07/10/2022

El periódico digital de Almansa

«Conversaciones en un pajar sin cerrajas», capítulo V por Cyrano de Bergerac

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Esta conversación en el pajar tiene una dedicatoria muy especial a todos los que han hecho de la filosofía el eje central de su vida. Un objetivo importante, aunque para mí hay otros que son más trascendentales y más dignos de ser vividos. Son los que figuran en torno a Jesucristo y su programa contenido en los dos mandamientos que se encierran en uno y en las Bienaventuranzas. Discrepancias aparte, esta tarde escuchamos las reflexiones que nos harán disfrutar del filósofo Emmanuel Levinas.

El pensamiento de este judío creyente lituano (1906-1995) acerca de la religión es que ésta no es marginal sino central, aunque apenas hable de ella. Dios viene a la idea en el rostro del prójimo: esta experiencia originaria va a dotar de sentido a toda la existencia. Su pensamiento se nutre de la Biblia. Antes de todo pensamiento están estas realidades: Dios, hombre y mundo. De la relación de éstas proceden: la creación (razón), la revelación (lenguaje) y la redención (ética). Este esquema inspira la obra de Levinas.

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Parte del descubrimiento cartesiano del “cógito” finito para hablar de la idea del Infinito: si soy finito y tengo la idea del Infinito es porque el autor y la causa de tal idea es Dios mismo. Este Dios es la exterioridad. Esta idea de lo Infinito se produce por la teoría del “Zimzum” (concentración) y equivale a retirada de Dios para que surja la creatura u hombre. Religión sería la relación entre ellos dos.

El hombre se acerca al Otro por el deseo de calmar su hambre de Otro. Es el yo deseante cuyo vivir es gozar de todas las cosas y del encuentro con los otros. Pero este deseo nunca puede conocer al otro porque entonces suprime su alteridad, es decir lo suprime. A la verdad se puede acceder o por el conocimiento como desvelamiento del otro o por revelación del otro a uno. Y más que ver al otro, habrá que escucharlo y esperar que se revele, abandonando la vía del conocimiento. En el “rostro” del Otro encuentro su alteridad, la realidad que hay detrás de su imagen. Ese rostro me revela que es alguien y no algo. Yo soy responsable del otro y Dios está en el rostro del otro, es una presencia (no una idea de la razón ni un principio abstracto) en el rostro sufriente de los desvalidos. Dios no es simplemente el primer otro sino que es diferente a los demás.

La filosofía es la generalización de un fondo común que es la Biblia y la primacía de la ética en la filosofía es una manera de decir que la cuestión fundamental del ser humano es la relación religiosa.

Sus lagunas serían: la responsabilidad ilimitada frente al otro parece algo inhumano, el otro parece algo muy abstracto, desde la encarnación cristiana se sientan las bases para construir algún tipo de lenguaje sobre Dios y la trascendencia y cabría un lenguaje analógico y no cosificador como el de  Levinas. Y sus logros son: descubrir la inevitable presencia de lo religioso en todas las realidades humanas y el hombre es relación y sujeto responsable del otro.

La luz del ocaso se va apagando y el pajar se queda en tinieblas. En nuestra mente, en cambio,  brilla con más fuerza el esplendor de la verdad, cuya luz ilumina siempre nuestra vida.


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