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19/05/2024

El periódico digital de Almansa

Juan Rafael y José Antonio Hernández: ejemplares docentes, apasionados músicos y grandes personas

«A mis alumnos y alumnas les digo que se olviden de la idea de que hay gente más lista que ellos. En la vida, cuando algo te cuesta, es porque merece la pena»
José Antonio Hernández y Juan Rafael Hernández Almansa

Siempre es un placer realizar una entrevista dentro de uno de los colegios de Almansa. Sus muros contienen el valor más preciado para edificar el futuro del mundo: los niños y niñas. Hoy, con motivo del Día Nacional de la Enseñanza, nos adentramos en el CEIP Príncipe de Asturias para charlar con dos de las personas más queridas y apreciadas del profesorado almanseño, José Antonio y Juan Rafael Hernández, conocidos popularmente como «los Bravo».

Cuando les decimos que esta es nuestra primera entrevista en el interior de un colegio público, ellos responden con una sonrisa: «Aquí tenéis siempre las puertas abiertas». Y es que, la verdad, es muy difícil no sentirse acogido en una conversación con ellos. Ambos se diplomaron en Magisterio de Educación Musical, José Antonio en la especialidad de Clarinete y Juan Rafael en la de Trompa; los mismos instrumentos que tocan en la Unión Musical. Psicopedagogos y doctores en Investigación Educativa (los dos comparten una Mención Especial), los gemelos «Bravo» han participado en la elaboración de proyectos europeos y han asistido como ponentes a congresos nacionales e internacionales sobre Educación.

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Y precisamente, hoy toca hablar de la importancia de la Educación. Pero también del valor de la música para los más pequeños y pequeñas, de cómo plantar la semilla del espíritu crítico en el alumnado y de cómo regar sus valores. De todo ello saben mucho estos dos profesores, cuyo ejemplo de esfuerzo y superación ha calado en muchas generaciones de almanseños, estudiantes suyos tanto en la etapa de Primaria como en la carrera de Magisterio, en la Universidad.

Vivimos en un tiempo de revolución digital, donde las nuevas tecnologías juegan un papel crucial en la vida de los más jóvenes. La instanteneidad y lo digital influyen directamente en muchos aspectos. La pregunta es: ¿corren buenos tiempos para la Educación?

José Antonio: Siempre que hay un cambio tecnológico es un desafío para la sociedad. Por ejemplo, en la Edad Media se pasó del común utilizado pergamino al nuevo papel que venía de China. En esos tiempos, mucha gente pensaba que iba a ser el fin de la transmisión del conocimiento, finalmente fue todo lo contrario. Lo importante es que la Educación se actualice rápidamente, ya que es la piedra angular de la sociedad. Es decir, los cambios educativos son necesarios. La tecnología no puede ir por un lado y el colegio por otro.

Juan Rafael: Yo creo que las nuevas tecnologías, lejos de ser un cambio negativo, son una ayuda. También son un reto para el docente. Es cierto que no debemos prescindir de lo analógico si la actividad se puede hacer de forma tradicional, es decir, la tecnología debe ser un aliado y no una herramienta para hacer las cosas «más modernas».

Me recuerda cuando hay padres que me preguntan si hay libro para la asignatura, yo no utilizo libros porque según cual sea la lección es necesaria una herramienta u otra, hay ocasiones que el libro te puede atar mucho e impedir que los alumnos realicen otras actividades muy enriquecedoras. Por ejemplo: si la clase es explicativa, habrá una explicación; pero si la clase es interactiva, siempre será bueno utilizar la tecnología o otras maneras de enseñar: bailes, convivencias, prácticas…

José Antonio Hernández y Juan Rafael Hernández Almansa Profesores
«¿La pandemia en el cole? A nivel organizativo fue complejo, a nivel emocional aún más» (De azul, Jose Antonio; de rojo, Juan Rafael)

José Antonio: Muy importante también: como la presencialidad, no hay nada nuevo. Eso ya lo inventaron en la antigua Grecia cuando Platón estaba por el Ágora. En este caso las tecnologías fueron unas aliadas para poder llegar a los alumnos que estuvieron confinados en casa durante la pandemia.

Ya que nombras la pandemia. A toro pasado ¿cómo vivisteis el curso pasado?

