Ya ha comenzado la primera fase de las obras para estabilizar los taludes de la ladera oeste del Castillo de Almansa, una intervención destinada a frenar los desprendimientos de tierra y piedras para proteger las viviendas situadas a los pies del cerro. La actuación cuenta con un presupuesto de 800.000 euros, sirve como cierre del Plan de Sostenibilidad Turística y actualmente se encuentra en una pausa técnica a la espera de un permiso para poder proceder al hormigonado de la zona excavada.
Limpieza de arriba a abajo y un muro de 4,5 metros
El arquitecto del proyecto, Joaquín Alcocel, explicó los detalles técnicos de la actuación que se desarrolla en la falda oeste del cerro: «Estamos haciendo una intervención con el objeto principal de proteger todas las viviendas medianeras que hay, que llegan a la falda del castillo. Toda esta falda de la zona oeste tiene rellenos inestables, que son los que provocan esas caídas de piedras y de tierras, y que pueden generar peligro».

La estrategia elegida para solucionar este problema consiste en limpiar la montaña de piedras y aprovechar los restos que estén en mejor estado. «Como si fuéramos un gigante y pasáramos la mano para limpiar la montaña de arena», ilustró Alcocel. «La forma que hemos elegido, porque pensamos que es la más sencilla, es ir desde arriba hacia abajo para quitar poco a poco toda la tierra inestable que hay y dejar la que se encuentre más firme». Durante este proceso, los operarios recogerán las piedras de mayor tamaño para reponerlas en los balates que aún se mantienen fijos, mientras que el resto del material se retirará y se llevará al contenedor.
Además de la limpieza, el proyecto contempla la construcción de un muro de hormigón de 4,5 metros de altura para proteger más las viviendas que se encuentran cerca de la ladera. «Se va a revestir de piedra con el permiso de Patrimonio y ese muro hará de protección para posibles caídas que sean superiores. Esa es básicamente la actuación, que va a ser la más sencilla y la que es más accesible para poder trabajar», concluyó el arquitecto.
Pilar Callado: «La seguridad de los vecinos era lo más importante»
Por su parte, la alcaldesa de Almansa, Pilar Callado, destacó la importancia de esta obra para la ciudadanía, a la vez que agradeció tanto el diseño de los técnicos como la labor de Intagua SL, empresa con experiencia en la rehabilitación de edificios en la ciudad. Respecto al presupuesto, Callado recordó que la cuantía inicial de la intervención es de 800.000 euros.

Esta importante inversión supone el cierre de las actuaciones previstas en el Plan de Sostenibilidad Turística, un programa que el Gobierno de España, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el propio Ayuntamiento financian de forma equitativa al 33%.
«Quizá con este presupuesto podríamos haber realizado otros proyectos más vistosos para la ciudadanía, pero pensamos que la seguridad de las viviendas y de los vecinos era lo más importante». Callado insistió en que el objetivo es terminar las tareas en el menor tiempo posible para garantizar que el casco histórico sea una zona totalmente segura y libre de cascotes.
Un parón temporal a la espera del visto bueno definitivo
A pesar de que las máquinas ya empezaron a trabajar en la zona, la actividad se encuentra momentáneamente pausada: «Al tratarse de un entorno monumental, es obligatorio cumplir con los trámites establecidos», explicó Callado. Tras realizar las primeras excavaciones, se elaboró un informe que se remitió a Patrimonio para recibir la autorización que permita comenzar a echar el hormigón en la zona.
Tanto Alcocel como Callado confirmaron que el informe técnico enviado determina que no se ha encontrado ningún resto arqueológico que impida continuar. Las previsiones de los técnicos y del Ayuntamiento son optimistas, por lo que se espera que el visto bueno de la Junta llegue en breve para retomar el ritmo normal y cumplir con los plazos previstos.

Por otra parte, la intervención actual no resolverá todos los problemas del cerro, ya que existen zonas afectadas que quedan fuera de este proyecto. Debido a la antigüedad de la fortaleza y al desgaste que causan las condiciones meteorológicas, se registran desprendimientos también justo en la subida al Castillo. Al tratarse de puntos ajenos a la obra actual, estos sectores dañados necesitarán otro plan de intervención en el futuro para atajar el deterioro.
La alcaldesa visitó las obras acompañada por el concejal de Urbanismo y Fondos Europeos, Pablo Sánchez, el Jefe del Área Técnica de Urbanismo, Enrique Navarro, el arquitecto Joaquín Alcocel y el gerente de la empresa Intagua, Roque Marco.







