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24/05/2024

El periódico digital de Almansa

Pasar noche en una venta de Almansa: cómo el alojamiento rural hizo posible el comercio

Desde el siglo XVI Almansa contó con varias construcciones con el nombre de «ventas» que sirvieron para hospedar a los viajeros que movían sus productos en largas travesías
Venta la Ventica alojamiento rural

Las La ventas son edificios que han caído en desuso con el paso de los años, pues la evolución de las comunicaciones usadas para viajar así como el turismo también han cambiado mucho en los últimos siglos. Estas edificaciones jugaron un papel vital en los viajes en un tiempo en el que escaseaban los espacios donde poder pasar las noches a mitad de las largas caminatas. Varias existieron en torno a Almansa que hicieron las veces de alojamiento rural, y de las cuales todavía quedan restos. Algunas incluso siguen en funcionamiento, a pesar de que las funciones que dispensan no sean las mismas que en su momento de «esplendor». Imagen: Restaurante La Ventica | Facebook

Las ventas: alojamiento rural en Almansa hace siglos

Primero es de importancia acotar el concepto de «venta», qué tipo de construcción es y en qué se diferencian de otros edificios que podrían ser similares. Las ventas eran edificaciones con una doble función: por un lado de uso agrícola y ganadero al servir como residencia y almacén mientras se trabajaba la tierra o se criaban animales; y por otro lado también hacían las veces de hospedería donde los viajeros podían descansar y alimentarse. Esto último las diferenciaba de las casas de labor tradicionales.

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Además, las ventas como se ha resaltado poco más arriba eran alojamientos rurales. Las de Almansa se localizaban en puntos estratégicos de los caminos más transitados en torno a las vías que conectaban el pueblo con otras ciudades de mayor tamaño, como Alicante, Valencia o Albacete. Era esta ubicación la que las distinguía de las posadas, de carácter urbano. Así se expresaba el arquitecto madrileño Luis Feduchi, quien concluía que «las posadas se situaban en el centro de las poblaciones […] y el parador se situaba a las afueras», pero siempre ligadas al núcleo poblacional (citado en Las ventas de Almansa: Estilo de una tipología arquitectónica, estudio de García Sáez). Aún bajo el mismo objetivo de cobijo y alimentación de humanos y animales esto convertía en especiales a las ventas, pues hacían posibles los viajes.

Ventas Almansa mapa Imagen: Plano del término municipal de Almansa | Extraído de Las ventas de Almansa: Estilo de una tipología arquitectónica, de Joaquían García Sáez

Edificios históricos con casi V siglos

Ahora sí, momento de poner el foco en las ventas de Almansa, las presentes y de las que apenas quedan restos. Dentro del término municipal existen cinco casas de labor que tienen por nombre «venta», aunque solo un par desempeñaron las funciones típicas de una venta en su origen, no haciéndolo ya en la actualidad. La primera de estas es la Venta del Puerto, la mejor conservada, aún en funcionamiento como casa de labor, ubicada en el límite con Comunidad Valenciana antes de cruzar el Puerto de Almansa. Otra más es la Venta de la Vega, actualmente un amasijo de ruinas en el borde oeste del término municipal limitando con Alpera. 

Estas ventas podrían tener más de 500 años. En un mapa de España del 1543 obra del cartógrafo Juan Villuga ya aparecen tanto «la Venta del Puerto» como otra más denominada «La Venta» ubicada entre Bonete, Almansa y Alpera, y la cual podría corresponderse con esta Venta la Vega. Ambas volverían a aparecer en registros elaborados por el Instituto Geográfico Nacional durante el siglo XVII. Durante la época, las ventas ocupaban un espacio igual de resaltado que cualquier población en los mapas, ejemplo de la importancia que adquirían.

Mapa ventas Almansa 1696 Imagen: Li Regni di Valenza e di Murcia | Giacomo Canteli

Las «5 ventas» de Almansa

Las demás «ventas» no se construyeron con objetivo de servir de lugar de reposo, sino que surgieron como casas de labor que dada su localización decidieron incorporar este servicio después. Son tres, y de creación más reciente. La primera es la Venta de la Encina, muy descuidada y situada en el paso a provincia de Alicante. Le sigue el Ventorrillo, únicamente con su aljibe en pie y localización en el cruce de caminos entre Alicante y Valencia. Finalmente, la Venta de las Galopas o Ventica como se la conoce actualmente y que hace las veces de asador. Esta última se emplaza muy cerca de la carretera N-430, lo que en el siglo XVIII constituía el Camino Real de Madrid a Valencia, algo que explica su posterior transformación en lugar de descanso.

La venta como lugar de reposo y espacio social

En cuanto a su estructura, contaban con dormitorios para huéspedes, cocina, almacenes para guardar productos agrícolas, otras estancias para dejar el equipaje de los viajeros, generalmente un patio y varias cuadras dependiendo de la cantidad de personas que pudiera albergar la venta. Además, cerca de las cuadras se encontraban las dependencias donde se guardaban los carros que acompañaban a los transeúntes. Otra estancia clave era en la que se encontraba la chimenea, pues en torno a ella se producía cualquier interacción ente personas. Esto se producía principalmente en las noches, cuando estos lugares se llenaban de voces venidas de distintos rincones de la región, pues durante el día los viajeros aprovechaban las horas de sol para moverse.

Venta Puerto Lápice alojamiento rural antiguo

Imagen: Puerto Lápice, Venta del Quijote | Autor Jibi44

Y son estos viajeros, los ocupantes que pasaban por ellas quienes, daban vida y sentido a las ventas. A disposición de estas personas había mucha gente trabajando, desde muleros a jornaleros, también carreteros y el ventero que llevaba el negocio (no confundir con el propietario, normalmente de familia adinerada y que no residía en el lugar). Y junto a los viajeros, siempre acompañándoles estaban los animales de carga y tiro, especialmente burros que transportaban productos en su lomo y aún en mayor cantidad mulas al ser las encargadas en esa época de tirar de los carros.

Acabada esa época en la que el comercio se movía en carros que necesitaban animales que los empujaran, y desaparecida la función de tiro de unos animales que necesitaban descanso, las ventas quedaron obsoletas. No obstante, en España todavía se conservan en buen estado algunos de estos espacios, muy bellos a nivel artístico. También en Almansa se preserva el recuerdo de estas construcciones históricas, alojamiento rural del pasado que hizo posible el transporte de personas y mercancías.

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