Miriam Costa Martínez, futbolista: «Nuestra generación nació demasiado pronto, pero abrimos el camino»

A las puertas de los 40 y tras más de tres décadas pegada a la pelota, la almanseña repasa con La Tinta de Almansa su fichaje por el Globalcaja Albacete FS y la evolución del fútbol infinito
Miriam Costa UDAF

Miriam Costa Martínez (Almansa, 1987) era una niña tímida que consiguió despojarse de la vergüenza gracias a la pelota. El fútbol ha sido su vida: está cerca de los 40 años y lleva más de 30 con el balón en los pies. Empezó en Almansa con los amigos de su hermano cuando para la sociedad el fútbol aún era «más cosa de chicos», pero tuvo a su lado a una familia que jamás le puso impedimentos y que, en su salto a la élite, «dio el mil por mil». Tras quince años en el Fundación Albacete y una temporada en el Granada Femenino, Miriam cambió el fútbol 11 por el fútbol sala. Pasó de las botas de tacos a las zapatillas de suela lisa. Tras seis temporadas en el UDAF Albacete, la almanseña encara ahora un nuevo reto en las filas del Globalcaja Albacete FS en Segunda División. | Fotos cedidas por Miriam Costa

En esta entrevista con La Tinta de Almansa, Miriam analiza el panorama actual de un deporte donde su quinta llegó con antelación –«Mis compañeras siempre lo decimos: nacimos demasiado pronto. Hemos llegado tarde al boom actual», reconoce- y lanza un mensaje de perseverancia para las niñas de la cantera: «Que no hagan caso a nadie que intente quitarles su sueño; la cabeza tiende a quedarse con los comentarios malos y hay que ser fuerte para ignorar lo negativo».

En primer lugar, enhorabuena por el ascenso a Segunda División con el UDAF Albacete. ¿Cómo se saborea un éxito de este nivel y qué ha significado para ti y para el equipo?

Lo afrontamos con mucha ilusión. Aunque lleve prácticamente toda la vida jugando al fútbol, un ascenso siempre se vive como si fuera el primero o el último. Hemos estado todo el año esperando este momento; era el objetivo desde el primer día porque sabíamos que la liga podía ser asequible para nosotras.

Miriam Costa UDAF

Se anunció oficialmente hace escasos días que vas a jugar en el Globalcaja Albacete Fútbol Sala Femenino la próxima temporada. ¿Cómo se fraguó el fichaje?

Al acabar la fase de ascenso contactaron conmigo. Les pedí tiempo para pensarlo porque me iba una semana de vacaciones y necesitaba desconectar tanto física como mentalmente tras un año de mucha carga. Dándole vueltas a la cabeza, barajé lo que me iba a aportar este cambio. Como te decía antes, la vida consiste en salir de la zona de confort para probarse a una misma; siempre hay tiempo de volver.

Espero que todo salga bien. Lo que más respeto me da es el proceso de adaptación táctica; ellas llevan mucho tiempo jugando juntas al fútbol sala y yo apenas llevo cinco años en esta modalidad. Pero voy con ganas de dar el 100%. Lo que no pueda ofrecer a nivel técnico o táctico sé que lo voy a aportar en el plano físico, y eso es algo que solo depende de mí.

Has pasado gran parte de tu vida en el fútbol 11. ¿Cómo fue ese cambio de chip y el proceso de adaptación al fútbol sala? ¿Qué es lo que más te costó cambiar a nivel táctico y físico?

Tuve la suerte de llegar al UDAF cuando el equipo estaba en Autonómica, lo que me ayudó bastante a integrarme. Aun así, me costó mucho. Mis compañeras ya tenían mucha idea de fútbol sala y tuvieron que tener mucha paciencia conmigo. Automatizar algo nuevo y tan rápido es complicado porque el fútbol 11 es mucho más estático, y en el fútbol sala la técnica y la táctica cambian tanto que parece que todo va multiplicado por diez. Si hubiera empezado más joven habría sido distinto, pero en esta fase de ascenso me he sentido bastante a gusto y desde fuera e internamente se ha notado el cambio a la hora de pisar el balón, hacer los movimientos y dejar de correr como un «pollo sin cabeza», aprendiendo a dosificar el esfuerzo.

