Mario Hernández (Albacete, 1988) descubrió de verdad El fantasma de la ópera siendo un niño, cuando Arte Escénico y Musical llevó a los escenarios de Almansa el musical de Andrew Lloyd Webber. Aquella función de 1996 terminó marcando su relación con el cine y el teatro. Tres décadas después regresa a ese punto de partida con Los mil rostros del Fantasma de la Ópera (Diábolo Ediciones), un recorrido por las múltiples vidas de uno de los personajes más reconocibles de la literatura, el cine y los escenarios.
La presentación del libro en Almansa será también un homenaje a aquel montaje teatral, que cumple 30 años de su estreno. El encuentro reunirá a José Luis Díaz, Raquel Martínez y Antonio Ródenas, protagonistas de la representación original, e incluirá la proyección de un cortometraje documental realizado por Yasila Díaz sobre cómo se hizo el espectáculo.
«Si estoy metido en el mundo del cine y del teatro, viene de aquello»
Pregunta: El libro nació por el centenario de la película muda de 1925, pero terminó creciendo bastante más de lo previsto.
Respuesta: Sí. Empecé escribiendo sobre la película de 1925 y al final se convirtió en algo mucho más grande: un recorrido por todas las encarnaciones de El fantasma de la ópera en cine, televisión, teatro, musicales, libros… Es como una enciclopedia muy amena sobre la historia del personaje en todos los medios en los que ha aparecido.

En esa historia aparece Almansa.
Claro. En el libro hay una referencia al musical que hizo Arte Escénico hace 30 años porque, para mí, todo empieza ahí. Fue la primera vez que conocí realmente al personaje. Después entré en Arte Escénico, hice Joseph con 14 o 15 años y seguí con ellos hasta que me fui a la universidad. De alguna manera, si estoy metido en todo este mundo del cine y del teatro, viene de aquello.
¿Qué tuvo aquello que le impactó así?
A José Luis. Era conmovedor, fascinante y aterrador, pero al mismo tiempo había ternura en su interpretación. Y luego, la pasión de toda la gente que participó. Arte Escénico supo coger muy bien los elementos de terror y amor de la historia. Lo que hicieron en 1996 fue épico.

Incluso considera que aquella obra tuvo importancia para el teatro que se hace hoy en Almansa.
Totalmente. Creo que parte de la vida cultural de Almansa, de que haya tantas compañías, tanta gente que hace teatro y de que Arte Escénico siga vivo después de 30 años, tiene mucho que ver con el impacto de aquel espectáculo. No solo había gente que cantaba muy bien. Estaba todo lo que había detrás: decorados, técnica, interpretación… El germen estuvo allí.
«El Fantasma es profundamente humano»
¿Por qué el Fantasma genera empatía?
Porque es profundamente humano. Otros grandes monstruos no existen: Drácula, los vampiros o Frankenstein no son reales. El Fantasma sí podría existir. Es alguien despreciado y apartado por su físico, obligado a esconderse durante años. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si todo el mundo nos rechazara? Lloyd Webber entendió que detrás del personaje de terror había una historia de amor muy potente y eso es lo que conecta con la gente.
De hecho, planteas que el personaje sigue siendo muy actual.
Muchísimo. Estamos en una sociedad obsesionada con el físico, la cirugía estética, los filtros de Instagram… Erik es despreciado por su aspecto. Hoy todos estamos continuamente expuestos y enseñamos o construimos una vida que no es exactamente la real. El Fantasma hace algo parecido: crea una máscara para ocultar su rostro. En cierto modo, Instagram también es una máscara.
Del misterio de la Ópera de París al Hombre Elefante
En el libro desmontas además una leyenda: la Ópera de París no tenía un fantasma antes de Gaston Leroux.
Se suele contar que Leroux se inspiró en una antigua leyenda sobre un fantasma que habitaba la Ópera, pero es al revés. Esa leyenda no existía. Él se inspiró en algunos sucesos reales ocurridos allí y creó al personaje. Fue la popularidad posterior de la novela y de las películas la que terminó convirtiendo la ficción casi en una leyenda real. Hoy vas a la Ópera de París y hasta puedes hacer un tour sobre el Fantasma.
También propones una posible relación entre Erik y el Hombre Elefante.
Sí, aunque dejo claro que es una teoría mía. No existe ningún documento que pruebe que Leroux se inspirara en Merrick, pero hay muchos paralelismos. Su caso conmocionó a Europa, apareció muchísimo en la prensa y Leroux era periodista. Me cuesta pensar que no conociera aquella historia. Los dos comparten la deformidad, un pasado relacionado con los llamados «monstruos de feria», el amor por el teatro y el deseo de ser queridos.
Tras tantas versiones, ¿tiene favorita?
Creo que la de 1925 sigue siendo la mejor porque es la que mejor adapta la novela y, cien años después, continúa siendo impresionante. Lon Chaney seguramente sea el mejor Fantasma que se ha visto en el cine. También me gusta muchísimo El fantasma del paraíso, de Brian De Palma: es muy de los años 70, muy divertida y demuestra que esta historia funciona en cualquier época.
Tres generaciones unidas por el Fantasma de la Ópera
El acto incluirá también un corto documental.
Lo hizo Yasila, nieta de Juan Díaz. Ella ni siquiera había nacido cuando se estrenó el musical y, 30 años después, ha filmado un documental con sus protagonistas. Me parecía precioso incorporarlo porque se juntan tres generaciones: quienes hicieron el espectáculo, yo, que escribo este libro porque aquello me marcó, y alguien todavía más joven que ha conocido esa historia después.
¿Qué quiere que sea esta presentación?
Algo distinto, divertido y emotivo. Para mí y para mucha gente de Almansa aquel musical sigue siendo muy importante. La idea es celebrar el libro, pero también aquel espectáculo y a todas las personas que lo hicieron posible.









