28/09/2021

Periódico digital de Almansa

Las cartas originales de Néstor Almendros que reflejan su personalidad

Persona muy trabajadora, amigo de sus amigos, apasionada por el conocimiento, excelente conversador, muy culto y refinado, sensible…, en suma, un humanista del siglo XX.
Nestor Almendros
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Néstor Almendros fue el primer español que recibió un Óscar de la Academia de cine de Hollywood por su labor como director de fotografía en Días del cielo (Terrence Malick, 1978), lo que supuso su reconocimiento público. Pero lo que la mayoría ignorábamos es que Néstor fuera hijo del almanseño Herminio Almendros, el pedagogo y escritor que tanto prestigio tiene en toda América latina y tan desconocido era en su país.

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Todos los testimonios recogidos, tanto de familiares como de amigos, concuerdan en aproximarnos a su figura como una persona muy trabajadora, amigo de sus amigos, apasionada por el conocimiento, excelente conversador, muy culto y refinado, sensible… En suma, un humanista del siglo XX.

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La relación de Néstor Almendros con Almansa

Su raigambre con Almansa era familiar… la mejor prueba es el sentido testimonio que Néstor ofrece a sus parientes con motivo de la muerte de su prima Remedios y un año antes de su propio fallecimiento:

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«Remedios era una de las raíces en las que se aguantaba el árbol de nuestra familia, una de las raíces más profundas. Era una mujer excepcional, de lo mejor que puede dar el sufrido pueblo de España: nobleza, modestia, generosidad, sinceridad, calor humano, […] Yo me embelesaba oyéndola hablar en este español castizo de pueblo tan bonito en que se expresaba. No nos separemos, sigamos unidos, aunque sí en el espacio, no en el corazón».

Carta de Nestor Almendros (1200 Broadway, New York 10001) dirigida a Berta Poveda de Tamarit, 20-3-1991.

Su llegada a Cuba

El estallido de la Guerra Civil en 1936 y el riesgo que suponían los bombardeos aéreos sobre la ciudad, aconsejó el traslado de los niños (María Rosa, Néstor y Sergio) a Calders, el pueblo de los abuelos maternos. A finales de enero de 1939, Herminio Almendros forma parte del éxodo de casi quinientas mil de personas que cruzan la frontera. Su mujer y sus hijos quedan atrás.

Néstor Almendros lo recordó en una entrevista para TV2: «Era una época bastante dura, mi padre exiliado en Cuba, mi madre sola con tres niños, la situación económica era difícil, además nos sentíamos como extraños dentro del país porque no era bien visto ser hijos de un refugiado. Entonces el cine era un escape, el cine fue la única medicina que me salvó personalmente en aquel periodo […] era una ventana abierta a un mundo de sueños».

Néstor narró el viaje a Cuba a su amiga Hortensia Albertos con estas palabras:

[…] La Habana es una ciudad preciosa y ya no pienso ir a La Florida como antes. Nos quedamos aquí con mi padre. Es una ciudad muy alegre y con mucha libertad y está llena de cines y diversiones. Pasé todo el viaje con un mareo continuo, interrumpido solamente por las escalas a los puertos. Vi muchas ciudades, algunas interesantísimas como: Vigo, Lisboa, Tenerife, etc, etc, pero sobre todo Nueva York. Anduve solo por la ciudad con un mapita como único guía y el poco inglés que se. Vi muchísimas cosas, todo lo que me fue posible pues solo estuve allí un día. En el barco hice muy buenas amistades y ahora ya en tierra aún más. Aquí hacen películas modernísimas y de todos los países, hasta chinas. He visto “Enamorada” por María Félix […].

La pasión de Néstor por los gazpachos manchegos

Néstor visita Almansa por última vez. Nuevamente se alojó en casa de sus primos Berta y Faustino, a los que transmitió el siguiente encargo de su padre: «¡Qué me hagáis gazpachos con caracoles!». Durante su elaboración, se lamentaba de no portar la cámara de fotos… Años más tarde, de visita en Marruecos recordaba lo siguiente: «Fuimos invitados a una boda mora. Fue muy pintoresco, con una pequeña orquesta de música oriental y una comilona de 5 platos distintos. Ya sabes que se come aquí como en Almansa el gazpacho, es decir, todos alrededor de la mesa con un gran plato único y sirviéndose con los dedos y sin cubiertos…».

Un almanseño internacional cuya huella es inmortal para el séptimo arte

Néstor fue una persona culta, sensible, solidaria que, desgraciadamente, desapareció en el momento de su mayor madurez creativa. Dice Román Gubern: «la figura de Néstor Almendros permanece todavía como una herida abierta en nuestra cultura cinematográfica, como un hijo del exilio que no fue profeta en su tierra y de cuyo inmenso talento no supimos aprovecharnos, con íntimo dolor por su parte».

Nos queda como consuelo, su obra y su recuerdo y un anhelo que, si viviese, vería cumplido: la reivindicación de la figura y de la obra de su padre Herminio, al que veneraba. Felizmente, él también, en vida tuvo el reconocimiento público en su país. Fue en Tomares (Sevilla), donde un instituto acordó tomar su nombre.

Textos extraídos de «XXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE NÉSTOR ALMENDROS, EL PRIMER ESPAÑOL DE ORIGEN ALMANSEÑO QUE OBTUVO UN ÓSCAR» por Jesús Gómez Cortés.

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