Juan Rafael: A nivel organizativo fue complejo, a nivel emocional aún más. No debemos olvidar que aquí en la escuela enseñamos conocimientos, pero también educamos en valores y los niños pueden relacionarse entre ellos. Creo que eso fue lo más duro. Por supuesto, fue muy difícil dar las clases sin tener el feedback (reacciones) del alumnado. El no poder ver si asienten o están aburridos para cambiar mi forma de explicar fue complejo. Más aún teniendo en cuenta que imparto música, lo cual provocó complicaciones a nivel de organización. Esta es una profesión dinámica, posiblemente de las cosas más bonitas de este oficio.

José Antonio: Yo lo viví desde la dirección del colegio y no te miento si te digo que teníamos que planear las clases al día, no podíamos organizar ni a largo ni a medio plazo. Es cierto que nosotros, ni ningún centro, tuvimos contagios dentro del centro y esto demuestra que somos entornos seguros. Fruto de aplicar las medidas y normas que nos ponían desde la Junta. De la misma forma, las familias respondieron muy bien, fueron conscientes de lo que nos estábamos jugando. Los colegios tenían que abrir y permanecer con actividad.

José Antonio Hernández y Juan Rafael Hernández
«La actual es una generación de docentes que ha superado esa metodología que se basa principalmente en la memorización de contenidos»
¿Cuál es el principal objetivo del profesor para con el alumno de Primaria?

Juan Rafael: Desde el punto de vista musical, yo quiero «musicalizar» a los niños. Mis clases no son de música, son de Educación musical. Aquí se aprende a desarrollar el sentido del ritmo, a educar el oído, a disfrutar con la música, a bailar, a pasártelo bien con este arte.

Quiero remarcar también que la actual es una generación de docentes que ha superado esa metodología que se basa principalmente en la memorización de contenidos. Antes había niños muy inteligentes que sabían memorizar muy bien y sacaban grandes notas. También había niños con menos capacidad de memorizar, pero con un gran don creativo, que no llegaban a la media de calificaciones. De esta forma, se producían muchos fracasos escolares. Creo que esto lo estamos superando, ahora la Educación se enfoca más en el desarrollo de competencias y destrezas.

José Antonio: A nivel de Primaria, el objetivo es desarrollar las destrezas básicas de los alumnos. Pero me atrevo a decir que por encima de ello, la meta es la socialización. Es fundamental, ya que las personas somos animales sociales y debemos aprender una serie de pauta y hábitos que son muy importantes. Lengua, Matemáticas, Educación física o artística, proyectos bilingües como el que estamos implementando en este centro, Música… Todos ellos son ámbitos educativos que nosotros combinamos con un desarrollo de valores que se desarrolla con la convivencia y socialización entre alumnos. Estos son los pilares para edificar el futuro.

José Antonio Hernández y Juan Rafael Hernández Almansa
«La semilla del pensamiento crítico se debe plantar lo antes posible»
¿El espíritu crítico se desarrolla más en la universidad que en el colegio?

Juan Rafael: Llevamos en la Universidad desde 2005 y en Primaria desde 2002, por lo que tenemos una experiencia pareja en ambos entornos para comparar. A fecha de hoy, tristemente, no he encontrado ese espíritu crítico en la universidad, al menos con mis alumnos de Magisterio. Es verdad que a lo mejor la culpa es nuestra, hacemos autocrítica, pero también es cierto que cuando hemos intentado hacer actividades más reflexivas no hemos encontrado gran respuesta.

Pienso que la Educación debe actuar en el momento y que la semilla del pensamiento crítico se debe plantar lo antes posible. Pero aquí hay un problema. Me explico. ¿Educamos en pensamiento crítico a los niños de tres años? No, son muy pequeños, lo pasamos a Primaria. ¿Y en Primaria? Tampoco es correcto incluso se puede achacar que adoctrinamos al alumnado, lo pasamos a Secundaria. ¿Secundaria? Uy, es que es una edad muy mala, mejor en Bachiller. ¿Bachiller? Solo pensamos en la nota de corte, no hay tiempo. Al final terminas la carrera y, si no has investigado por tu cuenta, no desarrollas ese espíritu crítico.

José Antonio: Voy a decir algo bueno por romper una lanza a favor de la Universidad. He notado que comparando los alumnos de últimos años de grado con los de primero hay un abismo de diferencia. Influye mucho la perspectiva del alumno: ¿estudio porque me gusta? ¿estudio para obtener beca? ¿estudio para sacarme seis créditos?

