11/08/2022

El periódico digital de Almansa

Ignacio Montero, propietario de AE Producciones: «El sector de los eventos culturales está en la ruina»

El gerente de la antigua Almansa Eventos se suma a las reivindicaciones de esta línea de actividad y reclama a los Ministerios competentes que apoyen a la industria
Cultura segura en alerta roja Albacete | Entrevista a Ignacio Montero

«Situación dramática». «El sector está en la ruina». Son dos frases del almanseño Ignacio «Nacho» Montero, propietario gerente de AE Producciones (antigua Almansa Eventos), pero podrían atribuírsele a cualquier trabajador y trabajadora que estuviera presente ayer, en la concentración celebrada en Albacete. El emblemático Templete del Parque Abelardo Sánchez brilló con luz roja. Es el color de la alerta que lanza el sector de los eventos culturales.


Desde el comienzo del Estado de Alarma se han cancelado multitud de citas de este tipo, y las que se hacen son con un aforo muy limitado. Por eso, diferentes asociaciones, empresas y autónomos se reunieron en una movilización sin precedentes, convocada por la Plataforma Alerta Roja-Movimiento de Unificación sectorial de la Industria del Espectáculo. Esta manifestación se ha llevado a cabo en más de 28 ciudades españolas y con ella pretenden dar visibilidad a la delicada situación del negocio. ¿Su lucha? Alcanzar acuerdos con los Ministerios de Trabajo, Economía, Cultura e Industria y tomar medidas urgentes.

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Las familias del sector han tenido que buscar otros empleos

«Fuimos los primeros en cerrar», comienza Montero. «En el momento en que se confinó a la gente paramos y no tenemos perspectiva de volver a trabajar. Tampoco se ha hecho nada para revertirlo», reivindica. Y advierte: «Muchas personas del sector no han podido aguantar el tirón y han tenido que buscar otros trabajos. Se han destruido bandas, artistas y grupos de teatro. Vamos a quedarnos, prácticamente, sin cultura».

Ignacio Montero ha tenido que diversificarse. «Nos hemos reinventado y montado una consultoría de Hostelería y Turismo para ayuntamientos y establecimientos hosteleros, sin dejar el mundo del espectáculo, al que nos llevamos dedicando 8 años como empresa», cuenta. Además, ha trabajado en el sector desde los 18 años y ejercido como director de hotel durante dos décadas. «Esta nueva empresa nace como medio de subsistencia puro y duro, por el horizonte temporal incierto que se abre ante nosotros y por la necesidad de mantener una infraestructura (locales de ensayo, materiales de sonido, personal, etc)».

Hay que tener en cuenta, según el gerente de AE Producciones, que la cultura no sólo son las bandas. Hay mucha gente entre bambalinas: «Desde vendedores de instrumentos y cuerdas de guitarra hasta diseñadores gráficos para cartelería y espectáculos. Somos muchas las familias que vivimos de esto. Se puede llegar a creer que cierto grupo actúa en un sitio y se lleva “una pasta” por ello; pero no, se lleva una parte. El resto se reparte entre montadores, técnicos de sonido y luces, salas de conciertos, oficinas de management, promotoras, productoras, locales de ensayo, estudios de grabación, distribuidores, equipos de alquiler, logística, orquestas, servicios eléctricos, barras… A todo esto hay que sumar la repercusión que los eventos culturales tienen para el comercio, turismo y gastronomía».

Montero menciona un estudio universitario, en el que se calculó que la suspensión de las fiestas de Alicante dejó 500 millones de pérdidas en la provincia. La cancelación de las celebraciones Patronales, de Moros y Cristianos, Hogueras y Semana Santa supuso un impacto negativo sin precedentes que pasará factura a la economía alicantina. «Cada peseta invertida en cultura genera muchísimo empleo a su alrededor», señala Montero.

«Un conocido me llamó y rompió a llorar»

Montar una orquesta y cualquier producción conlleva una inversión «muy importante» que los trabajadores del sector ya habían desembolsado antes de la pandemia. La COVID-19 ha alterado la economía de las empresas de eventos culturales, cuyos proyectos se pactan a un año vista. «En el mes de febrero teníamos entre el 60 y el 70% de la contratación del año ya hecha. Ahora, en septiembre, se contrataría lo del 2021», explica. Pero nadie está por la labor de comprar cultura.

