Al compás de la solidaridad: María José Serrador desplegará su danza a beneficio de Afibroal

La profesora de danza celebra su fin de curso el próximo 6 de junio en el Teatro Regio, transformando su pasión por el baile en un altavoz contra el dolor
maría josé serrador boato

La danza en Almansa es un valor artístico y social de gigante valor. Una disciplina elevada hasta convertirse en un lenguaje vital que vertebra gran parte de la expresión cultural local: desde los festejos hasta las tablas del Regio, pasando, cómo no, por finales de curso siempre emocionantes y determinantes para la infancia, que se recuerdan para siempre. Este idioma es el que María José Serrador lleva hablando desde que, con apenas tres años, comenzó a realizar sus primeras coreografías en el colegio Príncipe de Asturias. | Foto de archivo

Lo que empezó como un juego de niñas en la calle se convirtió, con el paso de las décadas, en una trayectoria profesional polifacética que ha tocado palos tan diversos como el clásico -bajo el exigente método de la Royal Academy-, el flamenco, la danza moderna, los bailes de salón, el aeróbic e incluso el más actual zumba.

Una red educativa sin fronteras

En lo personal, estamos encantados de poder ser el primer medio de comunicación al que María José concede una entrevista tras tantos años de trabajo. Hecho que refleja su personalidad: una mujer humilde y sencilla que huye de focos personales o de conflictos, prefiriendo que sea su esfuerzo el que hable por ella. Qué mérito tiene que a pesar de no contar con una academia física propia, ha sabido construir una red educativa que cruza las fronteras locales, llevando su enseñanza desde los colegios de Almansa a localidades vecinas como Montealegre y Fuente-Álamo.

María José Serrador

«Mi madre me decía: ‘Muchacha, móntate una academia’, pero yo pensaba que si lo hacía ya no podría ir a los pueblos», confiesa con la sencillez de quien ha preferido la cercanía del día a día a la centralidad de un negocio localizado. Esta entrega la ha llevado a ensayar en pabellones públicos y a formar parte indispensable de la vida cultural almanseña, colaborando durante años con comparsas como los Piratas y participando activamente en eventos benéficos.

Un encuentro fortuito al servicio de una causa invisible

La vocación de servicio y entrega desinteresada encontró hace años un puerto seguro y un propósito aún mayor en su colaboración con Afibroal (Asociación de Fibromialgia de Almansa). La historia de esta unión nació de la forma más genuina: tras una presentación
infantil en la que Pascuali López Torrijos, presidenta de la asociación, quedó prendada del talento y la sensibilidad de María José. Desde un encuentro fortuito en la confitería de Alfredo, la coreógrafa no ha faltado a su cita anual, convirtiendo el festival de fin de curso en un refuerzo económico y emocional para la entidad. La postura de la docente: «Todo lo que se saque es para ellas; yo no quiero nada».

Alzando la voz por ellas

La causa que moviliza a María José y sus chicas es justa y necesaria. La fibromialgia es ese «enemigo persistente e invisible» que libra sus batallas en el interior de cientos de almanseñas. Se trata de un proceso crónico que se manifiesta a través de un dolor generalizado,
una fatiga que cala hasta los huesos y un sueño que nunca llega a ser reparador. Este dolor tiene rostro de mujer, afectando a un 85% de los casos diagnosticados.

boato maría josé serrador

Una realidad reconocida por la OMS donde acciones que para el resto son automáticas, como subir una escalera o simplemente peinarse, se
transforman en desafíos hercúleos. De esta manera, el próximo sábado 6 de junio, el escenario del Regio acogerá el talento de un centenar de bailarinas llegadas desde diferentes punto de la provincia. Sobre las tablas se darán la mano los grupos de Almansa, Montealegre y Fuente-Álamo, forjando así una fraternidad artística albaceteña. El programa será ecléctico y vibrante, abarcando desde la elegancia de la
danza clásica y al desgarrador sentimiento flamenco pasando también por la alegría de las sevillanas. Además, el público podrá asistir al esperado debut de un grupo de bachata, una de las novedades que Serrador ha preparado con especial mimo.

Este año, se levantará recuerdo especial para una alumna que no puede acudir por motivos de salud. Es este tipo de vínculos y compromisos de las bailarinas los que demuestran que las clases de María José son algo más especial que el ya valioso aprendizaje técnico;
son escuelas de valores y un segundo hogar lleno de compañerismo. A pesar de los retos logísticos que supone organizar a cien personas sin una sede física y compaginar fechas con celebraciones locales, la ilusión de la profesora permanece intacta. No es necesario cuatro paredes para crear una gran familia.

«La recompensa merece la pena»

Para Serrador, la danza es un estado de felicidad constante que ha mantenido desde los tres años. Cuando se le pregunta qué siente al bailar, habla de una adrenalina inexplicable y de una satisfacción plena que solo llega cuando ve a sus alumnas disfrutar sobre las tablas, sin miedo a equivocarse. «Intento que no piensen en si se van a equivocar, que disfruten y sigan adelante. Salga como salga, uno de los momentos más felices es cuando bajan del escenario tan contentas y emocionadas», afirma con la sabiduría de quien sabe que el error es parte vital del aprendizaje. Su mensaje para las nuevas generaciones de niñas que sueñan con las zapatillas de ballet es de aliento absoluto: «Aunque el camino sea duro y requiera horas de sacrificio, la recompensa de expresarse merece cada minuto de esfuerzo».

Al final, cuando el telón del Regio baje el próximo 6 de junio, el éxito no se medirá en la perfección de un paso, sino en la fuerza del aplauso solidario. Almansa tiene una cita con el baile de María José y con la esperanza de Afibroal, demostrando una vez más que, aunque el dolor sea inevitable, la soledad ante él es una batalla que ganar.

Artículo original redactado para La Revistica

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