16/08/2022

El periódico digital de Almansa

«La hazaña del Perseverance y el valor de la perseverancia», por José Antonio y Juan Rafael Hernández

Si algo nos ha enseñado Diana Trujillo es que la educación debe basarse, más que en la inteligencia, en el esfuerzo y en la superación
Juan Rafael y Jose Antonio Hernández

La llegada del Perseverance a Marte, el más pesado y sofisticado de los vehículos de exploración que hasta la fecha ha enviado el ser humano al planeta rojo, ha traído a la actualidad la palabra «perseverancia»; un término un tanto olvidado en nuestra época, en la que con frecuencia se rinde culto a lo inmediato y al mínimo esfuerzo.


Sin embargo, no es casual que los promotores de este ingenio robótico, liderados por un grupo de científicos e ingenieros de distintos países, hayan elegido el nombre de Perseverance para esta aventura aeroespacial, que ha logrado alcanzar con éxito su objetivo interplanetario gracias a la tenacidad, la determinación y el trabajo creativo en equipo.

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Desde el punto de vista etimológico, perseverancia procede del latín perseverantia, una palabra compuesta por el prefijo per- (a través de), severus (firme) y el sufijo -ntia (cualidad de la persona), es decir, que su significado sería algo así como la cualidad que posee quien se mantiene firme en algo. La perseverancia es, por tanto, una actitud que lleva a actuar con decisión en la consecución de lo comenzado.

Al igual que otros acontecimientos clave en la exploración del universo, un hito tecnológico y científico como el Perseverance no ha estado exento de problemas que animaban a abandonar y desistir, pero la constancia ha sobresalido por encima del desánimo y la capacidad de superación ha permitido culminar este viaje espacial tan extremadamente difícil.

Entre los artífices de esta hazaña, Diana Trujillo, directora de vuelo de la misión, podría resumir en su trayectoria vital el verdadero sentido de la palabra «perseverar» cuando llegó hace dos décadas desde su Colombia natal a EEUU desconociendo el inglés y con escasos recursos económicos. Pero esta ingeniera brillante, con unos valores basados en la constancia, la dedicación y la persistencia, afrontó con decisión todas las dificultades encontradas en el camino y con esa misma determinación no ha cesado hasta conseguir narrar en directo y en castellano el amartizaje del Perseverance. De forma inmediata, se ha convertido en un referente para las mujeres hispanoamericanas que sueñan con trabajar algún día en la NASA y un modelo a seguir por niñas y niños a los que transmite su amor por la ciencia y el espacio.

La educación tiene mucho de perseverancia. En educación no sirve «lo inmediato» pues el auténtico aprendizaje va construyéndose poco a poco, con paciencia y constancia, cimentándose en conocimientos previos y ampliándose gradualmente y de forma cíclica. Además, los aprendizajes significativos, esos que contribuyen de manera determinante a la configuración de nuestra mente, personalidad y corazón, distan lejos de la denominada «cultura del mínimo esfuerzo», tan extendida hoy en día, en la que parece que no tiene cabida el trabajo y la dedicación.

Sin embargo, si algo nos ha enseñado el Perseverance y el ejemplo de Diana Trujillo es que la educación debe basarse, más que en la inteligencia, en el esfuerzo y en la superación continua, de tal modo que nos permita alcanzar nuestros sueños por muy difíciles que parezcan.

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2 comentarios

  1. Los autores de este artículo son también un claro ejemplo de perseverancia que les ha llevado a alcanzar las cotas más altas en el currículo académico con la titulación de doctores y profesores universitarios además de ejercer como maestros en el Colegio Príncipe de Asturias, pero por encima de sus éxitos profesionales son, sobre todo, buenas personas con un claro compromiso social.

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