El «poder de la banda» y la Reina del Centenario

Rosa Rubio Más, durante la recepción de Cargos 2026 de la Junta Festera de Calles | V.GIL
Rosa Rubio Más, durante la recepción de Cargos 2026 de la Junta Festera de Calles | V.GIL

Apenas han pasado unos días desde que las cenizas de las Fallas marcaron el inicio de la recta final del calendario festero, y en Almansa ya se respira ese aroma inconfundible a despedida y renovación. En este escenario de transición nos encontramos con Rosa Rubio Más, la mujer que durante el último año ha portado con orgullo la banda de Reina de las Fiestas Mayores de 2026. A las puertas de ceder el testigo a su sucesora, María, se sienta con nosotros para reflexionar sobre lo que ella denomina «el principio del fin», un ciclo de emociones intensas donde ha descubierto que el verdadero secreto de la fiesta reside en la propia gente de Almansa.

¿Cómo se viven estos días finales?

Una sensación agridulce, eres consciente de que es el principio del fin. Son días intensos, pero con la mirada ya puesta en lo que viene. Ya no es como cuando faltaba un mes para tu propia presentación; ahora toca despedir a quienes han sido mis compañeros de viaje durante todo este año. Es triste, no lo voy a negar, pero se que para que se inicie un ciclo, tiene que cerrarse otro.

¿Qué se siente tras un año de tales emociones?

Lo que más me ha impresionado es darme cuenta de lo volcado que está el pueblo de Almansa; tanto los Grupos Festeros como las Comparsas han estado increíbles conmigo. Me he sentido muy arropada, no solo por mi familia, que ha sido un pilar fundamental, sino por la gente de «dentro»: las otras reinas, los acompañantes, los presidentes, la directiva y el equipo de protocolo. En todo momento me han dado mi lugar como reina, pero tratándome como a una más de la familia, y eso es lo más bonito que me llevo: haber vivido este año compartiéndolo con los demás.

Cuéntanos sobre tu trayectoria.

Mi andadura comenzó en 2010, en la Comisión Infantil. Siete años después, en 2017, tuve el honor de representar a mi barrio como Reina de San Francisco. Desde entonces, nunca me he desvinculado; he estado en la directiva de la Junta Festera de Calles y como responsable de protocolo. Ahora, ostentar el cargo de Reina de las Fiestas Mayores es lo máximo que se puede alcanzar. Es un sentimiento de nostalgia saber que ya no puedo vivirlo más desde esta posición de primera línea, pero tengo la fe de que en el futuro mis hijos sean festeros y pueda volver a disfrutar de todo acompañándolos a ellos.

Seguro que tu compromiso con la Junta Festera sigue muy vivo.

Por supuesto. Actualmente sigo trabajando como responsable de redes sociales en la Junta Festera y formo parte del equipo de responsabilidad en el Protocolo Mayor. Formamos un equipo estupendo y nos compenetramos muy bien. Además, tras este año tengo una asignatura pendiente: disfrutar al máximo con mi grupo festero, Vitorero.

Hablemos de los momentos clave, como la Presentación de Blanco.

Es sencillamente mágica. Lo he dicho siempre y lo mantendré: la mejor noche de mi vida. Es un momento que guardas bajo llave en el corazón. Es uno de los pocos días en los que logras concentrar en un mismo sitio a la mayoría de la gente que quieres y te apoya. Vinieron amigos, compis de carrera, toda mi familia y muchísima gente del mundo festero. Desde el paseillo hasta salir del Regio, me sentí siempre increíblemente acogida.

¿Qué otros instantes destacarías?

Todo ha sido especial porque me mentalicé para disfrutar cada segundo. Este año hemos vivido actos históricos, especialmente el centenario de la coronación de la Virgen, y yo era muy consciente de que eran momentos que no se repetirían en décadas. Pero lo que más aprendes a valorar son los actos pequeños, incluso un simple pasacalles. Se crea una «piña» tan fuerte con la gente que te rodea que el acto en sí casi pasa a un segundo plano; lo que importa es con quién estás y cómo te hacen sentir.

¿Existe algún secreto para mantener la energía tras tantos días?

Yo siempre hablo del «poder de la banda». No sé qué tiene ese trozo de tela, pero es ponértela y sentir una energía extra. Hubo noches de terminar muy cansada y, aun así, al día siguiente me levantaba perfecta, lista para el siguiente acto. Y es que disfruto muchísimo de los actos de día y yo vivo las fiestas así, creo que el entusiasmo por cada acto es lo que te mantiene en pie sin cansancio.

¿Qué consejos les has dado a María y a Pablo para su año?

La verdad es que a María la conozco profundamente, es de mis mejores amigas, y a Pablo también le tengo mucho cariño. Mi consejo principal es que sean ellos mismos y que disfruten cada momento al máximo, sin importar si es un acto religioso o un evento de un colectivo pequeño. El tiempo vuela; el 7 de mayo parece lejano, pero los días pasan en un suspiro.

¿Qué mensaje te gustaría dejar a las niñas de Almansa?

Esto que te voy a contar es una de las mejores anécdotas que me han pasado. Fue muy emocionante cuando un día iba por la calle y escuché a unas niñas decir: «¡Mira, es la reina!». Me giré y noté como me miraban con cierta admiración, como si fuera alguien importante para ellas, sin ser yo ninguna referente. A todas esas niñas les diría que lo más importante es querer mucho a su tierra, a las fiestas y disfrutarlas con todos los colectivos tal y como son. Y a cualquier persona que vaya a ostentar un cargo, le daría el consejo de la humildad. Una reina debe tener claro que representa al pueblo, pero que no es más que nadie. Lo más gratificante es hacer piña con las otras reinas, abanderadas y el resto de los compañeros; solo desde la humildad se disfruta de verdad y se logra una representación real, porque a nadie le gusta la soberbia, y eso no representa a Almansa. Si amas la fiesta y eres humilde, el cariño de la gente viene solo.

La Revistica | Publicado en el Nº006, página 7
La Revistica | Publicado en el Nº006, página 7