Tras el multitudinario regreso de Fulgencio Sánchez Baidez, «Fufi», a Almansa con la exposición Mar de flores -que congregó a más de 150 personas en la Casa de Cultura y certificó el cariño de su ciudad natal tras casi dos décadas de ausencia-, la labor de difusión de su obra da un nuevo paso de la mano de su impulsor, Flo Sáez. Tras el primer proyecto expositivo de «La Qadra», abre ahora las puertas de Ancana Art Room, una habitación adaptada para dormir rodeado por los lienzos del artista e integrar el descanso dentro de la propia exposición.
El dormitorio es totalmente accesible, con entrada directa desde la calle, baño adaptado, televisión y un equipo de sonido en el que cada visitante puede poner su propia música.
Todo lo recaudado por la adquisición de las obras expuestas, tanto en La Quadra como en Ancana Art Room –disponibles para su compra con absoluta transparencia-, se destinará directamente a cubrir los materiales de pintura, lienzos y necesidades creativas del autor, para que pueda seguir pintando y desarrollando su arte a sus 72 años desde la residencia de Villarrobledo en la que vive tutelado. «Fufi, si no pinta, no vive. Necesitamos vender sus obras para que pueda seguir creando, tenga sus cosas y mantenga su ilusión», explica Sáez.
«Es una habitación para dormir mientras se disfruta del arte», sintetiza Sáez. «Esto no es un negocio: si un mes se quedan tres personas, genial; si no se queda nadie, perfecto. El objetivo es crear la inquietud de ver y dormir dentro del arte para que Fufi pueda vender y seguir pintando», asegura. Este espacio está acotado estrictamente a dos personas. No se permite el acceso a grupos para dormir, pero sí para visitar.
¿Cómo se puede disfrutar de la experiencia en Ancana Art Room?
El nombre «Ancana» rinde un homenaje directo al habla popular de Albacete, ya que nace de la contracción de la expresión «En casa de Ana», en alusión a Ana, esposa de Flo Sáez y natural de Osa de Montiel, quien también ha confeccionado la habitación.

Las personas interesadas en alojarse deben entablar contacto directo a través de las redes sociales oficiales del artista (@fufismo) o mediante el teléfono 672 57 89 47, medida que vela por la seguridad y la perfecta conservación de los lienzos originales. Un cartel en la propia estancia recibe a los huéspedes: «Ancana Room: por favor, si has decidido dormir aquí, respeta las obras. Son originales y están hechas con mucho cariño. Por Dios, Fufi, gracias y que Dios te bendiga».
La Quadra: una colección alimentada por la necesidad de crear
La creación de «La Qadra» supuso el primer paso de este proyecto. La galería renueva sus cuadros de forma continua y se puede visitar con contacto previo. Cada mes, el espacio se actualiza con los trabajos que Fufi firma desde el centro residencial en el que vive tutelado.
Flo Sáez se desplaza mensualmente a Villarrobledo para compartir tiempo con el artista y trasladar su producción más reciente. En cada viaje, regresa con una media de cuatro a cinco obras -en ocasiones hasta seis piezas entre lienzos, tablas, dibujos y láminas– fruto de las cinco a seis horas diarias que Fufi pasa con el pincel.

Este ritmo de trabajo alimenta un fondo pictórico que ya supera las 130 piezas, entre obras colgadas y guardadas en la Qadra. El recorrido abarca desde sus minuciosos trabajos de temática sacra e iconografía mística hasta sus series más recientes, donde predomina el trazo libre, visceral y el arrastre de pintura.
«Él pinta por la mano de Dios. Fufi, si no pinta, no vive», enfatiza Sáez al recordar la devoción que el artista mantiene frente al lienzo a sus 72 años. «Por eso necesitamos mover su obra y que la gente se acerque a conocerla. Todo lo que se recauda va a una caja para cubrir sus lienzos, sus pinturas, sus repuestos y sus pequeños caprichos», añade.

Por todo ello, el promotor invita a vecinos y visitantes a adentrarse en esta atmósfera singular, contactar a través de las redes del proyecto o por teléfono y descubrir de cerca la obra del creador almanseño. «Queremos que la gente venga, disfrute del arte sin prisa y, si se enamora de un cuadro, se lleve a su casa un pedazo del alma de Fufi», concluye Sáez.









