Adiós al «Héroe de Hierro»: Se jubila el primer vehículo de Protección Civil tras 37 años de servicio

El veterano Land Rover Santana, llegado por el Plan de Emergencia Nuclear de Cofrentes, se retira tras casi cuatro décadas de rescates, inundaciones e incendios
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Durante casi cuatro décadas ha estado donde había que estar: en inundaciones, incendios forestales y grandes emergencias. El primer vehículo de Protección Civil de Almansa, un Land Rover Santana corto con primera matrícula PMM 1900H, se jubila tras 37 años de servicio después de participar en algunas de las catástrofes más complejas que recuerda la ciudad y la comarca, como la inundación de septiembre de 1989, el incendio del año 2000 o el accidente ferroviario de Chinchilla en 2003.

Llegó a finales de los años ochenta porque Almansa está incluida en el Plan de Emergencia Nuclear del PEMBA, vinculado a la central nuclear de Cofrentes. «El plan nos incluye como ABRS, Área Base de Recepción Social. En caso de accidente nuclear, la gente descontaminada vendría desde Ayora hasta Almansa para acogerla aquí», explica a La Tinta de Almansa Juan Miguel García Núñez, miembro de la agrupación de Protección Civil desde abril de 1988 hasta el año 2020 y jefe de la agrupación durante más de 15 años.

Del barro al fuego: el Land Rover que acompañó a Protección Civil durante casi 40 años

Por esa razón, el Ministerio dotó a los municipios incluidos en el plan con vehículos oficiales, su matrícula inicial, PMM (Parque Móvil del Ministerio), lo acreditaba. Con el tiempo pasó a ser dotación municipal, pero durante años, aquel Land Rover fue prácticamente el único recurso con el que contó la Agrupación. Juan Miguel lo recuerda con claridad: «Fue el único vehículo que tuvimos, al menos en los dos o tres primeros años. Antes de tenerlo alquilábamos coches para hacer los servicios o el propio presidente ponía el suyo, le colocaban una bandera con un triángulo azul sobre fondo naranja y ese era el coche de Protección Civil».

Esa escasez de medios de los inicios obligaba a los voluntarios a agudizar el ingenio, a veces con resultados accidentales. García Núñez recuerda con nostalgia una anécdota de su primer incendio, con apenas 19 años, en el límite entre Almansa y Yecla: «Como no teníamos otro vehículo y no queríamos quedarnos sin agua, a alguien se le ocurrió la idea de subir un botijo al Land Rover». Sin embargo, la previsión duró poco. «En el primer bote que pegó el coche en mitad de la sierra, el botijo se hizo añicos y nos quedamos todos sin agua. Son cosas que se te quedan grabadas como si fuera ayer mismo», rememora.

Septiembre de 1989: la gran inundación

En septiembre de 1989, apenas un año después de su llegada a la agrupación, el Land Rover Santana tuvo que enfrentarse a un violento temporal de lluvias que golpeó el este y sureste peninsular y que causó inundaciones históricas en toda la cuenca del Júcar. Almansa no fue ajena a aquella catástrofe de precipitaciones que pulverizó récords en toda la provincia.

Con una Protección Civil que todavía daba sus primeros pasos, el vehículo fue un gran apoyo logístico para la propia agrupación, Bomberos y Policía Local. «Recuerdo sacar muchos coches con él gracias al cabrestante; no solo en el 89, sino en años posteriores, vehículos atascados en el barro», explica Juan Miguel.

La capacidad de arrastre del Land Rover dejó más de una anécdota: «Parecía que no, pero hasta un tráiler hemos llegado a sacar», relata con orgullo el exjefe de la agrupación. La escena ocurrió hace poco más de una década durante otra fuerte tromba de agua en la carretera de la circunvalación, donde un camión de feriantes quedó completamente encallado. «Pensábamos que no lo íbamos a mover, pero entre la fuerza del cabrestante y la tracción del propio camión en una marcha corta, conseguimos rescatarlo del lodo».

protección civil Almansa Land Rover

El incendio del año 2000: el mayor que recuerda Almansa

El verano del año 2000 dejó una cicatriz profunda en la sierra de Almansa. Durante varios días, un gran incendio forestal, considerado a día de hoy uno de los más graves en la historia reciente de la región, arrasó aproximadamente 1.000 hectáreas de pinar y matorral y afectó a los parajes de La Cabeza del Moro y la Rambla de la Teja. Las llamas (todo apunta a que fueron provocadas) movilizaron a cientos de efectivos y en aquel despliegue el Land Rover volvió a estar en primera línea.

