Arte Escénico regresó de los PremiOff con un nuevo galardón bajo el brazo: el premio a la Mejor Coreografía por su aclamado musical Hoy no me puedo levantar, fruto del minucioso trabajo de Raquel Escudero y Pablo López. La expedición almanseña acudió a la cita avalada por diez nominaciones en las principales categorías del certamen. | Fotos cedidas por Raquel Escudero y Pascual Almendros
En el ámbito interpretativo, Pascual Almendros fue finalista a Mejor Actor Principal, Elena Díaz a Mejor Actriz Principal, José Denia a Mejor Dirección Escénica y José Luis Díaz a Mejor Dirección Musical. Asimismo, Antonio Mayfor y DUMA Creaciones Artísticas figuraron en Mejor Diseño de Escenografía, Juan Carlos Martínez optó al Mejor Diseño de Iluminación y Juan Martínez al Mejor Diseño de Sonido, aspirando además al galardón de Mejor Elenco Musical y al premio gordo de la noche: Mejor Musical.

El secreto detrás del baile
Raquel Escudero tiene claro que el galardón a Mejor Coreografía obtenido en los PremiOff por Hoy no me puedo levantar es, ante todo, un triunfo de todo el elenco: «Si yo monto una coreografía y nadie la baila, eso no tiene sentido. Sin cuerpo de baile no soy nadie», reconoce a La Tinta de Almansa.
A diferencia de los reconocimientos individuales, este premio engloba el movimiento, el ritmo y la sincronización de todos y todas sobre el escenario. Es el trofeo del que «todos y cada uno de los componentes de la compañía pueden sentirse orgullosos»: la magia de la coreografía solo existe si el grupo se entrega a ella.

Escudero explica que, cuando llegó el momento de presentar la candidatura, José Denia, director de Arte Escénico, tuvo el firme empeño de que figurara su nombre junto al de Pablo López. Fue una decisión de justicia para honrar el trabajo del pasado y el presente del grupo, ya que Pablo fue el encargado de montar las coreografías hace una década, cuando muchos de los integrantes actuales eran aún niños. A Raquel, que formó parte de aquel primer montaje, le tocó asumir hace unos meses el reto de custodiar ese legado, puliendo matices y adaptando los compases. «El germen de Pablo siempre va a estar ahí porque eso lo empezó él y fue maravilloso», reconoce la coreógrafa.
Quince coreografías y ensayos hasta la madrugada
A diferencia de proyectos como All That Jazz esta producción exigió un paso más por parte del grupo por la cantidad de coreografías a las que se tiene que enfrentar el elenco. «No es un musical al uso, hay quince coreografías y el tiempo que necesitas para reactivarlo, aunque la base ya exista, es una locura», admite Raquel. «Estuvimos muchos meses de ensayos que se prolongaron desde las diez y media de la noche hasta la una y media de la madrugada».
El principal reto, reconoce Escudero, fue equilibrar a dos perfiles muy distintos sobre las tablas: «Por un lado estaban los veteranos, que tienen la idea nítida de lo que debe ser y cómo tiene que ejecutarse, no los saques de ahí porque ya se lo saben», y en el otro extremo el elenco nuevo, un grupo que llegó sin vicios y con total predisposición a aprender.

«Que tus compañeros te respeten, que dirijas un ensayo y te digan que sí a todo sin poner pegas, es un auténtico gusto. Unas veces estás delante, otras detrás, se suceden los cambios de posición y todo el mundo trabaja contento», celebra Raquel, que concede un valor supremo al respeto y la generosidad que imperan antes de que suba el telón.
Una gala de infarto y diez nominaciones
«La gala fue muy bien, a nivel grupal, fue espectacular estar en una gala donde están los mejores y una experiencia que no vamos a olvidar. También a nivel personal por el papel que hice en el musical, que me ha hecho estar en la final de una gala», explica el intérprete Pascual Almendros a La Tinta de Almansa.
«A nivel grupal teníamos 10 nominaciones y salimos con un premio. Esperábamos tener más, no te voy a engañar, pero hay muchas compañías que hacen cosas muy buenas; tampoco hay que quitarle mérito al resto. Pese a eso, la experiencia fue espectacular», reconoce el intérprete local.

El resultado invita inevitablemente a comparar esta edición con la pasada andadura de los PremiOff, donde Arte Escénico logró cinco galardones gracias a las once nominaciones de All That Jazz.
Sobre este contraste, Almendros reflexiona: «Tenemos que estar muy contentos y muy orgullosos por todo lo conseguido. El año pasado nos llevamos más premios con un musical que no tenía tanto tirón, y este año, con uno que tiene más tirón y es más especial para Arte Escénico, nos hemos llevado menos. Cosas de la vida: esperas una cosa y luego es al contrario. Nos tenemos que quedar con que hemos hecho las cosas muy bien».
El valor de competir en la élite del teatro amateur
Esa misma línea de humildad y realismo es la que comparte Raquel Escudero al analizar los entresijos de la deliberación. «Te haces tu propio croquis mental en la cabeza, pero luego llegas allí, ves el palmarés y dices: le han dado el premio a este, a este y a este. Jolín, es que cuidado, menudo currazo, menudo trabajazo», analiza.
Pese a que el botín final se redujo a una estatuilla, la lectura que realiza la compañía es de pura satisfacción por el nivel demostrado. «Nosotros tenemos que estar orgullosos, no, lo siguiente; son diez nominaciones. Fuimos a esa gala con diez categorías en las que éramos finalistas, mientras que hubo grupos que fueron con una única», recalca la coreógrafa.
Para ella, haber estado en la terna de favoritos ya es un premio en sí mismo. «Podríamos habernos presentado y que nos hubieran nominados a dos categorías porque considerasen que no llegábamos… y no ha sido así. Ellos ven que valemos, nos tienen en cuenta y somos finalistas. Este año ha sido uno, bueno, pues claro, yo feliz», zanja.
Próxima estación: & Juliet
Sin apenas margen para el descanso, Arte Escénico orienta su brújula hacia su próximo horizonte: & Juliet. Escudero cataloga este proyecto como una apuesta «hiperambiciosa», equiparable al impacto que causó en su día El Fantasma de la Ópera en Almansa. La expectación es máxima, dado que se trata de una obra inédita.
Este musical reescribe el clásico de Shakespeare con una vuelta de tuerca contemporánea y al ritmo de los grandes éxitos del pop internacional a partir de los años 2000. El trayecto que queda por delante se prevé largo y exigente: incluye la traducción lírica de las canciones, la adaptación del libreto y una reestructuración coreográfica completa que Raquel diseñará desde el folio en blanco. Aún no se sabe la fecha oficial en la que el cartel de la obra estará colgado en la fachada del Teatro Regio. Sin embargo, cada vez queda menos para descubrir poder disfrutar de esta obra que apunta, previsiblemente, a finales de 2026 o 2027.
Arte Escénico es finalista en 10 categorías de los PremiOFF con «Hoy no me puedo levantar»







