29/11/2022

El periódico digital de Almansa

Cómo afectan las redes sociales a los sentimientos y emociones de los almanseños

Las redes sociales han llegado a tal punto de penetración en nuestra sociedad que son capaces de alterar nuestro estado de ánimo
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Todos necesitamos sentirnos amados, seguros y valorados. Además tendemos a querer dar sentido a nuestra vida así como canalizar y expulsar la energía sobrante que producimos con todas y cada una de las emociones. Las redes sociales nos dificultan hacerlo y más aún si vivimos en una ciudad sin muchos habitantes. A continuación, te enseñamos cómo afectan las redes sociales a las emociones de los almanseños.

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Las redes sociales revolucionan nuestra forma de ser y actuar

La revolución digital ha conseguido que todas y cada una de las personas que conocemos utilicen de una manera u otra alguna de las redes sociales más conocidas. Muchos abuelos y abuelas utilizan WhatsApp como el medio principal para comunicarse con sus familiares y amigos. Facebook es, literalmente, la nueva plaza del pueblo. Instagram se ha apoderado de las relaciones de los más jóvenes. Twitter es el foro de participación ciudadana más grande del mundo. Y Linkdin es el curriculum vitae más imprescindible.


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Esta mutación de la forma en la que nos relacionamos con la sociedad afecta de forma directa a nuestras emociones, a nuestra percepción de la vida y por ende a nuestros sentimientos. Si a esta situación, se le suma el hecho de que vivimos en una ciudad en la que «todos nos conocemos a todos», esa sensación del qué dirán aumenta exponencialmente los efectos negativos o positivos que las redes provocan a nuestras emociones.

Este artículo se basa en las lecciones del reconocido psicólogo clínico David Solá, quien fue y es considerado uno de los mayores expertos en las áreas de trastornos emocionales y problemas de relaciones familiares de nuestro país.

Si por alguna razón somos tan dependientes de las redes sociales es porque éstas, de una forma u otra, sacian las necesidades emocionales esenciales que todos tenemos. Dichas necesidades son, según el reconocido psicólogo Abraham Maslow, las siguientes: Todos necesitamos sentirnos amados, seguros, valorados, integrados y poder encontrar sentido a la vida.

Todos necesitamos sentirnos amados: «Dale a me gusta a mi perfil»

Es la necesidad anímica fundamental de cualquier ser humano. El amor forma la unidad, el sentimiento de pertenencia, es el sentimiento que forma los lazos entre padres e hijos y marca de esta forma el devenir del desarrollo de cualquier persona.  ¿Te suenan estas expresiones? «Mi foto tiene 200 “me gusta”», «mis seguidores solo reaccionan con “me encanta” a mis publicaciones». Todos hemos visto este tipo de comentarios en los muros o fotografías de ciertas redes. Pero no todas las personas reciben este cariño y amor tan necesario.

Cuando una persona siente que otros reciben ese amor mientras ella misma no lo consigue, se crea una disonancia en la que fluyen sentimientos muy amargos e ideas destructoras: «No soy tan querido como los demás», «mira a esta chica, todos la quieren y solo sube fotos bonitas, es mejor que yo», «¿por qué a mi no me dan a “me gusta” tanto como a ese chaval». Si tu vecino, tu compañero de clase o tu camarada festero es esa persona, tendrías que convivir con dichos sentimientos y emociones durante más tiempo que lo haría los habitantes de una gran ciudad. Es la bendición o maldición de una ciudad como Almansa, nos vemos, estamos obligados a coexistir.

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Todos necesitamos sentirnos amados

Todos necesitamos sentirnos seguros: «Nunca seré tan guapo»

Esta necesidad está ligada al instinto de supervivencia, es algo tan puro y natural como respirar. Para sentirnos seguros debemos estarlo tanto físicamente como psicológicamente, ser capaces de evitar el dolor y saber aumentar nuestro bienestar.

A continuación, un ejemplo de como las redes dificultan conseguirlo. Una relación de pareja se rompe después de unos meses, una de esas personas encuentra novio/a y sube fotos a las redes sociales. Su pandilla de amigos hace lo propio cuando todos se juntan y el/la ex lo ve por Instagram o Facebook. Esa persona se siente dolida y e insegura a la hora de salir a tomar algo porque es consciente de que puede volver a sufrir al verlo/a. Su seguridad se ha visto afectada por una simple foto en redes.

La autoestima de las personas está muy afectada por las redes sociales
La autoestima de las personas está muy afectada por las redes sociales

Por no hablar de los cánones de belleza que se imponen en ciertos perfiles. Cuerpos esculturales, caras de «proporciones perfectas», pesos «ideales» que vienen acompañadas de cientos de “me gusta” para afianzar la confianza de esas personas. Mientras, de forma indirecta, esos «me gusta» derrumban la seguridad de aquellas que sufren complejos con su cuerpo. Son ataques continuos a la seguridad de las personas.