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Proyecto de banda, coro y orquesta en el CEIP Principe de Asturias
¿De dónde os nace esta pasión por la música?

José Antonio: Mi abuelo Rafael, sobre todo, y mi abuela Carmen quisieron apuntarnos a la música cuando éramos unos nenes, eran ellos quienes tenían esa pasión por la música, nosotros no la teníamos.

Juan Rafael: Es curioso pensarlo, no sé de dónde vendrá esa pasión. Es más, recuerdo los primeros años de conservatorio como algo tedioso y complicado. Sin duda, fue el contacto con la banda de la Unión Musical lo que nos hizo personalmente empezar a amar y sentir pasión por la música. Esa colaboración, ese sentirte parte de algo era lo que nos encantó, fue como una explosión.

José Antonio: Los chicos jóvenes que ya han empezado tanto en Conservatorio como en banda no saben la suerte que han tenido. Nosotros sí que lo sabemos porque veníamos de un mundo complicado en el Conservatorio, muy árido, por decirlo de alguna forma. Es decir, cuando aprendías un instrumento era un proceso muy solitario, individualista. Claro, cuando entramos a la banda y nos sentimos parte de un grupo, de una melodía grupal, fue una revolución para nosotros.

José Antonio Hernández y Juan Rafael Hernández Almansa torre grande
«Cuando la música es buena, da igual que sea una marcha mora que sea de reguetón»
Me gustaría saber qué música escuchabais de jóvenes…

Juan Rafael: Escuchábamos mucha música clásica y, entre casete y casete, nuestro padre nos colaba algo de Barón Rojo, por ejemplo. Los niños de ahora tienen el acceso a toda la música del mundo. Antes escuchabas lo que escuchaban tus padres, te aficionabas a lo que se oía en casa.

José Antonio: Yo me acuerdo, no se me olvidará nunca cuando escuchamos por primera vez a Vivaldi. Lo estudiábamos pero nunca lo pudimos escuchar hasta que una compañera del Conservatorio nos grabó un casete.

Juan Rafael: A mí me gustan todos los tipos de música. Tengo un blog donde cuelgo canciones de todas clases, desde clásico hasta Madonna, para que mis alumnos las escuchen y desarrollen espíritu crítico para con la música. Animo mucho a los niños a que escuchen música en directo, porque lleva a musicalizar que es lo importante.

José Antonio: Yo he de reconocer, volviendo al tema de la Universidad, que me apena ver como mis alumnos universitarios no conocen a los grandes del rock. Solo Bad Bunny, Rosalía y C. Tangana, trap o reguetón a lo bestia. Es la línea general, siempre hay excepciones. No te hablo de que los jóvenes escuchen folclore, es que ya no escuchan ni rock ni pop. También es cierto: cuando la música es buena, da igual que sea una marcha mora que sea de reguetón.

Vosotros venís de una familia humilde de Almansa. Creo que sois un gran ejemplo, tanto para alumnos como conocidos, de esfuerzo y constancia. ¿Qué le diríais a un niño o niña de familia humilde cuyo sueño es desarrollar una carrera académica o musical?

Juan Rafael: Siempre digo lo mismo al alumnado. Las claves son estas: compromiso y esfuerzo. Compromiso con uno mismo, lo cual llevará a respetar también a los demás y otros vitales valores. Y esfuerzo para alcanzar las metas. Nosotros no lo hemos tenido fácil, mi madre era ama de casa y mi padre mecánico, fresador, tornero… Echaban más horas que un reloj para criar a cuatro hermanos. Aquí está la prueba, nos hemos esforzado mucho, tuvimos un gran compromiso con nosotros mismos. A mis alumnos y alumnas les digo que se olviden de la idea de que hay gente más lista que ellos. En la vida, cuando algo te cuesta, es porque merece la pena.

José Antonio: Yo les diría que nunca pierdan la curiosidad; les llevará a estar motivados. Ser profesor es una carrera a larga plazo, en la que hay muchos sinsabores por el camino, en la que también hay incertidumbre total al principio. Los niños y niñas que quieran ser profesores deben mirar a largo plazo. Es como la fábula de la tortuga y la liebre. Aquí no llega más lejos el más listo, llega el que más se compromete y más se esfuerza. Si la recompensa no llega, sigue luchando, tarde o temprano llegará.

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