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24/06/2024
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El periódico digital de Almansa

El «valor excepcional» de las pinturas rupestres de Almansa: vestigios de hace más de 5.000 años

El Barranco del Moro y el paraje de Olula cuentan con manifestaciones de arte prehistórico del Arco Mediterráneo, reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO
Arte rupestre levantino cabra Nerpio

En este 2023 se cumplen 25 años de que el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo fue incluido por la UNESCO en su Lista de Patrimonio Mundial, un compendio de lugares «con valor universal excepcional» que forman parte del legado común de toda la humanidad, según la definición dada por la propia organización. Mejor o peor conservados, pueden encontrarse vestigios en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, … y también en Almansa. Ocultas en el término municipal de la ciudad existen restos de pinturas rupestres asociadas a este ‘Arte Levantino’ prehistórico. Quizá no sean tan conocidas como otras ubicadas en las cercanías, véanse las de Alpera o Hellín, pero en el Barranco del Moro y en Olula hombres y mujeres anteriores al quinto milenio a.C. dejaron huellas de su paso. Imagen: Cabra de Nerpio, pintura rupestre del Torcal de las Bojadillas, en Nerpio | Portal de Cultura CLM

Pinturas rupestres y ‘Arte Levantino’ en Almansa

El arte rupestre ubicado en el entorno de Almansa se encuentra a partir de pinturas localizadas en el Barranco del Moro (en el interior de la Sierra de Almansa, en una pared de roca de la propia rambla de Sugel) y en un hueco poco profundo en Olula (Sierra de Santa Bárbara, entre Almansa y Caudete). No obstante, su descubrimiento no data de mucho tiempo atrás, y sucedió en cierta manera de forma fortuita.

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Los descubridores de las manifestaciones artísticas del Barranco del Moro fueron los historiadores José Luis Simón García y Mauro Hernández Pérez. A raíz de una investigación de 1984 en busca de restos del II milenio a.C en el Corredor de Almansa y motivada por el hallazgo del Yacimiento del Cerro del Cuchillo dos años antes, ambos estudiosos se toparon con pinturas rupestres en su camino. Querían hallar el asentamiento humano más antiguo en el territorio de Almansa, y está documentado que encontraron indicios de ocupación en casi 100 lugares distintos, la mayoría de un periodo cercano a los 3.000 o 4.000 años de antigüedad. No obstante, los restos más longevos son las marcas de este Barranco y las presentes en Olula, encontradas previamente por Pedro Más Guereca, y que también visitaron los historiadores en la prospección realizada en 1984. Estimaron que son anteriores al quinto milenio antes de cristo.

Pinturas rupestres Almansa Barranco Moro 1Imagen: Reconstrucción de pinturas rupestres en el Barranco del Moro | M. S. Hernández y J. L. Simón

Motivos humanos y caza en las pinturas rupestres de Almansa

El desgaste natural de la roca fruto en gran medida de la erosión de los agentes ambientales ha provocado que ambos conjuntos de pinturas rupestres estén bastante dañados. Aún con ello, centraremos el foco en lo que sí se puede ver, lo que permanece allí desde hace más de cinco milenios. O al menos, lo que permanecía allí en el momento del estudio realizado.

En la pared vertical del Barranco del Moro existían 13 motivos dibujados, divididos en dos paneles distintos, y con temática de caza. Entre estos abundan los dibujos de arqueros, pudiendo identificarse sus arcos. También los acompañan otras figuras humanas e incluso se preserva el diseño de un animal que por su forma puede asemejarse a una cabra. Las composiciones se completan por otros restos pictóricos sin forma clara o con forma de barra que pudieron formar parte de otras figuras.

Por su parte, en el paraje de Olula solo se encontraron dos figuras, en una pequeña oquedad dentro del flanco de roca caliza de la Sierra. Ambas pinturas están dispuestas juntas, en lo que se consideraría un único panel, y se corresponden a dos mujeres, una de pelo por el cuello, y a otra segunda figura humana que, al tener dibujado un tocado en la cabeza, se correspondería con una segunda mujer.

Pinturas rupestres Almansa Olula Imagen: Calco de pinturas rupestres en Olula | M. S. Hernández y J. L. Simón

El color utilizado en las pinturas era el rojo oscuro cayendo a una mezcla entre tonos granates y marrones. Los historiadores resaltan en algunas de sus aportaciones para los Cuadernos de Estudios Locales de Torre Grande que para estos efectos se utilizaban pigmentos naturales aplicados directamente sobre la roca, ya fuera con un pincel o una pluma de ave. 

Una conservación muy deficiente a causa de la erosión y la influencia humana

Como se resaltaba previamente, el conjunto de pinturas se encuentra en un «deficiente estado de conservación», en palabras de los investigadores. Este no se debe únicamente al paso del tiempo o al efecto de degradación causado por el clima y el desgaste de la roca, sino también a la actividad humana en las pinturas. En los casos de Olula y el Barranco del Moro, las pinturas se encuentran en muy mal estado ya que en ellas se ha dado una «intensa acción destructiva por parte del hombre, que las han rayado, picado, mojado o incluso intentado arrancar», según el caso. La situación provoca que se valore cercar la zona con el objetivo de protegerlas, a pesar del impacto paisajístico que esto conlleva en la montaña.

Pinturas rupestres Almansa Barranco Moro 2Imagen: Reconstrucción de pinturas rupestres en el Barranco del Moro | M. S. Hernández y J. L. Simón

El valor de las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo en Almansa

La pérdida del arte siempre es preocupante, más aún cuando se trata de ejemplos prehistóricos como estos. Para finalizar queremos rescatar una consideración de los dos historiadores citados a lo largo del texto, y que sirve de buen ejemplo para dimensionar la importancia de estos hallazgos. Y es que defienden que las pinturas rupestres relacionadas al Arco Mediterráneo y el Arte Levantino «son considerados como la manifestación artística más viva de cuantas nos legaron las poblaciones prehistóricas europeas». Esto se debe a que permiten identificar herramientas, figuras, animales y situaciones típicas de la vida de hace más de 5.000 años. Condensan información sobre su modo de vida de forma clara y esto hace que sea posible conocer «su historia», que en definitiva se convierte en la historia de toda la humanidad.

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