Miriam Costa Albacete Atlético Madrid

Volviendo a tus inicios en Almansa, ¿Cómo te empezó a interesar el fútbol? En aquella época el fútbol femenino en la ciudad era prácticamente inexistente.

He tenido mucha suerte con mi familia porque nunca me puso ningún impedimento para practicar el deporte que me gustase. Recuerdo que mi padre iba los sábados a jugar al fútbol sala al pabellón polideportivo y mi hermano y yo nos bajábamos con él. Mi hermano también me decía siempre: «Miri, vente al Mariana Pineda a jugar con mis amigos». A veces los niños pueden ser reacios, pero con los amigos de mi hermano nunca hubo problemas, ellos mismos le decían que me fuera a jugar con ellos. De hecho, empecé con él en el Almantour, aunque llegó un punto en el que, por el tema de los vestuarios y demás, ya no podía seguir jugando ahí. Fue entonces cuando la EF Almansa creó el fútbol base femenino y empezamos a jugar a fútbol 7 un grupo de chicas. Diría que ahí surgió todo.

¿Cómo se produjo tu salto de Almansa al Fundación Albacete? ¿Cómo recuerdas esa etapa de tu adolescencia?

Todo surgió en un torneo triangular en La Roda. Allí me vio Matías Martínez, que por aquel año era el entrenador del Albacete Femenino, y me propuso irme a la residencia del club. En cuanto se lo comenté a mis padres me dijeron que, si sacaba bien los estudios y a mí me apetecía, adelante. Yo era una niña súper introvertida y tímida, todo lo contrario a mi hermano. Por pura vergüenza me costaba muchísimo salir de mi zona de confort, pero mis padres me empujaron a dar el paso. Así que, en el siguiente torneo, le dije a Matías que sí; sabía perfectamente que si lo pensaba dos veces, no me iba.

Por suerte, la acogida en Albacete fue buenísima desde el primer momento. En la residencia coincidí con un montón de gente de otros pueblos que se mudaba allí porque en sus localidades no había instituto. Al final, estuve unos 14 o 15 años en el club. ¡Madre mía, media vida! (risas).

Miriam Costa fútbol Almansa

Cuando echas la vista atrás y miras a esa niña, ¿Qué se te viene a la cabeza?

Me sale una sonrisa. Logré cumplir todo lo que soñábamos de pequeñas, como jugar contra el Barça o el Atlético de Bilbao. Di el 100% para llegar hasta ahí, y no cabe duda de que mis padres dieron el 1000%. Añoro todos esos años; hoy por hoy soy la persona que soy gracias a dar el paso de ir al Albacete Balompié.

Tras esa larga etapa pusiste rumbo al Granada CF. ¿Cómo te marcó salir de Albacete y vivir esa experiencia tanto a nivel personal como futbolístico?

Como dije en su día, yo no me quería ir de Albacete porque toda mi adolescencia había sido allí, tenía a mis mejores amigas, a mi familia cerca y mi casa. Salir de ahí era todavía más difícil por estas razones. Sin embargo, tiempo después vi que fue lo mejor que me podía haber pasado. En Granada no tengo ni un pero para la gente, las entrenadoras, las compañeras o el club. Fue un año para recordar. Tuvo su parte negativa porque me pilló en mitad de la pandemia del COVID-19, pero me quedo con lo positivo. Todavía mantengo contacto con jugadoras de allí y nos vemos cuando vienen a jugar el Trofeo Rector o cuando coincidimos por alguna competición. Mantener esas amistades después de tantos años es algo muy bonito que te da el fútbol.