«En el incendio del 2000 hicimos mil viajes con él hasta el puesto de mando avanzado que estaba en La Segurana. Desde allí movíamos equipos y personal», recuerda García. El puesto de mando se instaló en plena sierra y el todoterreno no dejó de subir y bajar por pistas forestales para el transporte de voluntarios, el traslado de material y el enlace entre los distintos puntos de intervención.

El exjefe de protección civil recuerda otra heroicidad de aquel día: «Sabíamos que había un grupo de bomberos forestales que estaba un poco aislado entre las llamas. Dos voluntarios se atrevieron a ir. Cruzaron por la zona próxima a la línea de fuego por el camino y consiguieron sacar a la brigada que se había quedado aislada». La maniobra se realizó atravesando la pista principal de La Segurana, en dirección a la Fuente del Escudero. «Entraron y salieron intactos».

El accidente ferroviario de Chinchilla de 2003

Tres años después del gran incendio, el Land Rover socorrió el accidente ferroviario de Chinchilla, en 2003. Aquel martes, 3 de junio, dos trenes colisionaron y causaron uno de los siniestros más graves de la red ferroviaria española en las últimas décadas.

Juan Miguel recuerda perfectamente aquel momento. «Yo estaba en casa y lo vi por las noticias. Enseguida me puse en comunicación con la jefatura de la Policía Local. Pregunté si se nos necesitaba». Las primeras informaciones hablaban de la posible presencia de mercancías peligrosas. «No se sabía si el tren de mercancías llevaba las cisternas cargadas con un producto químico peligroso. Había posibilidad de nube tóxica».

Durante horas reinó la incertidumbre. Hasta que se confirmó que las cisternas estaban vacías y se descartó el riesgo químico. Una vez despejada esa amenaza, la intervención se centró en el apoyo logístico. Los voluntarios y voluntarias de la agrupación Instalaron una carpa de albergue en la zona de impacto para acoger a los familiares que acudían al lugar y desplazaron a una psicóloga voluntaria para colaborar con los equipos profesionales.

La noche siguiente al accidente, Protección Civil asumió la tarea de instalar iluminación en la zona para facilitar los trabajos de rescate e identificación de víctimas junto a Guardia Civil y Policía Judicial. «Recuerdo que un voluntario iba en la parte de atrás del Land Rover cortando cable, empalmando focos, preparándolo todo para que cuando llegáramos estuvieran listos para colocarlos donde nos dijeran los agentes».

«Nos dijeron que necesitaban suministro eléctrico y no lo podíamos proporcionar. Llamamos al concejal de aquel entonces y nos dijo: ‘Comprad lo que necesitéis’». A raíz de aquel operativo se adquirió el primer grupo electrógeno de Protección Civil Almansa.

«Ya no se hacen coches así»

La longevidad de este Land Rover reside en su sencillez técnica, que hoy parece de otro siglo. «Los coches de ahora fallan mucho porque, en cuanto un chip da problemas, ya no arrancan; este, en cambio, es todo hierro», comenta Juan Miguel. Sin embargo, esa misma fortaleza es hoy su mayor debilidad.

Mantener este vehículo en funcionamiento es, en palabras de García Núñez, un riesgo que el voluntariado conoce bien. Al no contar con cinturones de seguridad actuales ni airbags, la dotación está expuesta ante cualquier accidente, ya que los sistemas de retención de la época no están diseñados para soportar tantos impactos.

Iban Sánchez, actual jefe de la agrupación, también ha experimentado la potencia del clásico al volante y destaca que sus capacidades todoterreno eran, sencillamente, increíbles. «Ya no se hacen coches como los de antes. Hemos llegado a sitios donde otros vehículos, incluso los camiones de bomberos, se atascaban, superando nevadas o inundaciones y cruzando masas de agua enormes».

El adiós definitivo a un emblema del voluntariado

A pesar de su impecable hoja de servicios, el destino del viejo Land Rover será el desguace. La falta de espacio en las cocheras municipales, sumada al elevado coste de mantenimiento que exige una mecánica tan veterana, han dictado sentencia. Sin un lugar donde custodiarlo ni fondos para su restauración, el coche que rescató tráileres, cruzó incendios y arrojó luz en las grandes tragedias de Almansa y alrededores, se despide. Se jubila el vehículo que, durante años, fue el único con el que contó el gran voluntariado de Protección Civil para proteger a la ciudad ante la emergencia.

El voluntariado de Protección Civil de Almansa son las Personas del Año para La Tinta

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