En el emblemático escenario del Teatro Regio, durante la celebración del III Acto Institucional del Ayuntamiento de Almansa por el 8M, la luz de la joven Carmen Fernández Hernández brilló con una intensidad especial al ser reconocida como Mujer Referente del Pueblo Gitano. Con tan solo 19 años, Carmen se ha convertido en un símbolo de esperanza y transformación, representando a una nueva generación de mujeres que caminan con paso firme hacia la igualdad.
Carmen, que ya ha completado su Grado de Auxiliar de Enfermería y planea seguir formándose en laboratorio clínico y biomédico, es el vivo ejemplo de que los sueños no tienen techo. Sobre su futuro, ella misma afirma con determinación: «Voy a seguir estudiando», demostrando una ambición incansable por aprender y crecer. Su compromiso no se queda en las aulas; su voz también resuena con talento en el grupo de alabanza de la Iglesia Cristiana Evangélica Esperanza de Buenas Noticias, donde participa activamente.
Como integrante fundamental de la Asociación del Pueblo Gitano de Almansa, Carmen ha sido una pionera valiente. Fue la primera mujer en colgar la bandera gitana en el balcón del Ayuntamiento, un gesto cargado de simbolismo que abrió caminos de visibilidad para su comunidad. A pesar de enfrentar la doble discriminación que supone ser mujer y gitana, ella ha sabido transformar los retos en oportunidades de liderazgo.

Carmen Fernández Hernández, un orgullo para su comunidad
Esa realidad, explica, forma parte de su día a día. «Ser mujer es agobiante de por sí, pero ser gitana es mucho peor. Es difícil porque tienes que contradecirlos todo el rato y enseñarles», afirma con sinceridad, reflejando la presión a la que muchas mujeres gitanas siguen enfrentándose.
Para Carmen, su papel en la asociación nació de un anhelo familiar y espontáneo por hacer de Almansa un lugar mejor para su pueblo. Su mayor deseo es que su camino sirva de inspiración para otras: «Creo que es muy importante que haya una mujer joven ahí porque, al ser pionera, puedo influir en la mentalidad y la opinión de otras gitanas jóvenes, que digan: yo también puedo hacer lo que ella está haciendo, incluso más».
En ese camino, reconoce que el apoyo de su entorno ha sido fundamental. «Mi referente es mi tía, porque me ha enseñado que la opinión de una mujer tiene peso», señala, recordando la importancia de las mujeres que abren camino dentro de las propias familias.

Este reconocimiento en el Teatro Regio no solo premia su trayectoria actual, sino que celebra el futuro brillante de una mujer que, con su ejemplo, invita a todas las jóvenes a derribar barreras y escribir su propia historia.







