09/08/2022

El periódico digital de Almansa

«Diversidad Funcional: demos un paso en la inclusión, empecemos a utilizar el concepto», por Rosa María Sánchez

Con la lengua, el habla, el idioma, el lenguaje lo hacemos todo, y creo por eso que tenemos que tener tanto cuidado al expresarnos, que a veces callar es lo más adecuado, si no sabes o no encuentras la palabra adecuada
El Ayuntamiento de Almansa vota a favor de reformar la Constitución conforme a los derechos de las personas con discapacidad

Todos los años, durante la jornada del 3 de diciembre, celebramos el Día Internacional de la Discapacidad, pues bien, yo creo que como sociedad deberíamos dar otro pasito más a la hora de definir conceptos.


Por ejemplo: «diversidad funcional» (que sería la expresión sustituta de discapacidad, que a su vez lo fue de deficiencia), pues es el concepto de hombres y mujeres con diversidad funcional incluye a todas las personas que, debido a que una parte o la totalidad de su cuerpo o mente funcionan de manera distinta, realizan las actividades de su vida diaria también de manera diferente. Porque, por ejemplo: No es lo mismo decir persona sorda que «los sordos»Se pone así énfasis en la persona.

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Es mejor discapacidad a deficiencia y aún mejor diversidad funcional.  Se debe evitar sustantivar adjetivos, como «el minusválido», «el ciego», «los epilépticos». Los términos descriptivos deben ser usados como adjetivos, no como sustantivos.

Evitar el sensacionalismo al expresar: «Una persona es víctima de», hay que ver a las personas con diversidad funcional como pacientes.

No sobrevalorar a las personas con diversidad funcional que han tenido éxito social o profesional, como superhéroes, ya que el resto del colectivo se distorsiona, pareciendo como insólitos sus talentos o habilidades.

Odio la palabra «normal» en las comparaciones de personas ¿Por qué, que es normal? Es mejor decir personas sin discapacidad o personas sin diversidad funcional.

No decir «condenado a una silla de ruedas» para las personas que usan instrumentos o equipos para la movilidad.

No usar verbos o términos negativos, al presuponer que la persona sufre o experimenta una disminución en su calidad de vida, como «sufre esquizofrenia» «padece sordera» o «afectado por la polio». Es mejor utilizar el verbo «tener» que es menos negativo.

Evitar el uso de eufemismos como «personas diferentes», «con problemas físicos», «físicamente limitados», «invidentes», y diminutivos, sillita, o carrito para referirse a la silla de ruedas o para definir un andador.

Los que primero deberían utilizar este lenguaje inclusivo e integrador, modificándolo, son los medios de comunicación. Oyéndolos a ellos, la personas de la calle van absorbiendo palabras y expresiones menos peyorativas. En cuanto a la educación de niños y jóvenes, es importante también que se avance en los contenidos integrando estas palabras y conceptos, ya que los niños son esponjas que pronto aprenden, para así cuando sean mayores ya tenga el trabajo hecho.

Diversidad funcional es un nuevo término para la lucha por la dignidad en la diversidad del ser humano (bonito, ¿verdad?). Tendríamos un poco todos que pensar mejor las cosas antes de hablar. Lo bueno que tenemos los seres humanos es que durante toda nuestra vida estamos aprendiendo, porque en el fondo aprender es vivir. Ya sabéis, ir acostumbrándoos de sustituir con el tiempo discapacidad, por diversidad funcional, que aunque parezca lo mismo, para los escépticos, no es lo mismo… es dar un paso grande en la sensibilidad que como sociedad tenemos que tener.


JCCM

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