Las artistas Ana y Marta Penadés se han alzado con el segundo premio en la XVI edición de Galería Urbana de Salamanca a través de su obra El membrillo del barrio, dotada con 400 euros. De las diez obras que han estado trabajando durante estos días en el Barrio del Oeste, solo dos podían alzarse con los máximos galardones y uno de ellos ha recaído en las de Almansa.
Ubicada en la calle Melchor Cano 1, la pieza rinde un emotivo homenaje a Antonio, un vecino que en 2013 plantó un árbol que acabó siendo talado por obras municipales. Más allá del galardón, las hermanas regresan con el agradecimiento de todo un vecindario y el emocionante encuentro con la familia de un hombre al que han devuelto a la vida a través de sus pinceles.
La Tinta de Almansa ha contactado con Ana Penadés tras la consecución de este premio. «No pinto cualquier flor porque sí; lo que pintamos a través de las flores son historias de lugares», explica la artista a este medio. Esa necesidad de buscar un relato fue la que la llevó a investigar la convocatoria de Salamanca, un certamen con 16 años de vida que ha transformado por completo el Barrio del Oeste de la capital castellanoleonesa.
Buscando información en el portal de la asociación vecinal ZOES, organizadora del concurso, la muralista botánica almanseña halló un relato que le «salió del corazón»: la historia de Antonio. Este vecino decidió hace años plantar un laurelero y un membrillero en los huecos de la calle Gutenberg de forma altruista; sin embargo, el año pasado, unas obras municipales terminaron con la tala del membrillero.

El «combo» de «Las Penadés»
«Esa historia encajaba súper bien con lo que yo hago», relata Ana. «Aunque no son flores, son plantas con un relato detrás. Le dije a mi hermana Marta que si me acompañaba y, aunque ella se dedica a otra cosa, es mi compañera de pincel». El mural, realizado a medias, lleva la firma de ambas: «Las Penadés».
A diferencia de otros festivales donde se trabaja sobre grandes fachadas, los lienzos en este concurso de Salamanca son las puertas de los garajes. Este soporte supuso un reto técnico para las almanseñas: «Técnicamente es más difícil porque es un cambio de pintura», confiesa Ana. «Nosotras utilizamos esmalte al agua y aquí es esmalte sintético, tienes que jugar con el aguarrás. Pero bueno, al final es pintura y somos profesionales». Durante dos jornadas intensas, las hermanas demostraron ser un «buen combo» creativo: «Nos conocemos y nos coordinamos súper bien como equipo».
Un «patrimonio emocional» que conectó con la familia de Antonio
Al otro lado del teléfono, Ana no puede evitar emocionarse al recordar una anécdota vivida durante la realización de la obra. Es por experiencias como esta por lo que las artistas aseguran que el mural trasciende lo visual; para ellas, lo depositado en esa cochera de Salamanca es, por encima de todo, «patrimonio emocional».
Mientras las hermanas daban forma al membrillero en el número 1 de la calle Melchor Cano, el festival desarrollaba sus habituales rutas guiadas, y fue precisamente en una de ellas donde se toparon con una sorpresa muy especial. «Al ver el mural, unas señoras exclamaron: ¡Ay, sí, Antonio! El membrillero de Antonio. La gente conocía perfectamente el relato», explica la artista.
La magia de la calle hizo el resto. Una vecina envió una fotografía del trabajo a la familia de Antonio y, el sábado por la tarde, la hija y la nieta del homenajeado aparecieron frente al garaje. «Fue súper emotivo. Estaba encantada; decía: ‘Me habéis hecho un homenaje a mí y a mi familia’. Para ella nuestro mural ya era el ganador; era devolverle la vida al relato de su padre», recuerda Ana conmovida.

Ese «patrimonio emocional» del que hablan las hermanas se hizo carne en la clausura del certamen. Ana intentó relatar la historia del membrillero ante el barrio, pero la presencia de la hija de Antonio entre el público hizo que la voz se le quebrara por completo. «Me emocioné y no pude mediar palabra. Menos mal que mi hermana cogió el micro y continuó ella…». Fue el cierre perfecto para una obra que, según las almanseñas, «te llena mucho más allá de lo decorativo».
Primer premio con sello madrileño
Por otra parte, el Primer Premio, dotado con 1.000 euros, recayó en la obra situada en la Avenida de Italia 49, titulada «Adapta tu salto, abraza el cambio y encuentra tu charco». Su autor, el artista madrileño Juan Navarro, se desplazó hasta Salamanca para crear una pieza inspirada en los cuentos de los Hermanos Grimm, concebida como un íntimo homenaje a su hija y a su mujer.
Próximo objetivo: el Graffitea de Cheste
Tras el éxito en tierras salmantinas, la actividad no se detiene para la artista. Actualmente, Ana Penadés trabaja en la ejecución de un mural privado en la calle Federico García Lorca de Almansa. Su próxima gran cita será de calado internacional: el Graffitea de Cheste, donde la muralista volverá a situar el nombre de Almansa en la vanguardia del arte urbano nacional.
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