De Ayora a Argel gracias a la claqueta de Amenábar

Ester Rivas en el balcón de la redacción de La Revistica con el cerrado cine Coliseum a su espalda
Ester Rivas en el balcón de la redacción de La Revistica con el cerrado cine Coliseum a su espalda

La programación navideña de Almansa ofrece un regalo cinematográfico: la proyección gratuita de El Cautivo, la más reciente superproducción de Alejandro Amenábar, en el Teatro Principal, la tarde del 4 de enero con dos sesiones disponibles a las 18:00 y a las 20:00 horas. Esta es una oportunidad única para disfrutar de una cinta histórica de enorme despliegue técnico, que a su vez también será útil para reconocer el talento local que contribuyó a darle vida, personificado en la figura de Ester Rivas, la maquilladora profesional almanseña que formó parte del equipo de caracterización. Ella, como una de las mejores maquilladoras de España, nos desvela el exigente y emocionante viaje que supuso adentrarse en la Argel del siglo XVI bajo la dirección de uno de los cineastas españoles más grandes de nuestro tiempo.

El salto a la gran pantalla

No exageramos si decimos que Ester Rivas es una figura cada vez más reconocida en el panorama nacional, famosa por su faceta artística y emprendedora, y por ser una de esas personas que elevan de manera impresionante la expresión cultural de Moros y Cristianos en Almansa. Su trayectoria dio un giro definitivo en 2020, cuando la prestigiosa marca NYX la reconoció como la mejor maquilladora de España, posicionándola también entre las cinco mejores de toda Europa. Y como esto se le quedaba pequeño, fue el mundo audiovisual el que la abrazó recientemente. Tras culminar su trabajo en la película Mala Influencia, el «boca a boca» le abrió una puerta que no pudo rechazar. Apenas una o dos semanas después de finalizar su anterior rodaje, una compañera la llamó con una propuesta para un nuevo proyecto. Inicialmente, Ester dudó, pues las fechas coincidían con sus compromisos en las Fiestas: «Al principio dudé porque ya me había comprometido con las escuadras», confiesa Rivas. Pero la duda se disipó al momento. «Me dijo: ‘‘Te voy a contar quién es el director y luego me dices’’. Cuando escuché que era Alejandro Amenábar, no pude dejar pasar la oportunidad».
La llamada provino de la cuatro veces ganadora del premio Goya, Montse Damas, que en este caso era la jefa de maquillaje de El Cautivo. A la cabeza del diseño estaba Ana López Puigcerver, nominada al Óscar junto a su hermana Belén por La Sociedad de la Nieve y ganadora de varios Premios Goya. Trabajar con profesionales de tal calibre era una ocasión «increíble» y Ester se dispuso a trabajarla y disfrutarla. Finalmente, el equipo se adaptó a sus compromisos locales: en lugar de las cinco semanas previstas, Ester trabajó cuatro. Su desempeño fue tan satisfactorio que, a pesar de las revisiones constantes, se quedó hasta el final de la grabación. Una muestra de que su talento ya triunfa en las grandes ligas.

Imagen realizada durante la grabación

Suciedad y un esfuerzo épico

Para recrear el cautiverio de Cervantes en Argel, el equipo de maquillaje tenía la misión de sumergir a los espectadores en la dureza de esa realidad. Ester Rivas y sus compañeras se enfocaron en reflejar el desgaste físico de los personajes.
El trabajo requería técnicas complejas y detalladas. Una parte crucial fue la posticería, que implicaba laborar «pelo a pelo» para fijar bigotes o barbas enteras así como heridas u otras caracterizaciones complejas. Pero el realismo histórico no se detenía ahí. El objetivo principal era ensuciar, envejecer y crear personajes curtidos: «En general, todo se centraba en lo que yo llamo ‘‘técnicas de guarreo’’». Esto incluía la creación de manchas de sol, venas visibles, heridas, y las marcas de grilletes.
Además de la caracterización de la miseria, el equipo tuvo que lidiar con el calor brutal de las localizaciones, que ponía en riesgo la piel de los actores. El rodaje se extendió durante abril, mayo y junio, con muchísimo calor en zonas como Alicante, Buñol y Santa Pola. «Antes de maquillar aplicábamos crema solar y, durante las jornadas, estábamos pendientes de que nadie se quemara, porque una piel dañada puede alterar todo el maquillaje», explica Ester. El set demandaba un compromiso constante. Ester recuerda los días en que tenían que maquillar a 100 o incluso 150 personas, lo que describió como «una auténtica locura». Su trabajo no terminaba con el maquillaje; debía estar pendiente de los actores y actrices: proporcionarles agua, secarles el sudor, aplicarles crema solar e, incluso, hidratarles los labios.

Ejemplo de maquillaje realizado por Rivas
Ejemplo de maquillaje realizado por Rivas

El caos y la calma

Ante la intensidad brutal que exige el mundo audiovisual, con jornadas maratonianas, más los desplazamientos y el agotamiento mental y físico, Ester Rivas destacó un factor clave que hizo la experiencia más llevadera: el director.
Lo que más le sorprendió fue la calma que transmitía Alejandro Amenábar: «Se mostró como una persona muy cercana, con un trato casi familiar» algo que Rivas reconoce, «se agradece muchísimo». No obstante, la dureza del rodaje fue innegable, con momentos de tanto estrés y agotamiento que llegó a llorar, aunque ahora lo dice entre risas.
El paso por El Cautivo ha significado un gran salto profesional para Ester Rivas. A pesar de su éxito y de las tentaciones de la industria, Ester elige la calidad de vida y la tranquilidad de vivir en Ayora, cerca de Almansa, desplazándose solo cuando sale un proyecto cerca.
Rivas, consciente del esfuerzo titánico que supuso la cinta, recomienda efusivamente al público de Almansa que acuda a ver la película. Señala que, si bien «somos muy críticos con el cine español», no somos conscientes de los beneficios que está trayendo para el país en general y el sureste en particular. «Da mucho trabajo, en zonas como Valencia, Alicante o Murcia más aún, cada vez son más las productoras extranjeras que acuden a estos lugares a grabar aunque sea solo una escena», cuenta Rivas, subrayando que esta tendencia se ha notado más todavía desde la «reactivación» de la Ciudad de la Luz hace unas temporadas.
Yendo al grano, Ester lo deja claro: «En El Cautivo hay un “curro” enorme de muchísima gente». Ella misma quedó encantada con la película, aunque reconoce que Amenábar tomó libertades creativas, incluyendo un tinte sobre la homosexualidad que el mismo director predijo que «daría que hablar». Más allá de cualquier polémica, lo que Ester pide al público es que valore el esfuerzo: «A lo mejor lo que tú ves en 3 segundos de película, para nosotras era todo el día de trabajo. Si podéis, id a verla. Con otras a lo mejor no lo diría, pero es que esta película ha quedado muy chula», insiste Ester Rivas. La proyección del 4 de enero en el Teatro Principal es una invitación con sabor almanseño, desde la primera línea de la producción cinematográfica (Ester Rivas) hasta la postproducción (Ana Rubio), trincheras artísticas que hacen posible la magia del cine. La entrada es libre, cortesía del Ayuntamiento para descubrir el inmenso trabajo detrás de cada escena y ofrecer cine al «huérfano» público local.

La Revistica | Publicado en el Nº003, página 14 y 15
La Revistica | Publicado en el Nº003, página 14 y 15