La espera ha terminado. Cuatro años después de aquel amargo adiós, la Unión Deportiva Almansa vuelve a ser equipo de Tercera Federación. Lo ha logrado por la puerta grande, con un proyecto liderado por Antonio Castillo, el técnico alperino que llegó a principio de temporada con el único objetivo de devolver al club a la categoría que merece por historia y afición. | Fotos: José Manuel García
Sentencia en Motilla del Palancar (0-5)
El ascenso empezó a escribirse el pasado 9 de mayo. La UD Almansa visitó el campo del Motilla CF con la necesidad de ganar para meter presión a su rival directo. El partido fue un monólogo azulón de principio a fin. La superioridad técnica y la verticalidad de los de Castillo desarbolaron a un conjunto local que nada pudo hacer ante el vendaval almanseño.
Álvaro Cano fue el encargado de inaugurar el festival azulón apenas nueve minutos después del pitido inicial. Su gol fue un jarro de agua fría para el conjunto local, que vio cómo la superioridad técnica de la UDA empezaba a plasmarse en el marcador desde muy temprano. El segundo golpe llevó la firma de Chema Matea, quien conectó un latigazo imparable desde la frontal del área que, tras besar el larguero, terminó en el fondo de las mallas custodiadas por Blas. Lejos de conformarse, el «11» almanseño volvió a aparecer en el minuto 40 para cerrar su doblete particular y poner un contundente 0-3 antes del paso por vestuarios.
Con el partido totalmente controlado y los deberes hechos, los de Antonio Castillo no levantaron el pie del acelerador en la segunda mitad. Aunque el ritmo bajó ligeramente por la amplitud del resultado, en el minuto 75, Álvaro Cano firmó su segundo tanto de la tarde y, solo tres minutos después, Carlos Sánchez puso la guinda con el definitivo 0-5. Un resultado que dejó la pelota en el tejado del Manzanares.
El «favor» del Campillo
La UD Almansa tuvo que esperar al domingo 10 de mayo. El Manzanares visitó al Campillo con la obligación de ganar para retrasar el título.
La UD Manzanares hizo valer inicialmente su condición de favorito y se adelantó en el marcador con un doblete de Rubén Patrón poner el 2-0 en el minuto 35. No obstante, el Campillo supo reaccionar y recortó distancias justo antes del descanso. Gol psicológico que condicionó el resto del choque y minó la moral de un conjunto visitante que se marchó a vestuarios con dudas.
En la segunda mitad hubo ocasiones para ambos conjuntos, aunque el marcador se mantuvo sin grandes sobresaltos hasta el tramo final. En el minuto 82, llegó el tanto definitivo de las botas de Sebastián Angulo para sellar el empate (2-2), un resultado desató la euforia a kilómetros de distancia.
Celebración improvisada entre el Paco Simón
Sin embargo, al disputarse los partidos en días distintos, no se produjo esa acogida que la UDA merecía. La afición no esperaba este pinchazo del Manzanares y los festejos se anunciaron de manera precipitada, dejando poco margen de llegada para los aficionados y aficionadas que se enteraron más tarde de la noticia.

Pese a ello, plantilla y afición se dieron cita a las puertas del Paco Simón para festejar el campeonato. La fiesta se trasladó poco después a la Plaza de Santa María. Allí se vivieron los tradicionales baños en la fuente de jugadores y miembros de una Brigada Azul que no dudaron en acompañar al equipo en la victoria, del mismo modo que lo acompañaron en los momentos difíciles durante todos los tramos de la temporada.
La gran fiesta final queda reservada para el próximo 17 de mayo en el Paco Simón, donde el equipo recibirá al Daimiel en el último partido de liga.
Un proyecto de presente y futuro
Cuatro años después, la UD Almansa regresa a las categorías nacionales del fútbol español. Lo hace con un bloque joven que ha demostrado una madurez impropia de su edad, cumpliendo con las expectativas de un club y de un técnico, Antonio Castillo, que se marcó el ascenso como único objetivo desde el primer entrenamiento. Castillo, que ya conocía la casa y que regresó con la misión de devolver la grandeza al club, ve cumplido hoy su deseo y el de miles de aficionados que, cada fin de semana, ocupan con orgullo su butaca en el Paco Simón. El fútbol ha hecho justicia: la UDA está de vuelta.










