Aprender a escuchar nuestras emociones antes de llegar al límite: «Nos avisan»

Irritabilidad, cansancio, ansiedad o dificultad para desconectar pueden ser señales de que algo necesita atención. La psicóloga Patricia Conejero explica cómo reconocer nuestras emociones y gestionarlas antes de sentirnos desbordados.
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«No puedo más». «Necesito parar». «Últimamente todo me supera». Son expresiones cada vez más habituales y que solemos utilizar cuando el malestar ya se ha acumulado durante demasiado tiempo. Es difícil que lleguemos a ese punto de un día para otro.

Antes suelen aparecer pequeñas señales, ya sean físicas o mentales: dormimos peor, estamos más irritables, nos cuesta concentrarnos o reaccionamos de forma desproporcionada ante situaciones cotidianas. Y precisamente en el síntoma puede estar el camino a la solución: nuestro cuerpo y nuestras emociones llevan tiempo intentando comunicarnos que algo no funciona.

«Las emociones cumplen una función: nos avisan, nos proporcionan información sobre lo que estamos viviendo y sobre nuestras necesidades», explica la psicóloga clínica Patricia Conejero. «El problema aparece cuando las ignoramos sistemáticamente y continuamos funcionando como si no ocurriera nada».

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Patricia Conejero, psicóloga en Almansa

Las emociones no son el problema

Alegría, tristeza, miedo, enfado, frustración o ansiedad forman parte de la experiencia humana. He aquí un cambio de paradigma que debemos realizar: clasificarlas únicamente entre emociones «buenas» y «malas» puede llevarnos a rechazar aquellas que resultan desagradables.

Conejero recuerda: «Sentirse triste después de una pérdida, enfadarse ante una situación que consideramos injusta o sentir miedo frente a una amenaza tiene sentido. Aquí el itinerario a seguir pasa por identificar la emoción, comprender qué nos está indicando, podemos experimentar de manera curiosa que produce en nuestro cuerpo, y tras ello pasar a la acción y decidir cómo queremos responder ante ella».

Por eso, la gestión emocional no consiste en estar siempre tranquilo o contento. El objetivo es desarrollar recursos para experimentar las emociones sin quedar dominados por ellas. Ahí se diferencia entre «hacer desaparecer» y en «identificar, en comprender» qué sucede.

El peligro de vivir en «piloto automático»

El ritmo cotidiano facilita que pasemos buena parte del día resolviendo asuntos sin preguntarnos cómo estamos. Ese «piloto automático» puede ser útil durante periodos concretos y para establecer hábitos saludables. Pero cuando se convierte en nuestra forma habitual de vivir, es muy probable que acarree problemas. 

«Podemos acostumbrarnos tanto a funcionar bajo presión que dejamos de reconocer el estrés como algo excepcional», explica la especializada en psicología clínica. «Seguimos cumpliendo con nuestras responsabilidades, pero emocionalmente estamos cada vez más agotados».

La acumulación puede acabar manifestándose mediante los siguientes síntomas o somatizaciones que, cómo indica Conejero, no son más que emociones a gestionar. 

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«Poner nombre a una emoción ayuda a ordenar la experiencia»

¿Qué señales indican que necesitamos parar?

No existe una única señal de agotamiento emocional. Cada persona expresa el malestar de manera diferente. Conviene prestar atención cuando comenzamos a experimentar cambios como:

  • Irritabilidad frecuente.
  • Cansancio que no desaparece con el descanso.
  • Problemas para dormir o desconectar.
  • Dificultades de concentración.
  • Sensación de estar continuamente desbordados.
  • Pérdida de interés por actividades que antes disfrutábamos.
  • Mayor necesidad de aislarnos.
  • Preocupaciones constantes.
  • Respuestas emocionales más intensas de lo habitual.

También es importante observar la intensidad, la duración y hasta qué punto esas sensaciones interfieren en nuestra vida cotidiana.

«Siempre es buen momento para empezar a cuidarnos. Cuanto antes identifiquemos qué está ocurriendo, más margen tendremos para introducir cambios», recuerda Patricia Conejero.

Poner nombre a lo que sentimos

Una herramienta aparentemente sencilla consiste en detenernos y preguntarnos: ¿qué estoy sintiendo realmente? «No te preocupes si te cuesta saberlo, no siempre resulta fácil responder», tranquiliza la psicóloga de Almansa.

Aquí entra en juego la ayuda profesional para ampliar nuestro vocabulario y nuestros conocimientos sobre la salud mental. Podemos decir que estamos «mal», cuando detrás existe frustración. Podemos pensar que estamos enfadados cuando en realidad nos sentimos heridos, preocupados o inseguros.

Identificar con mayor precisión nuestras emociones permite comprender mejor qué las está provocando y de esta manera se puede abordar la situación para lograr bienestar.

«Poner nombre a una emoción ayuda a ordenar la experiencia, en la consulta ayudamos a los usuarios a localizar mejor dichas sensaciones y su repercusión en la vida diaria», explica Patricia Conejero.

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Patricia Conejero, en su consulta de psicología en Almansa en calle Corredera nº91.

Escucharnos no significa hacer siempre lo que sentimos

Para una correcta gestión emocional, señala la psicóloga, tampoco hay que obedecer automática o impulsivamente cada emoción.

Patricia Conejero lo describe de esta manera: «Una emoción es información, no una orden. Podemos escuchar lo que sentimos sin permitir que esa emoción decida automáticamente nuestra conducta. Entre sentir y actuar existe un espacio en el que podemos aprender a detenernos, analizar la situación y escoger la respuesta más adecuada. Todo es posible con una terapia bien enfocada».

No esperar a que llegue la crisis

Parece mentira, pero en pleno 2026, todavía existe reticencia a acudir habitualmente al psicólogo y muchas personas lo hacen únicamente cuando una situación se ha vuelto insoportable. Sin embargo, la atención psicológica también puede tener un carácter preventivo.

«Nuestro objetivo no debería ser aguantar hasta que ya no podamos más», concluye Patricia Conejero. «Cuidar nuestra salud mental también significa aprender a reconocer nuestras necesidades y actuar antes de llegar al límite».

Preguntarnos cómo estamos, qué nos preocupa, qué necesitamos o qué estamos soportando y responder con sinceridad permite detectar situaciones que llevábamos demasiado tiempo normalizando. Esta práctica sumada al acompañamiento profesional tiene resultados muy beneficiosos para nuestra salud mental. 

guía para gestión emocional por Patricia Conejero Psicóloga
Guía para una gestión emocional correcta con los consejos de Patricia Conejero Psicóloga

Cuida tu salud mental con apoyo profesional

Si quieres empezar a cuidar tu salud mental, no dudes en buscar apoyo profesional y ponerte en contacto con Patricia Conejero mediante cita previa disponible en el teléfono 622 18 09 19. También en su consulta en calle Corredera nº91, Almansa. Esta y más información se puede encontrar en la página oficial de Patricia Conejero, patriciaconejero.es.

Puedes seguir a Patricia Conejero Psicología en Facebook haciendo clic aquí: https://www.facebook.com/PsicologaPatriciaConejero 

O también en su interesante perfil de Instagram haciendo clic aquí: https://www.instagram.com/patricia.conejero_psicologa/.

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