El proyecto de Carto Almansa, la asociación voluntaria que revolucionó la forma en que los almanseños interactúan con su territorio, llega a su término. En una entrevista en exclusiva concedida a La Tinta de Almansa, su fundador Antonio Clemente ha confirmado el cese de actividad de esta iniciativa que nació de la vocación y el compromiso personal. Lo que comenzó como una inquietud profesional de un ingeniero técnico en topografía y experto en Sistemas de Información Geográfica (SIG), acabó convirtiendo a Almansa en el municipio con más información geoespacial de Castilla-La Mancha. «Trabajaba en proyectos gigantes en grandes ciudades como Valencia y no podía quitarme la idea de la cabeza: «yo quiero que mi pueblo, Almansa, se pueda beneficiar de esta tecnología»», recuerda.
De las aulas del Miguel Pinilla a la Armada Española
El origen de Carto Almansa se remonta a 2017, vinculado a un proyecto educativo en el colegio Miguel Pinilla. Antonio Clemente, aprovechando sus conocimientos en herramientas punteras de georreferenciación, propuso digitalizar la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano en un plano interactivo para los alumnos. «Los chiquillos son esponjas, pude comprender lo bonito que es la profesión del maestro, moldear mentes y ver la ilusión en sus ojos cada vez que llegaba a clase para avanzar con el proyecto», narra Clemente con emoción. Debemos destacar que aquel trabajo, una vez realizado, fue apadrinado por la propia Armada Española e incluido en la web del V Centenario de la Vuelta al Mundo.
Este éxito inicial fue el motor que impulsó el crecimiento de la plataforma, que pronto empezó a ofrecer mapas de tráfico, patrimonio e historia local. A las puertas de un cambio global, el empuje definitivo a la aventura llegó con la colaboración de María Soriano, quien se unió a través del programa GeoMentores, fue clave para profesionalizar y expandir el alcance de las publicaciones.

El «boom» de datos durante la pandemia
El momento de mayor impacto social de Carto Almansa coincidió con la crisis del COVID-19. Ante la falta de datos locales precisos, el equipo monitorizó de forma altruista cientos de miles de datos de enorme interés tanto para la ciudadanía como para la administración. El primer ejemplo: las matrices de origen y destino de la población. «Nos dimos cuenta de que había datos que no coincidían del todo con la realidad y nos pusimos manos a la obra para dar luz a varios temas», recuerda Clemente.

El «golpe encima de la mesa», seguramente de manera involuntaria, se dio cuando se publicaron estos datos en los que se indicaban los movimientos (por aquellos tiempos legales o ilegales) de la vecindad almanseña durante el periodo de confinamiento. «Lo cierto es que sobre el 90% de esos desplazamientos eran a Cofrentes por motivos de trabajo», indica el autor para añadir: «pero esta publicación armó revuelo y me contactó directamente el por entonces Intendente Jefe de Policía para saber más del tema». Fue en esas llamadas cuando, también sin saberlo, Federico Gómez fue la primera persona de autoridad en la administración local que tuvo contacto y exploró vías de colaboración con Carto Almansa. Unas vías que tristemente, nunca llegaron a materializarse con el compromiso necesario y que merecía por parte de la institución, pero eso es otra historia…
Calma ante el ruido
Con el devenir de los meses encerrados, Carto Almansa arrojó luz sobre complicadísimos datos, difíciles de acceder o entender sin una interpretación previa, como por ejemplo los índices de ERTE por sectores y la evolución de las rentas en el municipio. «Percibimos una destrucción enorme de puestos de trabajo y puede, y solo puede, que en esos momentos estuviéramos presenciando los síntomas que hoy se han convertido en consecuencias para la economía local», reflexiona Clemente.
Durante este periodo, la plataforma se convirtió en una herramienta de consulta diaria para ciudadanos y técnicos municipales, ofreciendo desde el cálculo de distancias máximas durante el confinamiento hasta mapas de seguridad con el ancho de las aceras para garantizar el distanciamiento social. Según Clemente, la filosofía siempre fue clara: «El tener la información disponible te permite una gestión más eficiente».

