Por qué cada vez más gente se engancha a correr y cómo empezar sin agobiarse

Correr tiene algo que engancha, a medida que pasan las semanas notas que te cansas menos, que recuperas mejor y que incluso empiezas a disfrutar
zapatillas running mujer

Hace unos años, salir a correr era algo que hacía sobre todo la gente muy deportista o quienes estaban preparando una competición. Ahora el panorama ha cambiado bastante. Basta con darse una vuelta por cualquier parque o paseo para ver a personas de todas las edades entrenando, ya sea a primera hora de la mañana, después del trabajo o incluso al caer la tarde. Parte de este cambio tiene que ver con que cada vez somos más conscientes de la importancia de cuidarnos. Muchas personas buscan una actividad física que no requiera horarios complicados ni una gran inversión económica, y correr encaja perfectamente en ese perfil. Lo mejor es que no hace falta ser un atleta para empezar. Cada uno puede adaptar el ritmo a su nivel y avanzar poco a poco. No importa si el primer día apenas aguantas diez minutos; todo forma parte del proceso. Además, correr tiene algo que engancha. A medida que pasan las semanas notas que te cansas menos, que recuperas mejor y que incluso empiezas a disfrutar de esos momentos que al principio parecían un auténtico suplicio.

Los beneficios van mucho más allá del aspecto físico

Cuando alguien empieza a correr suele hacerlo pensando en ponerse en forma o perder algunos kilos. Y sí, es una actividad excelente para quemar calorías y mejorar la condición física, pero los beneficios no terminan ahí.

El ejercicio cardiovascular ayuda a fortalecer el corazón, mejora la circulación y favorece una mayor resistencia. También contribuye a mantener una presión arterial saludable y puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades a largo plazo.

Sin embargo, muchas personas destacan otro aspecto que no siempre recibe tanta atención: cómo cambia la sensación general de bienestar. Después de una carrera, aunque haya costado terminarla, es habitual sentirse con más energía y de mejor humor.

Hay días complicados en los que salir a correr durante media hora sirve para despejar la cabeza mucho más que quedarse dando vueltas al mismo problema en el sofá.

Elegir el material adecuado marca la diferencia

Aunque correr es uno de los deportes más sencillos que existen, utilizar el equipamiento adecuado hace que la experiencia sea mucho más cómoda.

Las zapatillas son probablemente el elemento más importante. No todas ofrecen el mismo tipo de amortiguación, estabilidad o soporte, por lo que merece la pena dedicar algo de tiempo a elegir un modelo que se adapte a la forma de pisar y al tipo de terreno por el que normalmente se corre.

Por ejemplo, muchas corredoras buscan modelos específicos como las zapatillas running mujer, diseñadas para ofrecer una sujeción y una amortiguación adaptadas a determinadas características biomecánicas. Llevar un calzado adecuado puede ayudar a reducir molestias y hacer que cada entrenamiento resulte bastante más agradable.

También conviene prestar atención a la ropa. Las prendas transpirables permiten correr con mayor comodidad, especialmente durante los meses de calor. Son pequeños detalles que, cuando acumulas varios kilómetros, se agradecen muchísimo.

Empezar poco a poco siempre funciona mejor

Uno de los errores más habituales entre quienes comienzan es querer hacer demasiado desde el primer día. 

Es completamente normal tener ganas de progresar rápido, pero el cuerpo necesita tiempo para adaptarse al esfuerzo. Si se intenta correr largas distancias desde el principio, lo más probable es acabar con agujetas, molestias o incluso alguna lesión que obligue a parar durante semanas.

Lo más recomendable suele ser alternar periodos caminando con pequeños tramos de carrera. Parece poca cosa, pero funciona muy bien. Poco a poco el cuerpo gana resistencia y cada entrenamiento resulta un poco más sencillo que el anterior.

Marcarse objetivos pequeños también ayuda a mantener la motivación. En lugar de pensar en correr diez kilómetros, es mucho más realista proponerse completar veinte minutos seguidos sin detenerse. 

La parte social también engancha

Aunque correr pueda parecer un deporte individual, la realidad es bastante distinta.

En prácticamente todas las ciudades existen grupos de corredores que organizan entrenamientos abiertos para personas con diferentes niveles. Esto hace que mucha gente encuentre compañeros con quienes compartir rutas, resolver dudas o simplemente pasar un buen rato mientras hace ejercicio. 

Entrenar acompañado también facilita mantener la constancia. Hay días en los que cuesta muchísimo ponerse las zapatillas, pero saber que alguien te está esperando hace que sea mucho más difícil quedarse en casa.

Además, compartir los pequeños avances suele motivar bastante. Celebrar el primer cinco kilómetros o completar una carrera popular tiene otro sabor cuando lo haces con personas que han vivido exactamente el mismo proceso.

Correr también ayuda a desconectar

Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y prisas prácticamente todo el día. Por eso muchas personas encuentran en el running un pequeño momento para desconectar de verdad.

Mientras corres, la atención suele centrarse en la respiración, el ritmo y el camino que tienes delante. Poco a poco las preocupaciones pasan a un segundo plano y la cabeza deja de ir tan acelerada.

Hay quien incluso evita salir con música para disfrutar del silencio o de los sonidos del entorno. Otros aprovechan ese rato para ordenar ideas o simplemente dejar la mente en blanco durante unos minutos. 

No es casualidad que muchos corredores describan sus entrenamientos como una especie de pausa mental. No hace falta practicar meditación para notar esa sensación de calma que aparece después de varios kilómetros. 

Cómo mantener la motivación con el paso del tiempo

Empezar suele ser relativamente sencillo. Lo complicado llega unas semanas después, cuando desaparece la emoción inicial y aparecen las primeras excusas. 

Cambiar las rutas ayuda bastante a evitar la monotonía. Descubrir nuevos parques, senderos o paseos hace que cada salida resulte diferente y mucho más entretenida.

También puede ser buena idea apuntarse a una carrera popular sin obsesionarse con el tiempo. Tener una fecha en el calendario suele convertirse en un objetivo que anima a seguir entrenando con cierta regularidad.

Llevar un registro de los entrenamientos también resulta muy útil. Ver cómo poco a poco mejoras el ritmo, aumentas la distancia o necesitas menos descansos es una forma sencilla de recordar todo el camino recorrido y seguir encontrando motivación para calzarte las zapatillas un día más.

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