La prueba celebra un cuarto de siglo de historia tras pasar de una participación local puramente masculina a consolidar un pelotón donde una de cada cuatro atletas ya es mujer. Corría el año 2000 cuando una discreta línea azul comenzó a dibujarse sobre el asfalto de Almansa para marcar un camino cuyo destino nadie alcanzó a imaginar. En aquella primera edición, apenas 560 atletas aceptaron el desafío; entre ellos solo figuraban 36 valientes locales y una presencia femenina testimonial de 26 mujeres, ninguna de ellas residente en la ciudad. Hoy, un cuarto de siglo después, la Media Maratón de Almansa se ha consolidado como un fenómeno sociológico que alcanzó picos de más de 5.100 participantes en 2019. Su mayor triunfo ha sido derribar barreras, pues ha logrado que la participación femenina local pase de la nada absoluta en los años 2000 y 2001 a representar casi el 25% del total. En la última edición de 2025, de los 2.594 atletas que cruzaron la meta, 584 fueron mujeres.
La creación de la Media Maratón no fue un proceso gradual de distancias cortas. En el 2000, las pruebas de 10K no gozaban de la popularidad actual, por lo que Almansa decidió apostar directamente por los 21.097 metros. Desde el Área de Deportes del Ayuntamiento, una de las voces que ha vivido el proceso desde el primer día recuerda que el germen del proyecto surgió de «una inquietud compartida entre la gente del Club CODA y nosotros; creíamos que era la mejor forma de fomentar la práctica de la actividad física de manera popular en la localidad». Lo que hoy es una maquinaria perfectamente engrasada, nació de la pura voluntad colectiva: «En un principio era todo muy familiar, un grupo de amigos colaborando donde montábamos la infraestructura como podíamos entre un equipo muy reducido», añade.

Uno de los pilares del éxito de Almansa fue su ruptura con la tradición. Mientras casi todas las ciudades corren los domingos por la mañana, Almansa decidió paralizar la localidad durante toda una tarde de sábado. Esta decisión estratégica permitió que la carrera se integrara orgánicamente en el calendario festivo local. «Creíamos que el sábado por la tarde, a pesar de inconvenientes como el calor, iba a dar un ambiente más festivo y el medio maratón pasaría a ser un desfile más», explican desde el área técnica. Esta visión convirtió el evento en algo social; la animación, que surgió de forma espontánea en portales y esquinas, es hoy el alma de la prueba: «Tan importante es el que corre como el que está fuera aplaudiendo; toda la ciudad de Almansa vive la media maratón como algo propio»

La trayectoria numérica que arrojan los datos históricos es un ascenso constante. Del crecimiento inicial se llegó a 2005 con más de 2.260 inscritos, hasta alcanzar el techo histórico de 2019 con 5.157 participantes. Actualmente, el volumen para este 2026 se sitúa en torno a las 3.000 personas, una cifra meditada porque, como reconoce la organización, «las calles dan para lo que dan». Al tener un circuito tan urbano, un exceso de volumen dificulta la carrera. Por ello, para garantizar que todos disfruten de los servicios sin colapsos, se apuesta por la calidad: «Tenemos la suerte de tener toda la zona de meta en un perímetro de no más de 200 metros. Eso es muy cómodo para el atleta, pero si metemos una cantidad ingente de personas, se vuelve incómodo». Este flujo humano genera un efecto multiplicador; por cada corredor acuden dos o más acompañantes, lo que implica que la ciudad recibe a unas 9.000 personas durante la jornada.
Las mujeres rozan el 25%
Sin embargo, el dato que define el éxito social de este cuarto de siglo es la conquista del asfalto por parte de las mujeres almanseñas. «Durante el primer y el segundo año, la participación femenina local fue de cero», aseguran. De la nada se ha pasado a más de un centenar de locales que participan habitualmente, mientras que el total de mujeres ha escalado de las 26 iniciales a las 589 de 2025. «Estamos ya rozando el 25% de participación femenina en la prueba», destacan con orgullo.

Hubo un tiempo en el que salir a correr por Almansa generaba cierta extrañeza, pero hoy ese paisaje ha cambiado por completo: «Antes no se veía a nadie por la calle y ahora, cualquier tarde que bajes, te encuentras a gente entrenando». La Media Maratón funcionó como el detonante que normalizó el deporte en la ciudad hasta integrarlo en la rutina de sus vecinos.
Pese a la magnitud alcanzada, la prueba huye de los focos del atletismo de élite para centrarse en lo que definen como «deporte praxis». Es una apuesta firme por el atletismo popular donde la salud y el disfrute del corredor de a pie están por encima del espectáculo mediático.

Con el 25 aniversario a la vuelta de la esquina, Almansa cuenta las horas para volver a sentir ese hormigueo único. Para quienes han custodiado la prueba desde sus cimientos, ese instante exacto compensa cada mes de desvelos. «Lo más importante es el momento en el que se da la salida y ves salir a toda la gente; son momentos muy emocionantes porque, después de todo el trabajo acumulado, ver desfilar a los corredores es algo realmente especial», confiesan desde el Área de Deportes.
Será el próximo 16 de mayo, a las 19:00, cuando el pistoletazo de salida ponga de nuevo en marcha el corazón de la ciudad. Ese sábado, el fluir de miles de zancadas volverá a honrar un cuarto de siglo de orgullo y una pasión que ya es parte inseparable del ADN almanseño.

