulnerabilidad.
Mientras tanto, en su vida personal, su hijo Jorge continuaba su educación en colegios de educación especial, primero en Albacete y, posteriormente, en Málaga. Rosa viajaba mensualmente para visitarlo. A los 20 años, Jorge obtuvo una plaza en un Centro para Personas con Discapacidad en Albacete, lo que facilitó que su madre pudiera estar más cerca de él. Sin embargo, su estancia en el centro fue breve, ya que, en abril de 2012, Jorge falleció a los 21 años.
Como trabajadora del Centro de la Mujer, Rosa no solo ha brindado asesoramiento y apoyo a todas las mujeres que han necesitado ayuda, sino que ha participado activamente en programas y actividades dirigidas a la mejora de sus condiciones de vida. Además, ha sido un pilar fundamental en iniciativas en favor de la igualdad de género, colaborando con distintas entidades y colectivos locales para visibilizar el papel de la mujer en la sociedad.
En 2013, conoció a Javier, con quien inició una relación que, tras 10 años juntos, culminó en boda en 2023. La ceremonia tuvo lugar en el Ayuntamiento de Almansa. Actualmente, con 66 años, Rosa sigue desempeñando su labor en el Centro de la Mujer, aunque por poco tiempo, ya que este próximo mes de julio se jubilará.
Culmina así una larga trayectoria profesional, tanto en el sector público como en el privado, dejando un legado imborrable y un sinfín de compañeras y compañeros que, sin duda, guardarán un gran recuerdo de su dedicación y compromiso.