07/10/2022

El periódico digital de Almansa

La polémica de Homer, el gato rescatado que estuvo a punto de morir y que ahora reclaman sus antiguos dueños

Una menor de edad asegura que el animal le pertenece, pero la asociación Huellas Invisibles Almansa defiende su actuación para salvar la vida del felino y la potestad del animal
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Sucedió en Almansa, el primer jueves del toque de queda. Una persona avisó a la Asociación para la Defensa Animal Huellas Invisibles, a través de las redes sociales, de que en la calzada yacía un gato «posiblemente atropellado», junto a una niña que lloraba desconsolada. La almanseña Belén Ruiz, portavoz de la protectora, acudió rauda al lugar de los hechos. Lo primero que vio fue a un animal que «maullaba de dolor y estaba ensangrentado». Había líquido rojo por todas partes.

El gato, en realidad, no había sido arrollado por ningún vehículo: se había caído del balcón en el que vivía, junto a otro gato. «Un habitáculo que no llegaba a los 5m2», describe Ruiz. La portavoz de Huellas Invisibles prometió a la menor que llevaría a Homer al veterinario, donde le curarían las heridas. Pero había que actuar con rapidez y «no venía ningún mayor de edad», recuerda, en una conversación telefónica con La Tinta de Almansa.

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Por fin, un hombre contestó al telefonillo del piso más cercano, el presunto dueño del gato, que espetó: «De eso nada, pidió que metieran al gato en casa y a dormir», según Ruiz. Pero «yo no me podía ir de allí y llamé a la Policía». Les comentó que era de una protectora y les pidió auxilio: quería saber hasta qué punto podía llevarse al animal. «A todo esto, el hombre bajó. Yo le dije que tenía a la Policía en espera, al otro lado de la línea. Entonces, me contestó que él no podía hacerse cargo de todos los animales que la chiquilla metía en casa». Ruiz le explicó que el animal no podía quedarse sin tratar. Así, y según la versión de la portavoz, el hombre dijo «en voz alta y clara, de manera que lo oyeron todos los vecinos que estaban allí: “llévate al gato”». Y la niña, según Ruiz, reiteró: «Llévatelo».

Cuando acudió a la clínica veterinaria, la mujer que le atendió le dijo que si no lo hubiera llevado, Homer habría muerto. «Tenía la mandíbula partida por la mitad y un hematoma en el pulmón que le había llegado al corazón. Fue adrenalínico. Se acercaba el toque de queda y llegué a Lupa’s temblando», cuenta. Pero Homer salvó la vida (foto principal). «Hoy es un gato de ocho meses feliz y cariñoso», celebra Ruiz.

Sin embargo, el gesto de Huellas Invisibles desató la polémica. «La niña quiere que le devuelvan el animal, pero sus padres no quisieron hacerse cargo de los gastos veterinarios de Homer, que ascendieron a cientos de euros, y sin los cuales habría muerto», defiende Ruiz. Y aun así, la menor quiere de vuelta al gato. Pero la asociación Huellas Invisibles Almansa defiende su actuación para salvar la vida del felino y la potestad de Homer. «La niña no puede hacerse cargo económicamente ni jurídicamente de él y el padre decidió dejarle morir. No se puede tramitar una adopción a una menor de edad sin recursos, ni devolverse un animal a un antiguo dueño poco fiable. Yo lo entiendo: la niña se ha visto atada de pies y manos», comenta Ruiz.

Un «campaña de acoso» para reclamar a Homer

Las amigas de la menor comenzaron a «hacer presión» a Huellas Invisibles, a través de las redes sociales, para que le devolvieran a Homer. «Iniciaron una campaña de acoso. Subieron amenazas, afirmaciones de que les habíamos robado el animal. Tuvimos que parar nuestras redes. Se nos echaron encima a decir mentiras, nos llamaron abusadoras», asegura Ruiz, y añade: «Nosotras nos rompemos los cuernos para defender los derechos de los animales. Esa es nuestra labor».

Entre toda la controversia, Huellas Invisibles hizo público que la madre de la menor se puso en contacto con la protectora sin decir que era ella. «Nos escribió un mensaje en el que se interesaba por adoptar a Homer. Le llamé el sábado por la mañana y le hicimos una entrevista, como se le hace a todos los adoptantes antes de firmar el contrato. En ella, me preguntó: “Si de aquí a unos años me canso del animal, ¿vosotras lo volvéis a recoger?”. Como protectora, tiramos abajo la solicitud. Hubiéramos hecho lo mismo con cualquier otro caso, porque nuestro objetivo más primordial es evitar el abandono. Y, además, al descubrir que era la madre de la pequeña… con mentiras no podemos tramitar una adopción», explica.

¿Y si hubiera ido de frente? ¿Otro gallo cantaría? «Si hubiera dicho que se hacía responsable de los gastos veterinarios, la castración y las vacunaciones que necesita, sí. Para que cualquier gato salga de la protectora, el nuevo dueño o dueña debe firmar un convenio en el que se le exige hacerse cargo de las vacunas y la esterilización. Quien no está dispuesto a gastar ese dinero en el animal, no puede adoptar. Y en este caso, ella nunca dijo: “yo soy la madre y voy a hacerme cargo de los costes”. Por tanto, no le puedo devolver el animal si va a volver a las mismas condiciones. De forma posterior acudió la cuñada de la madre con la verdad pero, cuando se le explicó que tenía que pagar los gastos, dijo que no iba a poder. Y, así, se volvió a denegar la adopción», relata Ruiz.

Los buenos gestos salvaron a Homer

«Lo siento mucho por la niña, todos hemos tenido esa edad y sabemos lo mal que se pasa cuando tenemos la sensación de que nos han quitado algo que era nuestro, pero es que no es un peluche, es un animal», argumenta la portavoz. Ruiz se queda con otro tipo de actitudes ciudadanas, como la de una chica almanseña llamada Ana, que se ofreció a pagar los gastos veterinarios y se hizo cargo de la caída del animal sin querer ni poder adoptarlo. «Eso es digno. Estas cosas nos animan a seguir. Cuando algo no te sale bien o se te mueren los animales, lo que nos ayuda a seguir es la gente que se vuelca con nuestra misión», celebra.

Este invierno, las protectoras almanseñas vuelven a necesitar «todo que pueda mejorar la vida de los animales». Mantas, empapadores, trasportines, ropa de abrigo, comida… «El pienso nos viene como anillo al dedo. Y más si es para cachorros, pues siempre estamos salvando gatos de esa edad o adultos enfermos. Tenemos muchos gastos y luego no salen las cuentas», ríe. «Pero, gracias a la gente, podemos seguir adelante. Si quieren seguir ayudándonos a salvar vidas, pueden encontrar todos los modos de hacerlo en nuestra web».

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