Miriam Costa Fundación Albacete

Tu estancia en Granada fue relativamente corta, de unos ocho meses. ¿Por qué decidiste regresar?

Yo no tenía pensado para nada pasarme al fútbol sala. En Granada íbamos segundas en la liga, nos tocaba jugar contra las primeras y llegó el parón por el COVID-19. A los dos meses nos comunicaron que la liga no se iba a reanudar. Yo ya tenía 34 años y el club me transmitió con mucha sinceridad que buscaban un perfil de jugadora más joven para el siguiente proyecto. Agradecí mucho esa honestidad, las cosas claras siempre llevan a mejor camino. Al regresar a Almansa, el UDAF contactó conmigo. Mi primera idea era dejar el fútbol, pero cuesta mucho desengancharse. Pensé en ir para no perder la forma física y correr un poco, pero jamás me imaginé que terminaríamos subiendo a Segunda División y que pasaría tantos años allí.

¿De dónde sacas las fuerzas para seguir sacrificando tus fines de semana y tus horas de descanso por la pelota?

Cuando era joven me dedicaba solo a esto: el Albacete me pagaba, trabajaba unas pocas horas por la tarde y ya está. Pero ahora mi rutina es muy distinta. Trabajo dando clases de tenis los fines de semana, los martes y los jueves. Esos días termino en La Roda a las 21:30, llego a Albacete a las 22:15 y entrenamos con el equipo hasta 23:30. En enero, por ejemplo, había noches en las que no me apetecía nada ir, porque al día siguiente te levantas con todo el cuerpo dolorido, además del frío.

Mis padres me preguntan que por qué no lo dejo ya. Yo creo que el fútbol me ayuda a mantener la cabeza ocupada, mantener la rutina del gimnasio, salir a correr, los viajes y las cenas con las compañeras. Siempre he sido muy maniática a la hora de preparar el macuto de entrenamiento; es una rutina de fin de semana que me encanta. Me costará muchísimo dejarlo, pero seguiré mientras no me suponga un esfuerzo negativo. El día que de siete días de la semana prefiera quedarme seis en el sofá, diré: «Ya está, se ha acabado».

Miriam Costa Albacete Barcelona

Jugando durante tantos años en categorías tan exigentes, ¿Cómo se gestiona el desgaste físico y mental?

El físico se recupera fácil, pero lo mental es más difícil. Cuando estábamos en Primera con el Albacete, a nivel económico el club tenía que conformarse con fichajes que no eran de la élite de la categoría, por lo que enfrentarse a equipos como el Barça o el Real Madrid nos suponía un esfuerzo triple. No teníamos ni sus recursos ni sus descansos. Ellas viven de esto de forma exclusiva; nosotras teníamos que entrenar cuatro días a la semana, encajar dos horas y media de gimnasio, trabajar y algunas incluso estudiar.

Esa carga mental es dura, pero luego te mides a ellas en el campo y piensas: «Pueden ser todo lo internacionales que quieran, pero estamos en el mismo césped; si no puedo regatearla, siempre podré pasar el balón». Esa mentalidad te da una carga positiva. Claro que cuando pierdes ocho partidos seguidos te frustras, pero para eso es un deporte de equipo, para apoyarnos unas a otras. Eso es lo que te engancha.

Miriam Costa fútbol

¿Se puede vivir dignamente del fútbol femenino a estos niveles o sigue siendo una carrera de obstáculos? ¿Cómo valoras su evolución?

Mis compañeras de la etapa del Fundación Albacete siempre lo decimos: nacimos demasiado pronto. Hemos llegado tarde al boom actual. El fútbol femenino ha evolucionado mucho, aunque aún queda camino. A veces la gente se confunde: no pedimos cobrar lo mismo que los chicos, sino que se reconozca como un trabajo digno para que no tengamos que compaginar obligatoriamente el fútbol con otra profesión. A día de hoy, eso solo se lo pueden permitir los ocho primeros equipos de Primera División. Te pueden pagar 1.500 euros, pero si te tienes que costear un piso en Albacete, que ya están a 700 euros, no te queda nada.

