28/01/2022

Periódico digital de Almansa

Meca, la ciudad sin nombre

Castellar de Meca | Bruno Almela
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Durante miles de años el progreso de los pueblos que habitaban la península ibérica dependió de la mayor o menor capacidad de adaptación a los cambios que provenían del exterior. Hace 4.000 años el mundo desarrollado se localizaba en una extensa área delimitada entre Egipto y el actual Irak. Allí se produjo el primer gran salto delante de la humanidad: el descubrimiento de la agricultura. De aquel foco de progreso, durante milenios, se propagaron los descubrimientos que dieron lugar a lo que llamamos civilización. (Foto: Bruno Almena / Comunitat Valenciana)

La península ibérica se hallaba muy distante del mundo desarrollado de entonces (Egipto y Mesopotamia), pero gracias a fenicios y griegos que se asentaron en nuestras costas se abrieron nuevas rutas comerciales para obtener metales como el cobre, el estaño, la plata o el oro.

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Colonias fenicias y griegas (1)
Colonias fenicias y griegas

Fenicios y griegos no usarán la fuerza para conseguir estas materias, por lo que el contacto con los indígenas será pacífico. Los intercambios usan ya la moneda que introducirán en esta zona junto al alfabeto, el torno de alfarero, la vid y el olivo. De esta manera, los pueblos peninsulares dejaron atrás la Prehistoria para entrar en la Historia.

Los contactos comerciales y culturales entre esos pueblos colonizadores y los pueblos indígenas próximos al litoral mediterráneo dieron lugar a la cultura ibérica. Ese cambio se produjo hace unos 2.500 años y de ese momento es la llamada ciudad de Meca, que el profesor Lorrio explica detenidamente en el capítulo correspondiente de este libro:

Portada libro RaÍces
Portada del libro ‘Raíces’

Sorprende su gran extensión y monumentalidad que, además, fue testigo de la guerra entre cartagineses y romanos por el dominio del Mediterráneo. Por el pasillo de comunicaciones conocido como «corredor de Almansa» pasó Aníbal al frente de un impresionante ejército encabezado por elefantes y, hasta allí, llegaron los romanos que la sometieron y establecieron en ella un campamento legionario.

Al desaparecer el imperio romano, durante casi mil años el paraje se despobló a favor de otras zonas mejores, pero en época musulmana, se creó un nuevo núcleo de población que se asentó en la falda de la Sierra del Mugrón, en el propio camino de acceso. Los textos de la conquista cristiana de Alfonso X El Sabio, –que conquistó el territorio-, hablan del «Fondón del Almugrón» como uno de los lugares que se concedieron a los primeros pobladores cristianos de Almansa.

Seguramente fue entonces cuando empezó la leyenda que atribuía a los moros el origen de la ciudad ibérica: «Cosa de moros», se decía… y, de ahí, tal vez, lo de llamarla «Meca», dándose la paradoja de que, siendo muy conocida desde antiguo, en realidad no sabemos cuál era su verdadero nombre.

El domingo 21 de noviembre, un grupo de integrantes del Fotoclub Almansa visitó el famoso yacimiento del Castellar de Meca para realizar un reportaje fotográfico del que, amablemente nos han cedido algunas imágenes.

Castellar de Meca Fotoclub Almansa
Grupo de amigos miembros del Fotoclub. Arriba, de izquierda a derecha: Ángel Pozuelo, Isabel Milán, Toni Blanco y Juan Enrique Díaz; abajo, Juan Carlos Banovio, Gabriel Martínez y Andrés Collado.
Castellar de Meca Fotoclub Almansa
Juan Carlos Banovio, actual Presidente del Fotoclub, realizada por Juan Enrique Díaz..
Castellar de Meca
Calzada de acceso a la ciudad ibérica excavada en la roca caliza y con las marca de las rodaduras de carros. Una de las imágenes más impactantes para los viajeros y visitantes del yacimiento arqueológico.

El Fotoclub Almansa, creado en 2007, es continuador de la tarea iniciada en 1980 por el Grupo fotográfico «Meca», siendo Cecilio Sánchez Tomás, Ángel Bonete Piqueras, Jesús Bernardo Torres y Juan Enrique Díaz Oliver, los fotógrafos que unen ambas iniciativas por cuanto formaron parte de aquella y continúan activos en ésta.

«Meca», la ciudad sin nombre, vuelve a servir de fuente de inspiración para aficionados a la fotografía que, formados en las modernas técnicas digitales, desvelan un talento artístico envidiable que, además, ponen al servicio de la sociedad almanseña colaborando desinteresadamente con múltiples iniciativas culturales.

A partir del nexo de unión de los cursos de fotografía realizados por la Casa de la Cultura de Almansa (AB), impartidos por Juan Carlos Francés, se va creando un grupo de aficionados a la fotografía que muestran su deseo de que su actividad en éste campo se extienda más allá de los citados cursos y que una vez finalizados éstos, se de una continuidad a su actividad fotográfica.

Así pues, surge la idea de reunirse una vez al mes para compartir ideas y mantener viva su afición, por lo que a partir de mediados del año 2007 se celebra la primera reunión de éste grupo, determinando que éstas se realicen de forma periódica y con propósito de continuidad, dando lugar a que a partir de esa fecha se reúnan todos los jueves de final de mes.

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