Esto ha arruinado a decenas de empresas y familias. «Voy a contar el caso de una productora mediana de Valencia. Cuando llegó el mes de febrero, tenían contratadas unas 100 actuaciones para su orquesta más grande y 50 de media para otras más pequeñas. Unas 300 actuaciones en total. El gerente de este negocio sacó números, vio que sería un buen año, acudió al banco y pidió un crédito para realizar una inversión en nuevos equipos de 300.000 euros. El crédito se lo concedieron avalando su casa y la nave en la que trabaja. Pero entonces llegó el COVID y las anulaciones. Las orquestas se quedan en la cuneta y sufren la mayor de las debacles, pues las verbenas no se pueden realizar», relata.

La incertidumbre hizo que este gerente de Valencia telefoneara a Montero. «Me preguntó: “¿Cómo ves el tema?”. Y yo le contesté: “Agosto está muerto”. Y al oír esto, rompió a llorar. Este hombre estuvo peleando con bancos y, ahora, tiene una deuda de muchos ceros y un equipo sin estrenar. Y no puede venderlo porque ya se ha depreciado. Situaciones como esta son muy habituales. Mucha gente teníamos hechas inversiones que nos estamos comiendo con patatas. El material está en las naves y los espectáculos sin poder salir». La situación «ha sobrepasado a todos», insiste Montero. Comprende que «al principio tenía que ser así», pero quieren trabajar «igual que el zapatero acude a su fábrica». A su sector, en cambio, «no le ha dado pie a poder continuar».

No entiende que traten de «demonizar» la cultura

El sector no sólo pide un «rescate económico» y una reunión sectorial con los ministerios, sino también, reconocimiento social. Montero afea, por ejemplo, la campaña de las pulseras del Ayuntamiento de Murcia. Aunque no ha habido noticias de ningún rebrote de coronavirus en conciertos, el Gobierno murciano decidió lanzar varios anuncios de concienciación sobre la COVID-19 que señalan directamente a los eventos musicales como focos de contagio. Su mensaje, «Este verano, tú eliges la pulsera», aparece junto a dos imágenes que muestran un asistente a un festival y un enfermo hospitalizado, lo cual insinúa la existencia de una relación directa.

«No entiendo por qué intentan demonizar la cultura y los conciertos. Pienso que somos una herramienta muy válida para evitar situaciones perjudiciales. No se puede pretender cerrar el ocio nocturno y cancelar conciertos así como así, porque si la gente no acude a estos espacios se va a ir de botellón, va a hacer la fiesta a su manera y con mucha menos seguridad. ¿No será eso más peligroso que una reunión de personas sentadas una a metro y medio de la otra, con mascarilla, gel hidroalcohólico y controles de acceso?», pregunta Montero.

La cultura es «esencial», recalca. «Todos nos levantamos con una canción en la cabeza por las mañanas. Todos hacemos uso de ella: escuchamos música, vemos series, vamos a ver una obra de teatro, un musical… Yo creo que, durante el confinamiento, mucha gente pudo mantener la cordura gracias a la cultura. Nosotros tratamos de realizar conciertos y eventos virtuales para hacer la vida de las personas mucho más llevadera y más bonita», recuerda.

Hoy, las vidas de quienes trabajan en este sector no son «bonitas». Lo más cerca a sentir de nuevo esa felicidad fue la manifestación celebrada ayer. «Fue algo muy emocionante», describe el presidente de AE. «El sector nunca ha estado tan unido. Dimos una muestra de lo que puede ser la Cultura Segura, controlando aforos, temperatura, manteniendo la distancia de seguridad y demostrando que es posible. Todos estuvimos a una. Acudieron profesionales como Arenas Audio o Nacho González que, de forma desinteresada, sin pedir ni una sola peseta, estuvieron trabajando durante semanas para que esto fuera un éxito. Simplemente dimos visibilidad a la problemática con la que nos encontramos. Para las instituciones parece que somos invisibles, pero existimos».


JCCM

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