Todas necesitamos sentirnos parte de algo: «Mis amigos han quedado sin avisarme»

Esta necesidad es una de las más afectadas por un mal uso de las redes sociales. Se explica mejor con un ejemplo que, seguro, todos hemos vivido.

Llega el fin de semana, estás deseando salir con tus amigos pero ninguno puede quedar. Triste, te encierras en casa sin ningún plan en específico. De repente, para tu sorpresa, cuando abres Instagram ves una foto de esos amigos con los que habías intentado quedar. Ellos están en la Corredera, tomando cubatas y pasándolo en grande (aparentemente). La emoción altamente destructiva que ha generado esa foto puede durar mucho tiempo, se ha abierto una herida difícil de cerrar. El sentimiento de pertenencia ha sufrido un golpe tremendo y todo por culpa de una simple storie de menos de seis segundos.

Todas necesitamos sentirnos valoradas: «Mi esfuerzo y trabajo es criticado en redes sociales»

Uno de los aspectos relacionados estrechamente con la dignidad de las personas, el reconocimiento. A todos nos duele cuando somos menospreciados o tratados indignamente. Twitter es la red social por excelencia para sentirse así. Cualquier forero practicante del «ristomejidismo» va a hacer las cosas mejor que tú.

Con las redes sociales, se busca apasionadamente el reconocimiento, sea cual sea la actividad que realicemos, cayendo fácilmente en la frustración. ¿Haces música? Si no tienes un número alto de reproducciones, serás mal músico. ¿Haces deporte? Tienes que dejar bien claro que tu categoría es la A y no la C. ¿Has acabado la carrera? Corre, postea tu foto de graduación antes que los demás. Y no te preocupes, la jauría que tienes como «amigos» o «seguidores» en redes sociales se encargarán de menospreciar tu trabajo y hacerlo mejor que tú.

Trabaja, suda, esfuérzate para recibir una mala crítica en redes sociales
Trabaja, suda y esfuérzate para recibir una mala crítica en redes sociales

Vivimos tiempos en los que es muy difícil valorar a alguien. En este apartado se debe poner en relieve las sabias palabras de David Solá: «Nunca confundas el valor que los demás dan a tu trabajo con el valor que tienes tú mismo como persona, como ser humano».

Todas debemos encontrarle sentido a nuestra vida: «Mi vida no es tan interesante como la de los demás»

Las oportunidades que se nos presentan para ser útiles son las que marcan el devenir de esta necesidad. Todos queremos ayudar y colaborar. Los niños comienzan a saciar esta necesidad cuando sus padres les dicen por primera vez «me has ayudado mucho».

En las redes sociales, más que encontrar el sentido a nuestra vida y sentirnos útiles, conseguimos todo lo contrario. Podemos observar cómo son los demás quiénes han encontrado el propósito a su vida, generando un sentimiento de inutilidad que afecta seriamente a nuestra autoestima. «Mira a Carlos, está siempre trabajando y yo en paro», «Laura siempre sube fotos haciendo cosas interesantes y yo encerrado en la fábrica», «Me encantaría ser tan útil como Luis, siempre marca gol en sus partidos y yo chupo banquillo semana sí y semana también». Hay que tener claro que, pase lo que pase, siempre habrá alguien que te necesite, ya sea tu abuela, tu perrito o la madre tierra.

Todos necesitamos disipar la energía sobrante que nos llega por redes sociales
Todos necesitamos disipar la energía sobrante que nos llega por redes sociales

Todos necesitamos disipar la energía sobrante: «Estoy cansado de estar siempre disponible»

Cuando comemos en exceso, nuestro cuerpo acumula la energía sobrante haciéndonos engordar. De la misma forma sucede con las emociones que reprimimos en nuestra experiencia diaria. La sobreinformación que nos proporcionan las redes sociales afecta de forma directa a esta necesidad.

Vivimos en una época en la que recibimos cientos, miles de estímulos y no tenemos el tiempo suficiente para expulsar la energía recibida que han generado. Los niños utilizan los gritos, el llanto explosivo o el movimiento constante para liberar la energía que reciben, pero las personas adultas lo tenemos más complicado. Las redes sociales pueden servir, de forma somera, para liberar dichas emociones a base de tuits o posts, pero hay que andarse con cuidado porque todo lo que escribimos o publicamos en redes tiene su repercusión en cientos de personas.

Si disipas tu energía haciendo uso de las redes sociales sin ningún tipo de filtro, ten por seguro que tus vecinos almanseños cambiarán la forma de verte y de relacionarse contigo. El consejo de David Solá es que liberes esa energía que llevas dentro de forma responsable, si no lo haces y la reprimes de forma antinatural, puedes causarte innumerables trastornos, enfermedades o cambios significativos de comportamiento.

Cuando conozcas que todos tenemos estas necesidades, no dejes que posibles emociones te afecten si alguna no está saciada. Debes controlar tus sentimientos ahora que sabes que todo tiene una razón biológica. Y si quieres conocer más sobre cómo conseguir una sanación emocional, La Tinta de Almansa recomienda encarecidamente que investigues en la obra de autores como Solá.


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