Un catálogo de hitos: del mar a los Reyes Magos
A lo largo de estos años, Carto Almansa ha abordado retos técnicos de diversa índole. Desde estudios de inundabilidad y simulaciones de lluvia en el Saladar, hasta curiosidades cartográficas como la confirmación científica y fotográfica de que el mar es visible desde el término de Almansa, realizado mediante el corroboración y trazado oficial de la cuenca visual que permite realizar la instantánea desde la zona de Casa Alfonso.

Especialmente recordada es la colaboración en la logística del itinerario de la Cabalgata de los Reyes Magos 2021, donde se digitalizaron las calles por segmentos para crear la ruta más óptima que evitara aglomeraciones, permitiendo que la cabalgata pasara por la puerta de casi todos los hogares en un momento de gran sensibilidad social. «Fue un trabajo muy duro, tuvimos que digitalizar todo el callejero de Almansa e indicar la orientación del tráfico en cada una de ellas con el objetivo de pasar por todas las calles intentando no repetir muchas. El día que hicimos la ruta creo recordar que tardamos casi 6 horas en hacerlo. Todo ello teniendo en cuenta la velocidad y la reducción en los cruces para evitar riesgos», explica el fundador de Carto Almansa. Este trabajo también fue voluntario.

Otros trabajos incluyeron la monitorización de la procesionaria, rutas de reciclaje con impedancia de tiempo y el estado químico de las aguas. Pero sin duda, labores como la de la cabalgata hablan de la sensibilidad y humanidad de Antonio y María, que pusieron por delante la felicidad de los niños y niñas a las complicaciones técnicas.
El muro económico y el adiós definitivo
A pesar del valor incalculable de su trabajo, el final de Carto Almansa viene marcado por la insostenibilidad económica de las licencias de software. Durante años, la multinacional Esri España cedió gratuitamente herramientas valoradas en cerca de 100.000 euros anuales, pero tras el fin de esta concesión, el simple coste de mantenimiento —unos 10.000 euros al año— resulta inasumible para una iniciativa voluntaria.
Aunque el equipo realizó un último esfuerzo migrando proyectos a plataformas Open Source (código abierto), la falta de una estructura de financiación estable ha precipitado el cierre. Este escenario llegó tras el último (y el primer) trabajo profesional para el Ayuntamiento de Almansa, ya con Pilar Callado en la alcaldía, con los recientes recorridos virtuales del Pantano de Almansa. Otra ardua labor, esta vez remunerada, pero que dejó las cuentas en un «comido por lo servido». Así llegó la certificación de una muerte anunciada, ya que tanto Clemente como Soriano y otros fichaje como Jorge y Jose Luis, ya estaban muy sumergidos en sus trabajos o estudios.
Clemente lamenta que no se haya sabido ver el potencial de esta información para una gestión municipal más eficiente, aunque agradece el apoyo puntual recibido por técnicos y distintos grupos políticos: «Todos vieron con muy buenos ojos la iniciativa», afirma.
El final de Carto Almansa: un legado que perdurará en la memoria
Antonio Clemente se despide con la satisfacción del deber cumplido y un recuerdo verdaderamente especial: aquellos alumnos de sexto de primaria que hoy, cerca de acabar sus carreras universitarias, fueron los primeros que en Almansa vieron las infinitas posibilidades que regala la cartografía moderna.
«Si volvemos, volveremos de forma muy discreta», concluye el fundador, dejando abierta una puerta mínima al futuro tras diez años de entrega desinteresada a su ciudad. Carto Almansa desaparece de la red, pero su impacto en la digitalización y el conocimiento del territorio almanseño queda ya como un hito en la historia técnica de la localidad.








