19/08/2022

El periódico digital de Almansa

«A la segunda va la vencida», por José Ibáñez

El Ayuntamiento anuncia la licitación del proyecto de adecuación del Centro Tecnológico, pero la pregunta que a todos se nos pasa por la cabeza es: ¿cuál va a ser la utilidad del edificio?
José Ibáñez sobre el Centro Tecnológico | La Tinta de Almansa

Esta semana abrimos nuestro artículo de opinión con un titular que leí la semana pasada en La Tinta: «El Ayuntamiento anuncia la licitación del proyecto de adecuación del Centro Tecnológico». La noticia a más de uno nos cogió por sorpresa, ya que prácticamente no se tenía noticias al respecto desde hace algún tiempo. Un edificio que se construyó para modernizar el sector del Calzado (del que muchos almanseños comemos) y mejorar el nivel de competitividad en los mercados internacionales se encontraba cerrado. Sin embargo, para explicar esta situación nos tenemos que retrotraer al año 1999. 


Durante las últimas décadas del siglo XX, el calzado en Almansa había soportado diferentes crisis sectoriales que habían mermado la capacidad productiva y el tejido industrial de la ciudad. La mayoría de nosotros recordaremos la desaparición de la mítica fábrica de calzado Sancho Abarca y su sirena, que retumbaba en toda la ciudad para avisar de que comenzaba la jornada laboral cual mezquita llama a la oración. (Esa sirena que debía de haberse conservado como patrimonio industrial e inmaterial, pero esa es otra historia). Por entonces, las autoridades políticas decidieron la construcción de un Centro Tecnológico en la primera fase del polígono para preparar a la industria almanseña de los retos del nuevo siglo. 

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El 7 de febrero del año 2003, el Ayuntamiento de Almansa en sesión plenaria aprobó por convenio con la Asociación de Innovación y Desarrollo del Calzado y Afines de Albacete (AIDECA) la cesión del uso del Centro Tecnológico, por un periodo máximo de 75 años computables desde el 29 de abril de 1999.

Sin embargo, tras unos años en los que se trabajó junto a la Consejería de Industria y en la que participaron más de 400 empresas en los distintos proyectos del centro, la asociación empezó a perder importancia en los planes económicos del municipio. La crisis inmobiliaria del 2008 que sufrió nuestro país no escapó de las inversiones en investigación y desarrollo, por lo que poco a poco el Centro Tecnológico se fue apagando.

En 2018, por unanimidad de todos los grupos del pleno de la corporación almanseña, se acordó dejar sin efecto el convenio que tenían firmado con AIDECA por incumplimiento grave de la finalidad de uso. De este modo, se decidió notificar a la asociación de que debía entregar las llaves del edificio y abandonarlo. No se podía tolerar que un edificio público que se construyó con la idea de desarrollar la innovación industrial de la población estuviera sin utilidad y cerrado. 

La pregunta que a todos se nos pasa por la cabeza es: ¿cuál va a ser la utilidad del edificio? En un primer momento, se pensó que acogería un museo y una Escuela del Calzado, junto a un centro de negocios que estaría orientado a la transformación tecnológica y digital de las empresas. No obstante, las últimas declaraciones parecen indicar que el Centro Tecnológico será un Centro de Formación y Empresas, con salón de actos, espacios de trabajo para emprendedores, aulas y laboratorios, entre otros.

Sea lo que sea, todos deseamos que el nuevo Centro de Formación no vuelva a cerrar sus puertas y que, desde los poderes públicos, se convierta en un revulsivo de investigación, desarrollo e innovación para que ayude a superar los momentos de incertidumbre y la crisis económica que estamos viviendo en la actualidad.


JCCM

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