Un 27 de mayo de 1976, el balón rodó por última vez sobre el campo de La Glorieta. Aquel día cerraron para siempre las gradas en las que los aficionados y aficionadas celebraron 47 años de idas y venidas, de ascensos y descensos, y de tantas alegrías en las que el por entonces C.D. Almansa saboreó su primer ascenso a Tercera División en 1943. Hace exactamente 50 años de aquel adiós, momento en que el fútbol local se trasladó al Paco Simón. Así lo recoge Pascual Gutiérrez en su libro Cien años de fútbol en Almansa. | Foto: Partido de infantiles en La Glorieta, el 26 de abril de 1964.
La andadura de este campo de fútbol comenzó el primer día de Pascua de 1929. Sus muros exteriores se levantaron a base de tapia, una técnica de construcción muy común en la zona en la que se compactaba tierra arcillosa húmeda, cal y arena dentro de encofrados para dejarlos secar al sol. Este perímetro inicial lo costeó un colectivo denominado Sociedad Campo de Fútbol.
Sánchez Gutiérrez recoge en su libro que José Pereda Ruano, aficionado al fútbol y en diversas épocas directivo de los clubes locales, corrió con gran parte de esos gastos de su propio bolsillo. Pereda, conocido popularmente en el municipio como «el alpargatero», era íntimo amigo de Santiago Bernabéu y fue un hombre inmensamente querido por todos los vecinos de Almansa.

El CD Almansa pega el salto a Tercera División en 1943
La Glorieta fue testigo de mil batallas, ascensos y descensos durante sus casi cinco décadas de historia. En 1942, tras la Guerra Civil y los duros años de reconstrucción, una profunda remodelación de la Tercera División abrió las puertas de la categoría nacional al CD Almansa. Aquella reestructuración de la Federación Española con un nuevo formato de liga regular, revolucionó el fútbol de la época. De hecho, la Federación Murciana ya había encajado en su grupo a clubes históricos de enorme peso y tradición de la talla del Elche CF, CD Eldense, Albacete Balompié, Alicante CF, Crevillente Deportivo, Cartagena CF, Imperial de Murcia y Lorca CF. El cartel era de auténtico lujo, pero todavía quedaba una última plaza vacante para completar el campeonato.
Ese billete lo ocupó finalmente el club almanseño, reciente Campeón de Segunda Regional. La junta directiva, presidida por Vicente Teruel, aceptó el reto sin dudarlo y, el 1 de septiembre de 1943, el calendario de Tercera División incluyó el nombre de Almansa por primera vez en su historia.
Primeros puntos en casa contra el Cartagena
El domingo 3 de octubre de 1943, La Glorieta albergó el primer encuentro como local del CD Almansa en Tercera. No obstante, no fue hasta la quinta jornada cuando se celebró el primer triunfo en casa contra el Cartagena con un contundente 6-1. Tras un año de enorme esfuerzo, el equipo logró asegurar la permanencia en las últimas jornadas de liga.
Como gran anécdota de aquella primera temporada, recoge Sánchez Gutiérrez que los duelos contra el Albacete Balompié ya se vivían como derbis de máxima rivalidad. Muestra de ello fue el partido de ida de la séptima jornada, disputado el 14 de noviembre de 1943. Los ánimos se caldearon de tal forma ante la sensación general de que el trío arbitral «venía a robar el partido» que la Policía Armada tuvo que intervenir en el propio terreno de juego de La Glorieta para escoltar a los colegiados.

El sueño de Segunda División (1944/45)
El feudo almanseño vivió rachas buenísimas y otras más complicadas. En la campaña 1944/45, el CD Almansa se ganó el derecho a jugar la fase de ascenso a Segunda División. La prensa de la época no daba crédito ante una localidad que, apenas un año antes, tenía a un equipo amateur en Segunda Regional, estaba a un paso del fútbol profesional español. Durante esos meses, La Glorieta fue cada domingo una auténtica olla a presión para los rivales. Sin embargo, tras tocar el cielo, llegaron las vacas flacas. La temporada 1946/47 fue la cuarta y última de esta brillante generación en Tercera División. El club cerró así su primera etapa de gloria en el fútbol nacional e inició unos duros años de transición económica y deportiva.

Último grito de gol, obra de Badiola
La última campaña que se disputó en el terreno de La Glorieta, la temporada 1975/76, fue bajo la presidencia de Teodoro Martínez Zoroa. Para este asalto final, llegaron a Almansa los argentinos Ángel Félix y Alberto Abal, además de Rojas y Mariano López (extremo e interior procedentes del Rayo Vallecano), y completaron una gran plantilla junto a hombres de la casa como Izquierdo, Suárez, Zurro, Cayesa, Serradell, Huertas, Fede, Sarrión, Pedro, Velasco, Gil, Domenech, Badiola, Penadés, Martínez, Marianín, Coli, Quino, García Muñoz y Luis.

El adiós definitivo llegó el jueves 27 de mayo de 1976, día de la Ascensión. La Glorieta albergó el último partido oficial de su historia desde aquella lejana inauguración de 1929. El AP Almansa se despidió de su fiel afición tras derrotar por 3-0 al Alicante en el partido correspondiente a la jornada 37 de liga. El destino quiso que el delantero Badiola, en el minuto 89, firmara el último gol oficial en este emblemático recinto.

Adiós a las viejas porterías de La Glorieta
Los muros de La Glorieta se vinieron abajo un 22 de octubre de 1976; no obstante, las porterías se mantuvieron en pie durante unos meses más para deisputar partidos de la cantera. Finalmente, el fútbol almanseño recogió sus bártulos y se mudó al nuevo Paco Simón.