A pesar de todo, la sociedad es mucho más consciente. Siempre hay una minoría que hacen ruido y critican si ven un partido de chicas de menor nivel, sin darse cuenta de que los chicos también fallan. Pero este es el paso a seguir. En el Albacete cobrábamos poco, pero estábamos súper contentas porque era nuestro club. Las jugadoras de los equipos grandes de aquella época cobraban un 50% o 60% menos de lo que se paga ahora.

Miriam Costa recogepelotas

Realmente vuestra generación ha sido el pilar para que las niñas de hoy tengan un futuro mejor en este deporte…

Espero que hayamos podido ayudar a que las niñas se vean reflejadas y digan: «¿Por qué yo no?». En las charlas que dábamos en los colegios siempre les decíamos a los niños: «Si una niña quiere jugar, déjala, porque puede haber una niña mala jugando al fútbol exactamente igual que un niño». Espero que nuestro granito de arena haya servido en ese aspecto. El Mundial y la Champions han generado un boom mediático tremendo, llenando estadios con miles de personas. A la gente que tiene dudas siempre le digo que vaya a ver un partido, si no le gusta que no vuelva, pero que le de una oportunidad porque igual se engancha.

Hay mucha diferencia competitiva en la liga española, donde el Barça muestra una superioridad aplastante. ¿Crees que eso desmotiva a las jugadoras de élite?

Sí, creo que las salidas de jugadoras importantes hacia Inglaterra (al Manchester, Arsenal o City) se deben a eso. En la liga española si el Barça gana el título en diciembre o enero, se pierde competitividad. Una futbolista necesita motivación, enfrentarse a equipos que te compitan hasta el último día de liga. Jugar durante 20 años contra los mismos equipos donde la diferencia es tan abismal desmotiva. Cambiar de aires y de liga es una forma de probarse a una misma.

Si tuvieras que elegir el momento más duro de tu carrera y la anécdota más bonita, ¿cuáles serían?

El momento más duro fue, sin duda, tener que marcharme de Albacete para ir a Granada. No solo dejaba el club, dejaba mi casa y a mis mejores amigas. Las fases de ascenso que perdimos en fútbol 11 también dolieron, pero el conseguirlo después lo borra todo. De hecho, al final, nos lo tomábamos con humor.

El momento más bonito de mi vida deportiva fue el ascenso a Primera División en el Carlos Belmonte. Estuvimos celebrándolo una semana entera. Nada va a igualar eso. Y más allá del éxito, me quedo con el cariño de la gente: que vayas por la calle y te pidan una foto, las espinilleras o una camiseta en los partidos. No es que seamos famosas, pero te hace sentir muy valorada y premia todo el esfuerzo realizado.

ascenso Fundación Albacete

¿Qué consejo le darías a todas esas niñas de la cantera que sueñan con seguir tus pasos?

Que se escuchen a ellas mismas y que no hagan caso a nadie que intente quitarles su sueño. Que luchen por lo que quieren, porque ya habrá tiempo de echar la vista atrás y decir: «Costó mucho esfuerzo, pero mereció la pena porque di el 100% y no me quedé a mitad de camino». Ese es el mejor consejo porque es lo que yo hice; escuché a los que me daban consejos positivos y me empujaron hacia arriba. A veces la gente, por envidia o ignorancia, intenta quitarte la ilusión. Hay que ser muy fuerte para ignorar lo negativo, y para eso es fundamental rodearse de personas que te apoyen.

¿Cuándo volverás a tocar balón?

Este año tenemos un aliciente muy bonito porque jugamos la Copa de la Reina; el primer partido de Copa será el 12 de septiembre y justo una semana después, el 19 de septiembre, daremos el pistoletazo de salida a la liga.

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